A estas alturas de la película, todavía serán muchos miles de andaluces los que se preguntarán qué cojones ocurrió ese domingo para que tantísima gente a la vez, se pusiera de acuerdo para cambiar lo que para la mayoría era ya una cuestión irremediable. La de páginas y páginas que se habrán escrito y la enorme cantidad de cartuchos “compatibles” de tinta que se habrán gastado para al final no sacar casi nada en claro. ¿O sí?
Dicen los analistas (siempre hay analistas para todo como los expertos) que las elecciones no las gana un partido sino que las pierden los demás. Será cuestión de analizarlo pero en este caso concreto, yo lo tengo muy claro. Estas situaciones periódicas no se dan simplemente porque sí, creo firmemente que debe haber alguna relación con aquella frase de Abraham Lincoln de que “se puede engañar a algunos todo el tiempo, o a todos durante cierto tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo”. Pues eso, en este caso casi 38 años que se dice pronto. Porque hay quienes sostienen y así lo manifiestan, que el poder desgasta. Otros dicen que lo que realmente desgasta es estar en la oposición cuatro, ocho, doce o incluso más años y si no que se lo pregunten a los políticos gallegos. ¡Bueno, qué carallo! No tienen que ir tan lejos, joé, que se lo pregunten a los de aquí de Andalucía y verán lo que es bueno.
De toda esta gran fiesta que es la Democracia, con sus pros y sus contras, y sus a veces tediosas y pesadas campañas, me quedo con una frase que pronunció el presidente electo unos días antes de las elecciones: “Hay muchos días para ir a la playa; para votar, solamente uno y además cada cuatro años”. Así es.
Suerte para todos.