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Hablar por hablar | Mari Torija o, mejor Mari Torrija | Francisco Martínez Calle

Otro día, mucho después de lo del perro camandulero, hablaba yo de nuevo con Luis acerca del nombre de una calle ecijana:

            -La calle, sin duda, está rotulada con el nombre de Mari Torija, lo cual siempre me ha llamado la atención.

            -Yo, desde hace bastante tiempo –me aclara Luis-, siempre escribo Mari Torija y no Torrija, porque así aparece en todos los documentos que pasan por mi despacho.

            -No me cabe duda de que sea como dices y se haya generalizado en los escritos Torija –añado-; pero algo me dice que el nombre original de la calle debió ser Mari Torrija, con dos erres, con sonido fuerte.

Y lo creo así, porque torija, como nombre común, al contrario de lo que ocurre con torrija, no viene recogido en ninguno de los diccionarios al uso. Tampoco aparece torija en la enciclopedia Wikipedia, que solo registra torrija.

            -Pues no sé el motivo –insiste Luis-, pero el nombre de Mari Torija es el único que se ve escrito.

            No le falta razón a Luis, pues yo mismo lo he podido comprobar; pero si consultamos, por ejemplo, la Enciclopedia de los Topónimos (Barcelona, Planeta, 1998), solo aparece el término Torrija, derivado de torre, para designar a un municipio de la provincia de Guadalajara, provisto de un magnífico castillo templario.

            -En fin, Luis –le sugiero-, para averiguar estos extremos, tal vez sería necesario indagar en documentos antiguos en los que figure dicha palabra, para comprobar si el sonido representado en la actualidad por el dígrafo rr, se podía escribir entonces también con la letra r.

            -Tal vez por ese camino se pueda llegar a conocer la verdad sobre el asunto –me concede Luis, prudentísimo siempre a la hora de formular sus opiniones.

            -Pues para mí –insisto-, el nombre original que se utilizó para la denominación de esa calle fue el de Torrija, con erre doble, como en perro y parra, aunque por razones que ignoro se escribiera con erre simple, como ocurre en pero y para.

            -Pudiera ser, pudiera ser…

            -Tal vez ocurrió con el Torrija de esta calle –continúo- como sucede actualmente con nombres como rata, reto y rito, por ejemplo, en los que la erre simple, por disposición de la Ortografía, es pronunciada como si fuera doble.

            -No sé, no sé… Yo me limito a decir que, desde que tengo uso de razón, siempre he visto escrito María Torija y no María Torrija.

            -Y nada de extraño tiene –alego finalmente- que sea una continuación de uno de los usos ortográficos del castellano antiguo que ha llegado de esa forma hasta el español actual.

            Sea como quiera, el caso es que estos asuntos, aunque de poca sustancia, nos permiten a Luis y a mí tener una conversación distendida, al tiempo que él pasea a su Milo, perro camandulero donde los haya, y yo a mi Moli, gorda como un sollo, pero viva y valiente, que más parece fierecilla salvaje que animal de compañía.

 

Francisco Martínez Calle.

Posted On 11 Ago 2019

Hablar por hablar | Sobre caspicias, escarpicias y otras variantes ecijanas | Francisco Martínez Calle

Un 27 de febrero de hace ya algunos años, don Miguel Ropero, catedrático de la Facultad de Filología de la Universidad de Sevilla, vino a Écija a pronunciar una conferencia en el palacio de Peñaflor. La conferencia tenía el siguiente título: “Lenguas, dialectos y hablas locales”.

            Al acabar la exposición, el profesor Ropero invitó a todos los asistentes a comentar cualquier cosa que se les ocurriera sobre el asunto tratado. Entonces, uno de los asistentes, muy interesado por la cuestión, intervino para decir, más o menos, pues cito de memoria, lo siguiente:

            -Don Miguel, en Écija decimos caspicias en unas ocasiones, escarpicias en otras, y también cascucias, escapucias, escarcucias, caspucias… y quizá algunas más para referirnos generalmente a las sobras y desechos de las comidas. ¿Pero cuál de esas palabras es la correcta, porque yo oigo cada vez una cosa diferente?

            -Desconozco esos términos, mi querido amigo, y como es lógico, tampoco sé su significado –respondió el señor Ropero, para luego añadir-: Tal vez se trate de ecijanismos, es decir, palabras válidas solo en Écija.

