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Ángel del Marco, Gran Visir: “Busquemos dentro de nuestro corazón y veamos todas esas cosas buenas que ha habido en nuestra vida y que Dios ha ido haciendo”

El Gran Visir es una figura vinculada a la Hermandad del Silencio y este año se encarga de encarnarla Ángel del Marco, que ha sido muchos arcipreste de Écija y sigue siendo sacerdote y este año va a abrirle paso a los Magos de Oriente.

Me imagino que contento de ser quien le abra el paso nada más y nada menos que a sus Majestades de Oriente, ¿no?

Hombre sí, contento por varios motivos. Primero por eso que tú dices porque el Visir encarna esa figura que tiene que abrir las puertas de la ciudad cuando la alcaldesa le de las llaves de la para que los Reyes puedan llegar, traer la ilusión y todos los deseos de tantos niños que en estas fechas de Navidad pues le piden a los Reyes. Después también porque bueno es un servicio que se presta a una Hermandad muy querida por mí, que es la Hermandad del Silencio que es una pequeña gran familia, yo desde pequeño pertenezco a ella, y muy contento y muy ilusionado. Al principio estuve algún tiempo diciendo que no, pero al final el Hermano Mayor me dijo que tenía que ser y bueno, con mucha ilusión de prestar ese servicio a la Hermandad, a la cuidad y lo que pueda hacer lo haremos con toda la ilusión y todo el cariño del mundo.

Vinculado a la Hermandad del Silencio como nos contaba desde pequeño, ¿no?

Sí, vamos mi padre, mis hermanos incluso han salido de nazarenos y de costaleros, yo he salido también de nazareno y de costalero, mi padre incluso ha llevado la bandera del Señor, de Nuestro Padre Jesús Nazareno abrazado la Cruz, y familia mía la ha llevado mucho tiempo, y primos y demás. Y mi abuelo en los años 20 ya era hermano, fue hermano también de la Hermandad del Silencio, o sea, siempre hemos estado muy vinculado a esa Hermandad, tengo muchos amigos en esa Hermandad.

Llega además el papel de ser Gran Visir en un año en el que cumple sus bodas de plata como sacerdote, un año señero dentro de su biografía, ¿no?

Bueno si, las bodas de plata de mi relación diaconal las hice este verano, el 28 de junio, y ahora en julio si Dios quiere haremos las de plata sacerdotales que se cumplen en este verano, y bueno la Hermandad, me decía el Hermano Mayor que también por ese motivo querían que fuera yo, y yo agradecido y encantado.

Aportando también tu granito de arena a la ilusión de la Navidad, ¿no?

Claro que sí. Todo lo que se pueda hacer y todo lo que sea para vivir las cosas de Écija, las tradiciones de Écija, y de la Navidad. Para un sacerdote la Navidad también la tiene que vivir de una manera muy especial, y si con esta manera también se le puede ayudar a las personas a que vivan la Navidad con ese sentido de fiesta, de felicidad y de lo que celebramos en estos días pues mucho mejor.

Cuando uno termina una etapa siempre suele hacer balance, ¿Qué balance hace de su paso por el arciprestazgo?

He estado 11 años casi 12 de arcipreste y muy bien, he estado muy contento, muy querido por mis compañeros los sacerdotes. Es verdad que cuando vienen dificultades y problemas todos van al arcipreste a preguntarle cosas que pueden solucionar, cosas que no, pero bueno yo me he sentido muy apoyado y muy querido por mis compañeros y me siento muy querido por ellos. Y muy bien, se han hecho muchas cositas, se ha hecho lo que se ha podido, yo he tenido también mis carencias como es lógico, siempre que te dan un oficio hay cosas que después una pienso que podría haber hecho esto o lo otro. Pero bueno uno va haciendo en cada momento lo que el Señor te va pidiendo y lo que los compañeros vamos viendo unos con otros porque al fin y al cabo ser arcipreste no es un cargo donde uno tengo una jurisdicción donde una dispone o manda tal o cual cosa como el obispo que pone una cosa y se obedece como el Obispo que es el pastor se merece. Pero el arcipreste es más un cargo donde se aprende a dialogar con los compañeros, a apoyarse unos a otros, es un cargo que mira más a esa fraternidad sacerdotal y a ese encuentro entre compañeros y ayudarnos entre compañeros que es más que una cosa de jurisdicción, de organización, sino que es más en el campo sacerdotal, fraterno del día a día, de estar pendiente de cada uno de nosotros, y de ser un poquito dinamizador de esa pastoral del arciprestazgo, y en particular orientada a los sacerdotes.

