Debido a la gran aceptación que el anterior artículo tuvo entre los cuatro o cinco lectores que amablemente me siguen a través de este medio, aprovecho para rematar la faena canina y comentar algunos detalles más acerca de este fenómeno social que poco a poco se nos ha colado de lleno en nuestras vidas. No teníamos bastante y nos parió la perra, la gata, la hurona o incluso esa ratita blanca tan mona a la que llaman hámster o Cricetinae roedora.
Qué me gustaría poder adjuntar a algunos de mis artículos fotos o ilustraciones de todas estas situaciones que a diario vemos para su mejor compresión y que ya por cotidianas, no le prestamos atención alguna pasando a ser estampas habituales de nuestra existencia. Claro que luego pasa lo que me pasó a mí hace unos días cuando estaba repasando el folleto publicitario de una conocida cadena de alimentación que ofertaba lo siguiente: Bocaditos con trucha, salmón y verduras con buey y verdura. Barritas snack con pollo e hígado. Barritas snack con salmón. Trozos en salsa con ave y arroz. Paté de buey o de pollo… Todos estos productos naturalmente sin colorantes, conservantes ni azúcares añadidos, además todo a unos precios muy módicos para como está actualmente la cesta de la compra.
Pero claro, la decepción llegó cuando me fijé más detenidamente en la página y vi la foto de un perro y un gato con su gorro de chef y una salchicha entre los dientes. Entonces fue cuando me di cuenta del enorme error al confundir el destino final de estas exquisitas viandas “para perros”.
Es muy probable que muchos lectores crean que todo esto es fruto de mi imaginación cuando detallo los componentes de dichos menús, pero qué más quisiera yo tener semejante capacidad. Esto es lo que hay ahora, y como dicen Los Compadres: esto, señores… es asín.
Esta misma semana al regreso de mi caminata matutina me cruzo con una señora con el brazo derecho en cabestrillo que llevaba un perrito de reata. Le pregunté qué le había pasado y me dijo que se había caído y se había lastimado el codo. Pero cuál fue su sorpresa, y así me lo manifestó, cuando le aclaré que yo le preguntaba por el pequeño perrito que también llevaba una férula en la patita derecha, a lo que la amable paisana me contestó que la habían llevado al veterinario y le habían diagnosticado de artrosis reumatoide degenerativa. ¡Vaya por Dios! Y es que las desgracias nunca vienen solas.
Leído esta semana: Hospital clínico exclusivo para felinos 24 horas Cat Friendly. Una madrileña ha conseguido que tu gato no se estrese cuando vaya al veterinario (ni tú tampoco). Leído en otro medio (digital naturalmente): Es muy importante saber elegir camas para perros, tienen que ser cómodas y fáciles de limpiar, aunque hay otra opción y es la de compartir la cama con tu mascota. Unos dicen que es muy relajante, otros que les ayuda a dormir mejor. En fin, esto es como lo del torero cuando dijo que había gente pa tó.
Lo que yo no sé muy bien es a que se refirió aquel que dijo que había pasado una “noche de perros”, o aquel otro que se pregunta por qué casi todos los perros se parecen a sus amos.
Pues observen y ya me contarán.