            Desde aquella noche y hasta hace bien poco, cuando me propuse revisar con lupa todas las entradas del Vocabulario Andaluz (1998) que comenzaran por ca-, he estado pendiente de averiguar el significado y empleo apropiado de dichos términos. Mi sorpresa fue mayúscula cuando en la página 41 de dicho diccionario hallé lo siguiente:

            “caspicias.– f(emenino). p(lural). Corteza seca del olivo”.

            No muy contento con el escueto resultado, consulté después el Diccionario de la Lengua Española (2014) y de nuevo fui sorprendido. Ahora, nuestro diccionario académico decía al respecto:

            “caspicias.- f. pl. coloquial. Restos, residuos”.

            La presencia del vocablo caspicias en dos diccionarios con objetivos diferentes me pareció normal, por cuanto distintos son también sus significados: “corteza seca del olivo” en Andalucía, frente a “restos y residuos” en todo el ámbito del español.

            Pero aun resuelto lo anterior, no me acababa de encajar por qué en Écija, además de caspicias, se oía también escarpucias, escarcucias y escapicias para referirse a los restos o residuos de algo. Decidido a acabar con el misterio, me adentré de nuevo en el Vocabulario Andaluz para revisar cuantas palabras comenzasen por es-. El diccionario decía de este modo:

            “escarpicias.- f. pl. Asientos o posos de un guiso o de un plato aliñado”.

            A partir de este momento, con los datos obtenidos podemos establecer los siguientes hechos:

  1. caspicias, es una palabra con dos significados: uno, de uso coloquial y generalizado, como indica el DEL, equivalente a ‘restos, residuos’; y otro, particular en Andalucía, según recoge el VA, donde vale por ‘corteza seca del olivo’.
  2. escarpicias es una palabra usada solo en Andalucía, con un significado muy cercano al de caspicias, pues se utiliza para referirse a los “asientos o posos de un plato aliñado”.
  3. Ambas palabras, caspicias y escarpicias, a mi juicio, debido a un cruce entre ellas, por parecerse tanto por su forma como por sus significado, han producido en Écija una serie de vocablos derivados como son: caspucias, carcucias, escapucias y escarcucias.

            Con esta información ya podría salir de dudas a aquel asistente a la conferencia de don Miguel Ropero, confundido ante los diversos modos de designar los restos y sobras de cualquier cosa, especialmente si se trata de alimentos.

En definitiva, vocablos usuales en el lenguaje popular y coloquial, donde el conocimiento del léxico no se adquiere por vía escrita, sino por vía oral. Lenguaje popular y coloquial, siempre sujeto a ruidos, improvisaciones, inseguridades y otros elementos que perturban la correcta transmisión de los sonidos, ya sea en Écija o en cualquiera otra parte del mundo.

 

Francisco Martínez Calle

 

Posted On 28 Jul 2019

Hablar por hablar | Tentón y tentona | Francisco Martínez Calle

Desconozco cuáles son las fuentes que utiliza Fernando para dar con ese vocabulario con el que con frecuencia me sorprende. Sea el caso siguiente, ocurrido una mañana de mayo, cuando apenas clareaba el día, camino del puente de Hierro.

            Hablábamos sobre la vejez, o sobre los hijos, o sobre el carácter de las personas, tan diferentes entre sí, o tal vez sobre… Da igual, sobre cualquier cosa.

            -Para mí –me aclara Fernando sin titubeos-, que tu amigo Fulano de Tal piensa las cosas dos veces antes de hacerlas. Sí, sí, yo así lo veo: es algo tentón y muy precavido.

            Oigo lo de tentón, miro a Fernando, hago un gesto de sorpresa y, sin darme tiempo a intervenir, continúa:

            -Sí, Francisco, aunque a ti no te lo parezca, tu amigo es de esas personas que meditan demasiado lo que van a hacer, por lo que pudiera pasar.

            -No lo dudo, Fernando –le replico formal y afable al mismo tiempo-, pero mi gesto de extrañeza nada tiene que ver con tu opinión, coincidente con la mía, sino con el término tentón, que es la primera vez que lo oigo con ese significado.