¿Cómo vive a nivel personal las fiestas?

Bueno si, las navidades personales en familia. Bueno mi familia tampoco es que sea muy extensa ya porque somos tres hermanos, no somos como cuando comíamos en lo de mi abuela que tenía tantos hijos, que nos juntábamos tantos tíos, ya van faltando muchos, éramos muchos primos y muchos tíos. Bueno, pero ya la familia es más pequeña, como sucede en casi todas las familias, y con las dificultades propias de las familias tan pequeñas, al ser tan pocos cuando uno se tiene que ausentar porque tiene que irse fuera se nota, pero bueno los ratos y momentos que podemos estar juntos en familia pues los estamos, procuramos estarlo y así intentamos hacerlo, en familia. Yo creo que la Navidad uno de los valores que tiene es que es la fiesta que sabe unir a las familias o amigos que hace mucho tiempo que no se ven con el pretexto de hacer una comida, nosotros siempre intentamos un día entre Nochevieja y Nochebuena juntarnos y comer juntos los primos y eso, porque es más difícil porque ya cada uno hace su vida, juntarnos algunos que están fuera y vernos, y comer juntos, y no perder el contacto que de alguna manera si no fuera Navidad pues eso se perdía. Yo creo que la Navidad tiene esa fuerza de saber reunir a familias y amigos que están lejanos algún día por lo menos para no perder ese contacto o ese calor humano que creó la amistad en ese momento de tu vida.

Y si hablamos de la parte sacerdotal, ¿Cómo debe ser la Navidad teniendo en cuenta que es una de las épocas del calendario cristiano más importante?

La Navidad para los sacerdotes es un contraste muy grande por lo menos para mí, yo cuento mi experiencia porque estamos metidos en estos días en mucho ajetreo y llega la Navidad y se da un parón, las parroquias se quedan como paradas, parece que descansas, pero después tiene otra intensidad que es la litúrgica con toda la celebración desde las vísperas con la Misa del Gallo, la misa de vísperas de Navidad, y ya las solemnidades que nos vienen porque vienen muchos días de fiesta, de celebraciones que intentamos vivirlas los cristianos y los sacerdotes de la mejor manera posible porque tú sabes que todo está ahora muy materializado. Vivimos en una sociedad en la que se busca lo instantáneo, lo rápido, el ya de las cosas, y bueno intentamos no perder lo esencial de lo que celebramos estos días que es el nacimiento de Cristo, que Dios se hace hombre para salvarnos, para cargar sobre sí todo lo que es el hombre, la humanidad con su sufrimiento, con sus alegrías, con sus ilusiones. Procuramos no perder de vista eso sabiendo que todo lo que hay sobre la Navidad que es lo que nos ofrece la sociedad, las luces, las fiestas, los regalos,… todo eso es bueno y es bonito y no se debe perder, pero que no perdamos eso que es lo esencial que es que Dios se hace hombre y viene para salvarnos, y eso es la gran alegría que Dios se hace uno de nosotros y procuramos que no se pierda ese mensaje que es el que da sentido a todo. Da mucha pena muchas veces, a mí como sacerdote me da mucha pena, y yo creo que comparto esto con mis compañeros y muchas personas, no solamente sacerdotes que vemos muchas películas de Navidad, muchos adornos, pero luego ni un Niño Jesús, y bueno ¿esta familia qué celebra? Porque esos adornos lo mismo valen para Navidad que para carnaval, son de invierno y hacer referencia a la nieve o a Papa Noel, pero bueno procuramos que no se pierda la idea esencial. El mundo nos arrastra, pero bueno procuramos eso que no se pierda ese mensaje del Dios que se hace hombre, del mensaje de la humildad, de la fortaleza de la humildad, de un niño que se hace indefenso, pero que es capaz de vencer a los poderosos a Herodes y a los poderosos de este mundo, con la humildad se vence todo y se llega a todas partes.

Le iba a preguntar si cree que se está perdiendo ese espíritu y ya nos ha respondido. ¿Cómo solucionamos que no se pierda ese carácter por supuesto respetando toda la diversidad de hoy?

