Dícese de falta de seguridad, de confianza o de certeza sobre algo, especialmente cuando crea inquietud; pues eso. Aunque parezca una cuestión baladí y sin importancia, esta situación permanente a la que estamos siendo sometidos en estos tiempos que nos han tocado malvivir, nos tienen a los pobres ciudadanos en una constante incertidumbre que está afectando muy seriamente nuestro sistema psíquico, mental e inmunológico.
Luego está lo de las vacunas. Hay que ver la que tienen liada con las marcas y las edades, que si de 60 a 69 te toca una, que a partir de 70 la otra, que si a mí no me han llamado y a ti que eres más joven ya te la han puesto. Un auténtico lío, vamos. Incertidumbre también produce cuando lees o escuchas en los medios un titular que dice: “La incidencia cae por un nuevo fallo en los datos”. ¿Mande? O cuando estás en la consulta de un hospital con un sistema nuevo que quieren implantar (no sé por qué motivo) y al entrar te hacen coger un ticket en el que aparece una combinación de números y letras rarísimos < 8F5K> con la hora de la cita. Tienes que estar toda la espera pendiente de que aparezca tu combinación en la pantalla con la consiguiente dificultad de ver los números, según te coja sentado y el estado visual del paciente, generalmente personas mayores que somos las que acudimos a estos centros. Eso pone tan nervioso al paciente que cuando por fin sale tu combinación, ya no sabes ni para qué estás allí.
Otra incertidumbre que me abruma es cuando escucho al ministro del ramo decir que van a poner un impuesto por circular por todas nuestras carreteras, cuando hace dos días estando en la oposición pregonaban a los cuatro vientos que cuando llegasen al poder eliminarían todos los peajes. Me inquieta también la sobreexposición innecesaria que están haciendo de la Justicia, como si los jueces y fiscales no tuvieran ya bastante con la que tienen encima, para que tengan que decidir el perimetraje de cada comunidad y así quitarse el “muerto” de su incompetencia. Me produce inseguridad también que pasemos de la noche al día, de la nada al todo. Del estricto Estado de Alarma a la gran estampida del fin de semana pasado.
En definitiva, da la sensación de que todo este desmadre que padecemos, a Sánchez no le interesa para nada acabar definitivamente con la pandemia. Y aleluya, aleluya, cada uno con la suya. Pues eso.