            Solventada la cuestión sobre mi amigo, damos paso a otro asunto, no sin que yo, mentalmente, haya tomado nota del citado tentón. Al llegar a casa, en cuanto me es posible hago mis averiguaciones y, efectivamente, como ya ocurriera en otras ocasiones, Fernando está cargado de razón. El término tentón no solo queda recogido en el Diccionario de la Lengua Española (2014), con el significado de ‘remiso, indeciso’, sino que además aparece con el mismo valor en el Vocabulario Andaluz (1998), integrado, entre otros, en los siguientes textos:

  1. a) En un sencillo refrán popular:

Al hombre tentón, vásele de entre las manos la ocasión

  1. b) En el compendio de refranes titulado Todavía 10700 refranes más (1941), perteneciente al ilustre ursaonense Francisco Rodríguez Marín, queda definido con total precisión:

Tentón (es) irresoluto, que tienta o intenta hacer las cosas y al cabo no las hace.

  1. c) En los diálogos de la obra Juegos Florales (1906), de Francisco Muñoz y Pabón:

Él era así: tentón, meticuloso, irresoluto…

Al día siguiente de conocer cuanto he expuesto anteriormente se lo comento a Fernando. Él, prudentísimo, nada me contesta; aunque me ha parecido verle por momentos cara de satisfacción.

En cualquier caso, le muestro mi sincero agradecimiento, ya que debido a su información, a mí me ha sido posible sacar a luz este breve articulillo destinado, como tantos otros, a rescatar las peculiaridades del habla de los ecijanos.

 

 

Posted On 07 Jul 2019

Hablar por Hablar | Una decoración original | Francisco Martínez Calle

Una tarde del pasado mes de marzo entré a tomar café al bar de mi amigo Jesús. A decir verdad, del bar de Jesús me gusta todo: su ubicación cercana respecto a mi casa, el trato amable de sus camareros, su excelente cocina, las tertulias veraniegas en torno a un frondoso olivo… Pero tanto como todo lo dicho me gusta el nombre del bar: Ágora. En esto de la denominación, Jesús tuvo un acierto pleno, por cuanto ese nombre, breve y rotundo, es un magnífico referente de la cultura griega, donde el vino, la poesía y la oratoria ocupaban un lugar destacado.

            Y una vez dicho lo anterior, por parecerme de justicia, me centraré en la razón de este articulillo que no es otra que la extraña decoración, por original, de una de las paredes de la antesala de los cuartos de baño, donde en la pared de la izquierda, según se entra, aparecen multitud de vocablos bajo el título de Palabras ecijanas.

            Sorprendido, pues, por el material empleado en la decoración, le solicité a Jesús que me mandara una foto del repertorio a través del móvil, lo que hizo amablemente casi de inmediato. Después, en una segunda visita, auxiliado por Dimas, precisé el significado que en Écija tenían algunas de esas palabras y me puse manos a la obra; es decir, me propuse averiguar cuál era su significado en el español común.

En el trabajo, junto a cada palabra recogida en el bar, figura su uso habitual en Écija, pero también pueden aparecer otros significados tomados bien del Diccionario de la Lengua Española (2014), bien del Vocabulario Andaluz (1998), si es que estos los contienen.

El corpus del cuarto de baño del bar Ágora, casi medio centenar, es el siguiente, el cual reproduzco en orden alfabético:

 

ALCOFIFAR: ‘fregar’.

D(iccionario) de la L(engua ) E(spañola): ‘aljofifar’, ‘fregar con la

aljofifa’.

ANCÁ LA ABUELA: ‘en casa de la abuela’.

ANTIER: ‘anteayer’.

DEL: ‘antes de ayer’.

APICHOLAO: ‘dominado’, ‘controlado’.

ATACARSE: ‘recogerse los faldones de la camisa dentro del pantalón’.

DLE: ‘atarse’, abrocharse’, ‘ajustarse alguna prenda’.

BARRERA: ‘plazoleta’.

V(ocabulario) A(ndaluz): ‘explanada’, ‘plaza’.

BEMBÍO: ‘golpe violento dado a un objeto’.

CALLIGÜELA: ‘callejuela’.

CAÑATERO: ‘vecino de comportamiento poco ejemplar, del barrio de

Cañato’.

CHIQUITO: ‘pequeño’.

DLE: ‘vaso de vino pequeño’.

CHIVATA: ‘cayado’.

VA: ‘bastón’.

CIQUITRAQUE: ‘petardo’.

VA: ‘triquitraque’, cohete’.

CITRATO: ‘pasta hecha con el jugo de regaliz’.

DLE: ‘resina sólida, producto de la trementina’

CONTRAMANO: ‘opuesto’.

D LE: ‘a contramano’, ‘en dirección opuesta’.