Yo invitaría a todos a que pusieran una imagen del niño Jesús, que no se pierdan los villancicos, la Misa del Gallo, yo sé que es muy difícil porque además de ser las familias más pequeñas, claro si se levanta la mitad de la mesa para ir a la Misa del Gallo pues ya quedan descolgados. Después como ahora todo el mundo sale a mediodía a comer el 24, llegan tarde a cenar, se cena muy tarde, hace frío, ¿quién se levanta de la mesa a las 11:30 para irse a Misa con la comida a medio empezar? Yo comprendo que es difícil cuando no es la familia entera la que se levanta y se va a Misa, yo procuro no dejarla, siempre digo este año que cae en domingo la vamos a quitar, pero siempre me acuerdo de lo que me decía Don Esteban que en paz descanse, porque le pasaba lo mismo, él la decía misa en las Teresas y cuando ya no podía decirla algunos años me decía que no la quitara porque si quitamos eso es que ya quitamos lo esencial de la Navidad, si quitamos la Misa del Gallo, ¿con qué nos vamos a quedar? Y siempre me acuerdo y digo mira yo la digo aunque esté yo solo con el sacristán.

 ¿Y cómo son esas Misas? ¿Acude gente?

Yo me acuerdo que antes se cantaba, vino alguna vez algún coro a cantar, pero claro cada vez era más difícil, me decían: “es que mis hijos están entrando en casa, ¿Cómo vamos a cantar? ¿Cómo nos vamos?”, y actualmente es una Misa para media iglesia, una Misa para un grupito grande si van, siempre va un grupito grande, salvo un año que hubo muy poquitas personas porque hubo un temporal de agua, de viento y estuvimos allí unas 12 personas, pues va un grupo grande. Es verdad que ya no encuentras un coro que cante, es muy difícil por eso que te he dicho, la gente está cenando, la familia está reunida y es muy difícil que una persona se levante para cantar o tocar la guitarra, pero bueno se hace la Misa, cantamos lo que podemos y cuando dice “podéis ir en paz” te vas a la sacristía y cuando sales no hay nadie. Pero bueno hay un grupito de personas que mantienen la tradición, y algunas Iglesias más que también la hacen. Muchas personas tienen ya la costumbre de ir a las 7 a la Misa de vísperas y ya por la noche no van, son Misas que se llenan las de la tarde, por eso porque ya muchas personas no tienen la costumbre de ir a la Misa del Gallo, pero les gusta ir esa noche antes de la cena a Misa, y si van muchas familias esa tarde.

Vamos a hablar de esas tradiciones de cuando usted era niño nos ha dicho que entre mucha familia, ¿ha sido la Navidad una tónica habitual en su vida?

Sí en mi casa se celebraba la Navidad nos reuníamos todos en la casa de mi abuela hasta los años 90 que ya murió si venían mis tíos a celebrar la Nochebuena, después en Nochevieja como es lógico la celebraban en otras casas, pues algunos se partían, pero sí yo recuerdo la Nochebuena en mi casa de reunirnos todos, y ya faltó mi abuela y algunos tíos míos pues ya se abre el abanico, cada uno lo celebra con sus hijos en casa como es lógico. Pero sí yo recuerdo las Nochebuena en mi cada de mucha familia, muchos primos, y de mucha alegría, vamos supongo que la gran cantidad de personas que nos están viendo.

Se habla de Navidad y son momentos en los que se habla de familia. La de un sacerdote no es una familia la uso… ¿Echa de menos ese corretear de los hijos, ese calor de un matrimonio?

El sacerdote como tú dice no tiene mujer, no tiene hijos, pero bueno tiene hermanos, tiene sobrinos, yo tengo a mi madre gracias de Dios. Pero tenemos una familia muy grande que es nuestra parroquia, y yo siento mucho el cariño de muchas familias y de muchas personas que sé que me quieren, yo los quiero a ellos mucho. Yo no siento que me falte así una cosa especial porque bueno tu primer cariño y tu primer amor como sacerdote es Jesucristo, y claro eso no todo el mundo lo entiende, claro el que tiene ese vocación lo vive de otra manera y no nota esas carencias porque al fin y al cabo esa felicidad te la da tu entrega cada día a la Parroquia, te la da tu familia de la parroquia, tus catequistas, tengo muchísimas catequistas que me quieren mucho, y vienen a felicitarte, muchos chiquillos de catequesis, muchos monaguillos que esos días aparecen por allí y te felicitan, y notas ese cariño de otra manera. Pero sí notas esa cercanía de muchas personas, yo nunca he notado que me falte algo porque el Señor te lo da por otro lado, el no tener una esposa, unos hijos, te lo da el Señor por otro lado, vamos yo así lo he sentido en estos veintitantos años ya que llevo de cura.

