Lo primero que hago cuando escribo un artículo es poner el título y a partir de ahí, enjareto el escrito. Créanme que no es una tarea fácil completar las quinientas palabras que caben en esta columna. No sé cómo lo harán los periodistas y articulistas profesionales. Si algún día coincido con alguno de ellos, se lo preguntaré.
Dicho esto, como dicen los tertulianos de la radio y de la tele, paso a relatarles lo que será una Semana Santa de auténtica Pasión para los creyentes que vivimos en un pueblo pues desde que nacimos, algunos hace más de 70 años, va a ser la primera vez que vamos a vivirla así. Sí, tal como suena, y además sin salir de nuestras casas, porque con esto que hay ahora, nos han cerrado hasta las iglesias, y aunque algunos digan que con Dios se puede hablar desde cualquier sitio, no es lo mismo. Creo que lo que le faltaba a la religión católica era el cierre temporal de las parroquias. Éramos pocos y parió el virus. ¡Qué malamente lo van a pasar algunos que se agarraban al único clavito ardiendo que tenían cual es la Semana Santa para retener la poquita fe que les queda! Porque no solo los practicantes tenemos fe.
Vamos a ver, por qué se puede ir a comprar el pan o al supermercado, donde hay grupos de clientes haciendo sus compras y no se puede ir a la iglesia donde en la celebración diaria, raramente hay más de diez personas. Otra cosa es la celebración dominical donde la asistencia de fieles es un poco mayor, pero vamos, nada de aglomeraciones como en las manifestaciones del 8M. No se puede ser más papistas que el Papa y negarles a los fieles que se quieran acercar a visitar el Santísimo para pedirles por los suyos. No creo que ese sencillo acto provoque contagio a nadie.
Este año, como decía al principio, va a ser una Semana de Pasión muy especial donde los Cristos y las Vírgenes no van a salir a la calle de procesión al igual que nosotros. Las procesiones las vamos a llevar todos por dentro, las tendremos dentro de nuestras casas, que ya era hora. Y como tampoco este año tendremos pregón, con permiso de la pregonera, termino diciendo: HE DICHO.