CONTRIMÁS: ‘mucho más’, ‘más aún’

VA: ‘cuanto más’.

CORUMBILLO: ‘cocorumbillo’, designación familiar de hombros y espalda.

CUCURUCHO: ‘capirote’.

DLE: ‘papel, cartón, etc., enrollado de forma cónica’

ESMAYAO: ‘hambriento’.

ESMORECÍO: ‘morado’.

VA: ‘desfallecido’, ‘lleno de ira’.

FULANO, A: ‘una persona cualquiera’.

DLE: ‘en femenino, vale también por prostituta’.

GACHITA: ‘en el juego del fútbol, engaño’.

HARDAZO: ‘caída’.

VA: ‘haldazo’, ‘costalazo’, ‘caída’.

JERINGOS: ‘churros’.

VA: ‘churros’, ‘calentitos’.

JEYONDO: ‘asqueroso’, despreciable’.

VA: ‘hediondo’.

JUEVES: ‘mercadillo popular’.

DEL: ‘día de la semana’.

LANETO: ‘niñato’, joven revoltoso’.

LATUGUICHI: ‘elástico’, ‘cuerda flexible’.

MARMOLILLO: ‘estorbo’, ‘hombre irresoluto’.

VA: ‘marmolejo’, guardacantón’.

MONOS: ‘policías’.

VA: ‘bacínes’.

PAPEL DE ORILLO: ‘papel de aluminio’.

PICHICHI: ‘un determinado color’.

DEL: ‘en el juego del fútbol, una distinción honorífica’.

PIMPONOTE: ‘marmolillo’.

VA: ‘picacho de sierra’.

PITICLÍN: ‘sonido generalmente agudo’.

DEL: En Chile, ‘dinero’, ‘moneda corriente’.

POLLO: ‘lío’, ‘jaleo’.

DEL: ‘lío’, ‘jaleo’, entre otras cosas.

PORRO: ’torpe’.

VA: ‘martillo de cabo largo y flexible’, entre otros.

PRESTIÑO: ‘pestiño’.

DEL: ‘prestiño’ y ’pestiño’

REBATE: ‘escalón’.

VA: ‘escalón’, ‘sardinel’.

REBOTO: ‘devoto’.

ROBAGUITA: ‘forma característica de hacer girar el trompo’.

SANJUÁN: ‘zaguán’.

TAJEA: ‘conducto de aguas sucias’.

DEL: ‘atarjea’.

TANGA: ‘pieza de un juguete infantil’.

VA: ‘morcilla’, en la provincia de Jaén.

TIRAPEO: ‘especie de tirachinas hecho a partir de un globo y una botella’.

TROMPO: ‘autobús’.

DLE: ‘juguete al que se le hace bailar’.

 

            En fin, una vez más, por debajo de la original decoración del cuarto de baño del Ágora se comprueba cómo las palabras, en cada lugar, se modifican, adquieren nuevos significados y, por descontado, se adaptan a las necesidades de los hablantes, por lo que surgen y desaparecen en la medida en que son necesarias.

            A partir de ahora tendré aún más claro por qué razón Jesús llamó a su bar Ágora: quería proporcionar vino y cultura, a cuantos se acercaran por su casa.

 

 

 

 

 

 

 

Posted On 23 Jun 2019

Algo más que palabras | Sueños Posibles | Víctor Corcoba

                Todos tenemos un horizonte que abrazar, un camino que recorrer, con una visión de unidad y de respeto entre todos. Para empezar, es difícil hacer el bien sin amarnos. Por desgracia, somos una sociedad contaminada por la mentira, que ha perdido el corazón y se ha deshumanizado. Los aires de la hipocresía nos han dejado sin alma. Así no podemos mejorar humanamente. Necesitamos reunirnos para relanzar el bien colectivo, también reanimarnos como especie dispuesta a fomentar modelos de crecimiento basados en la equidad social, que nos dignifiquen e ilusionen, además de liberarnos de estos ritmos frenéticos productivos, totalmente inhumanos que nos roban hasta nuestro privativo tiempo de descanso, para poder proseguir andares más solidarios, pues al fin todos hemos de contar en esas frías estadísticas de hoy, dependientes más de los índices poderosos bursátiles que de los latidos interiores del ser humano como tal. Déjennos soñar sin imperativos, amar sin imposiciones y cohabitar sin avasalladores.

