Unas actuaciones enmarcadas en el PFEA. El objetivo es seguir con la tónica, según el Delegado de Gestión del Espacio Urbano, que se ha efectuado en otras zonas del casco histórico, como la Plaza de Santa Cruz, San Gil o Puerta Osuna y convertir a este espacio en parte del patrimonio histórico de la ciudad.
Toda la plaza se va a enmarcar con jabalunas, creando además una retícula que recordará al suelo tradicional de la misma. En el centro, se recuperará la fuente que originalmente estuviera en la plaza, que todavía se conserva, por lo que será restaurada y recolocada en su lugar de origen. El ladrillo de tejar a su alrededor la dotará de personalidad para recordar su origen mudéjar. Todo ello mirando siempre a la iglesia como un elemento protagonista del espacio y pensando en la plaza como un elemento versátil para celebraciones religiosas y fiestas populares.