Hace tiempo que nuestra sociedad por unas cuestiones o por otras, está dando señales demasiado claras y concisas que sin apenas darnos cuenta estamos perdiendo la poquita cordura que nuestros malgobernantes y los medios de comunicación nos están dejando. Dar la vuelta al calcetín según los intereses de cada cual para manipular nuestra ya mermada inteligencia se está convirtiendo en una práctica muy peligrosa.
Por una parte tenemos los pactos para no perder el poder y la vergüenza, la madre de Rubiales en huelga de hambre encerrada en una iglesia, ya saben, el cambio climático, noticias falsas, cada vez más muertes violentas, aumentan los pobres y a la vez cada día hay menos ricos, la gente busca trabajo pero no quiere trabajar. Con más de tres millones de parados no se encuentran camareros, camioneros, conductores de autobuses, albañiles, mecánicos, médicos, etc… Nuestros jóvenes se matan en sus patinetes a más de cien kilómetros por hora, vivimos en el país mayor productor de aceite de oliva del mundo pero sin embargo no podemos comprarlo por su elevado precio, tenemos Lunas Azules, además nos anuncian lluvias de ranas, para colmo de todos estos despropósitos vienen los “expertos” -siempre hay un experto para cada roto-, en este caso nos explican los comportamientos gesticulares de lo que vemos, otra prueba más de que esos supuestos expertos o quien les paga consideran realmente que estamos tontos y no nos enteramos de nada.
Este país llamado de momento España y que parecía que lo resistía todo, cada vez se parece más a una jaula de grillos o a una olla exprés con demasiado caldo e ingredientes, rebasando el nivel permitido por el fabricante y que inevitablemente está a punto de explotar. Como bien dice nuestro amigo Calderón, y no el de la Barça, sino el “Desde un lugar de Mallorca”, que afirma con muchísima razón que “el mundo en general. y España en particular, es un manicomio a punto de reventar”. ¡Ah! ¿Y saben ustedes quién es el director de este manicomio? Se llama Pedro Sánchez Pérez-Castejón y que coincide con uno que quiere ser presidente del Gobierno, precisamente de este país.
Considero sinceramente que no se puede tener a más de media España imbuida en una incertidumbre permanente, riéndose de todas las instituciones democráticas habidas y por haber. Eso acaba tarde o temprano pasándonos factura y convirtiéndonos a todos en una auténtica casa de locos.