 

Ciertamente, todo parece estar enfermo, mientras gran parte de la ciudadanía permanece callada, sin inmutarse, y esto no es bueno, nos hace falta como sociedad activar otros sueños más ambiciosos, capaces de rescatarnos de nuestras miserias. Nunca es tarde para modificar el rumbo. Sabemos que no podemos seguir destruyendo la biodiversidad. La responsabilidad es de todos. Nadie se libra de este compromiso. Hace unos días, precisamente, me hablaba un hombre sencillo, apicultor, de la Alpujarra granadina, sobre la necesidad de las abejas y de otros polinizadores como las mariposas, los murciélagos y los colibríes, cada vez más amenazados por nuestras propias actividades, y me trasladaba su anhelo para que escribiese sobre ello, pues con lágrimas en los ojos me participaba su desvelo de cómo la polinización es algo esencial para la supervivencia de los ecosistemas, y por consiguiente, algo imprescindible para la producción y reproducción de muchos cultivos y plantas silvestres.

                No olvidemos que los sueños son posibles y que, tal vez soñar, sea la acción más sublime para llevar a efecto una realidad, la de transformar nuestra interacción con la naturaleza. Desde luego, hacen falta mejores prácticas agrícolas y agroecológicas junto a una gestión integrada intersectorial. De igual modo, hemos de proteger con mayor eficacia y gestionar más eficientemente aquellas áreas clave de biodiversidad marina, reduciendo por ende la contaminación, con una gobernanza más inclusiva en cuanto a los recursos hídricos, así como el acrecentar los espacios verdes en áreas urbanas. Podríamos seguir relatando nuevas tareas pendientes de realizar en el esplendido libro de la naturaleza, pero también pienso que el mundo es más que un problema a resolver, una apuesta responsable a vivir y dejar vivir, cada uno desde su cultura, su vivencia, sus fantasías y sus capacidades.

                En efecto, creo que no podremos subsistir por mucho tiempo, como linaje, de proseguir con esta manera irresponsable de movernos por el planeta. Realmente la lucha contra el calentamiento global nos pide con urgencia una ruptura de costumbres en sectores tan vitales como el energético, el agrícola o la industria, el de transporte y tantos otros. Los riesgos ya están con nosotros, en nuestras existencias, personas enfermando de dolencias relacionadas con el clima, pueblos enteros reubicándose; y, por si fueran poco estas torturas atmosféricas, luego están los tormentos que nos lanzamos unos contra otros. Se comenta, por cierto, que las tres cuartas partes de los mayores conflictos tienen una dimensión cultural. Parece que tampoco tenemos buena disposición a la hora de aprender a obrar mejor, o sea, a coexistir más próximos con el prójimo.

 

Seguramente nos interese, romper cadenas, avivar lo creativo y compartir intelectos, para que sea un hecho, ese gran deseo de que todos seamos uno, porque esto nos hará bien a todos; opción totalmente contraria a lo que hoy prolifera de forma violenta, irrespetuosa con el análogo, generando un egocéntrico individualismo endiosado, con fuerte ansiedad nerviosa, que nos deja en permanente amargura. Por eso es bueno, desterrar este tipo de abecedarios negativos, aunque solo sea por fidelidad a uno mismo. Pensemos que el sueño de la paz será posible en la medida que cada cual ponga su semilla armónica entre los suyos más inmediatos y contribuya a expandirse. Al fin y al cabo, las riquezas no te aseguran nada, en cambio el corazón se siente sazonado por lo armónico, y por ende satisfecho, en la medida en que hagamos el bien soñando; o como diría el inolvidable poeta español, Antonio Machado (1875-1939): “si es bueno vivir, todavía es mejor soñar, y lo mejor de todo, despertar”. Despertemos, de una vez por todas, y pongámonos en faena, de ser más alma que cuerpo, más donación que pedestal, más espíritu que nada. A tomar este vivo movimiento se aprende andando.

 

Víctor Corcoba Herrero/ Escritor

Posted On 23 May 2019

Hablar por Hablar | De los murcianos y otras cuestiones | por Francisco Martínez Calle

No ha mucho tiempo, a los pocos días de haber realizado una excursión a la Comunidad Autónoma de Murcia con la intención de visitar tanto la capital como algunos de sus pueblos, me detengo a charlar un rato con mi buen amigo Rafael, ecijano de siempre, acerca de las incidencias del viaje.

            -¿Qué tal la excursión?