¿Cómo era la noche de Reyes de cuando era pequeño?

Era muy graciosa, normalmente, los últimos años que yo recuerdo siempre pasaba la cabalgata a las 9, las 10 de la noche, venían mis sobrinos y ya mis padres le daban los regalos, y venían ellos con la ilusión de que pasaba la cabalgata y dejaban los regalos y tal, mi madre y mi padre dejaban allí los regalos para mi sobrino, y lo vivimos con mucha ilusión todos viendo la cabalgata. Era una noche que estábamos deseando que llegara el día de Reyes y la noche aquella para ver qué habían dejado los Reyes después de pasar con la cabalgata que terminaba allí en la plaza, y la vivíamos con mucha ilusión.

¿Algún regalo especial?

Yo no recuerdo así ninguno. Si me acuerdo de pequeño un futbolín que le compraron a mi hermano Javier, que decíamos que era de los tres, y mi madre decía no pone para Javier. Pero al final jugábamos todos con el futbolín. Luego mi tío Fernando nos enviaba juguetes, era mi padrino de bautismo, y yo me acuerdo siempre que como tenía la tienda y vendía juguetes cuando llegaba la cabalgata ya el día 5 por la noche, antes de acostarnos decía ven a la tienda y coge lo que tú quieras de todos los juguetes que hay siempre cogía dos o tres cosas de juegos, de esos si me acuerdo yo. Y mi madre y mi padre por supuesto siempre nos hacían los regalos típicos que pedíamos.

¿Qué mensaje podríamos lanzar para las familias, las personas, para que miraran a sus adentros y de alguna manera encontráramos lo mejor de nosotros en estas fechas?

Pues eso que tú dices, tú lo has dicho, mirar hacia dentro. San Agustín se dice que buscaba a Dios, buscaba las respuestas más importantes de su vida, lo dice él, en las confesiones, dice “yo buscaba fuera, buscaba en las religiones, buscaba en las teorías, en los sabios, en los libros, en las personas buscaba, pero me di cuenta de que al final Dios estaba dentro de mí, se me olvidó mirar dentro de mí”. Pues eso, que busquemos ahora en la Navidad, que busquemos dentro de nuestro corazón y veamos todas esas cosas buenas que ha habido en nuestra vida, todas esas cosas buenas que sin darnos cuenta porque estamos muy distraídos con mucho ruido, Dios ha ido haciendo en nuestra vida, muchas cosas, muchos problemas que se solucionaron de tal manera tan sencilla sin hacer nada porque no le veíamos solución nos daremos cuenta de que ha sido la mano de Dios, el que te ha ido llevando, el que ha ido solucionando esos problemas, el que te ha ido dando esa paz cuando en tu alrededor había mucho sufrimiento. Pero es lo que tú dices mirar el corazón, mirar hacia dentro, decía San Agustín hablando de esto, “Dios está dentro de mí, y cuando digo Dios hablo del amor, de la paz, de la caridad porque Dios es amor, todo eso está dentro de mí más que yo mismo. Si lo busco dentro de mi corazón lo encuentro, no me tengo que salir fuera”,  muchas veces no hace falta buscar mucho fuera sino pararte un poquito y pensar, y preguntarte y seguro que si te quitas de mucho ruido que hay alrededor, descubres muchas cosas, y la Navidad tiene mucho de esas cosas, pero como estamos tan influenciados por tanta cosa externa pues se nos pasa lo esencial. Yo invitaría a todos que nos paráramos un poquito algún día, algún ratito a pensar un poco cuantas cosas buenas hay dentro de mí que yo he hecho, pero cuantas cosas buenas hay dentro de mí que sin saber por qué están, y esas seguro que te las ha puesto Dios.

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