-Ah, pues muy bien.

-¿Y qué tal los murcianos?

            -Pues muy bien, también –le respondo a mi interlocutor, el cual sonríe, discreto, mientras le proporciono la información que él me demanda.

            Entonces, para mi sorpresa, el bueno de mi amigo me espeta abiertamente:

-A mí no me gustan los murcianos.

            -¿Pero por qué? –le pregunto intrigado, ya que a mí me han parecido tanto los habitantes de la ciudad como los de los distintos pueblos visitados (Cartagena y Caravaca de la Cruz) personas sencillas y agradables.

            -Pues a mí los murcianos no me gustan, entre otras cosas, porque son muy míseres.

            Oigo lo de míseres y continúo conversando, a sabiendas de que no es esa palabra corriente en el vocabulario de los ecijanos y, menos aún, en el vocabulario escrito.

            -No sé por qué dices eso, Rafael, porque yo no los he visto diferentes a nosotros.

            -Pues porque no te puedes fiar de ellos. Créeme, Francisco, que te lo digo yo, que de una forma o de otra, como puedan, te engañan.

            -Será como tú lo dices, pero yo ni lo tengo entendido así ni lo he visto ahora tampoco.

            Se acaba la tertulia, me despido de mi amigo y, sin vacilar, oriento mis pasos hacia mi casa con el fin de salir de dudas respecto a mísere. Primero consulto el Diccionariode la Lengua Española (2014) el cual dice así:

            “La palabra mísere no está registrada en el Diccionario.”

Entonces, sin vacilar, me dirijo al Vocabulario Andaluz (1998), donde hallo lo siguiente:

Mísere.- adjetivo. Mísero, miserable.”

Luego, añade a modo de ejemplo:

“… porque él es más mísere que veinte judíos…”

            Ahora ya parece que todo encaja. Al parecer, mísere es una forma anquilosada del adjetivo español mísero, usada en la actualidad solo en Andalucía con el mismo significado.

            Discrepo, pues, abiertamente del concepto que mi amigo Rafael tiene acerca de la idiosincrasia de los murcianos a los que considera míseres (tal vez no los ha tratado suficientemente), pero le reconozco su acierto pleno en cuanto al correcto uso del andalucismo mísere, del que yo no tenía constancia.

 

Francisco Martínez Calle.

 

Posted On 06 May 2019

Algo más que palabras | Hacer memoria | Victor Corcoba Herrero

                Todo nos nace y nos rehace en el recuerdo, porque vive en nuestro intelecto y es un privilegio que nos otorga haber vivido, para bien o para mal. Por eso, es saludable volver hacia aquellos horizontes abrazados, reflexionar sobre ellos, ante todo para no caer en el olvido y cometer los mismos errores del pasado, pues todos ellos han conformado las diversas épocas de nuestra vida. Personalmente, creo que es bueno para avanzar hacia lo armónico, hacer memoria a las órdenes del corazón; al menos para tomar conciencia de que cohabitamos hacia la cúspide de lo fraterno, si lo hacemos todo responsablemente. Quizás, sin este compromiso, no merezcamos existir. Porque, al fin, uno ha de vivir con plenitud y dignidad. No olvidemos que nuestro paso perdura en la retentiva de los vivos; y, ciertamente, nuestra huella por este globo, a pesar de nuestra fragilidad, es la de oponernos al territorio de la crueldad, haciendo del amor hacia sí mismo y hacia los demás, el supremo criterio de nuestro andar por la tierra.

                Por tanto, para crecer en humanidad hay que hacer memoria, justamente para ahondar en aquellas situaciones que nos cambiaron la vida. En consecuencia, es todo un acierto a mi manera de ver, celebrar Jornadas de Recuerdo y Reconciliación, cuando menos para hacernos reflexionar y cambiar de rumbo ante esta atmósfera de violencias y violaciones permanentes, que buena parte de la población mundial viene sufriendo. Ahí está el referente de Naciones Unidas y de otras organizaciones Internacionales, tras finalizar la segunda guerra mundial, en lo que respecta a corregir sus secuelas, así como en materia de reconciliación, cooperación internacional y regional y promoción de los valores democráticos, los derechos humanos y las libertades fundamentales. No podemos continuar enfrentados, hemos de entendernos. La mano dura, que levanta muros y siembra terror, no es el remedio para el orbe desgarrado. Nuestra historia nos da reflejo que esta espiral de hechos fanáticos son destructivos, que el ojo por ojo hace que todos los moradores acabemos ciegos, que para hacer familia sólo hay una solución: el cuidado de todos con la cooperación de cada cual, como primer paso hacia la justicia y la igualdad.

                Realmente impresiona la actualidad, la escalada de realidades sangrientas no cesa, por eso es trascendental hacer evocación de lo vivido en otros periodos, pues se requiere como jamás una reducción inmediata de las hostilidades y que vuelvan las poblaciones a repensar sobre lo positivo que es llegar a acuerdos que nos sosieguen, ante este ambiente de guerras en diferentes países y continentes; terrorismo, criminalidad entre género, y ataques de venganza impredecibles; abusos contra los emigrantes y las víctimas de la trata; devastación de la casa común…Hay que romper tantas cadenas injustas que necesitamos un plus de generosidad y un sol que nos purifique. Sálvese el que pueda. Ya en su tiempo, cuando la Madre Teresa recibió el premio Nobel de la Paz, en 1979, declaró claramente su mensaje de la no violencia activa: “En nuestras familias no tenemos necesidad de bombas y armas, de destruir para traer la armonía, sino de vivir unidos, amándonos unos a otros […]. Y entonces seremos capaces de superar todo el mal que hay en el mundo”. Porque la fuerza de las armas es engañosa. “Mientras los traficantes de armas hacen su trabajo, hay pobres constructores de vínculos que dan la vida sólo por ayudar a una persona, a otra, a otra”; para estos constructores de la concordia, Madre Teresa es un símbolo, un icono de nuestro tiempo.

                Desde luego, son los pequeños gestos, los que nos hacen grandes. Pensemos en esa gente desesperada que huye, que requiere de nuestro auxilio. Quizás tengamos que lanzarnos con ellos a pedir justicia, lo que exige de acciones muy concretas por parte de todos, de ahí la importancia de una información transparente y fidedigna, pues hoy más que nunca se requiere crear instituciones justas e imparciales, para que los líderes rindan cuentas y poder decirle la verdad a las autoridades. Por desgracia, en México se han encontrado casi dos mil fosas entre 2006 y 2016, casi una fosa cada dos días. Esto lo dio a conocer un colectivo de periodistas en el trabajo de investigación “El país de las 2000 fosas”, que obtuvo el primer lugar del Premio Breach-Valdez de Periodismo y Derechos Humanos, entregado en dicha nación, recientemente, con motivo del Día Mundial de la Libertad de Prensa. La maldita falsedad, o la verdad mal entendida que suele necesitar una legión de cómplices, suele corrompernos tanto, que nuestras propias raíces de nuestra vida moral suelen estar complemente enfrentadas y podridas. Ojalá aprendamos a hablar claro y profundo, y en esto los medios de comunicación son esenciales, sobre todo en los procesos de conformidad y mediación dentro del actual contexto mundial. Dejándonos iluminar por la verdad, seremos más libres y estaremos en mejor disposición de ser agentes de quietud, ciudadanos de verbo y acción verdadera. La apuesta de legar un futuro más sereno y más seguro a las generaciones venideras depende de todos nosotros. No cerremos las puertas a la esperanza. Hagamos memoria cada día y recapacitemos. Nos vendrá bien a todos.

 

Víctor Corcoba Herrero/ Escritor

 

Posted On 06 May 2019

El Arte de Convivir, por Marta Martinez.¿Conoces el multitasking?

El arte de convivir

¿Conoces el multitasking?

En una sociedad, esta que estamos creando entre todos, en la que  el tiempo parece insuficiente, las tareas por hacer se multiplican, los espacios a los que asistir, las citas pendientes, las personas a las que atender,… unido a la autoexigencia personal de hacerlo todo y bien, se convierte en un poderoso enemigo para el bienestar de nuestra vida social, física, mental y emocional. Continuar leyendo

Posted On 11 Mar 2019

EL ARTE DE CONVIVIR. Por Marta Martínez. ¿Qué sentido tiene tu Navidad?

EL ARTE DE CONVIVIR. Por Marta Martínez.

¿Qué sentido tiene tu Navidad? Continuar leyendo

Posted On 10 Dic 2018

El Arte de convivir. Por Marta Martínez. Oportunidad o Fracaso

El arte de convivir. Oportunidad o Fracaso.

Por Marta Martínez. Continuar leyendo

Posted On 28 Nov 2018