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DESDE UN LUGAR DE MALLORCA ¿DE QUÉ HUYEN? (II) José Calderón Barrios

dede un lugar de mallorca   El Continente africano tiene una media de vida de 58,3 años por habitante. Al lado de la media europea hay una diferencia considerable; ésta podría ser una razón para emigrar, pero no creo que nadie se embarque en un cayuco, con un bocadillo de mortadela y una botella de agua, con la intención de alargar su existencia, considerando la alta posibilidad que hay de perder la vida en el camino. Existen otras razones más convincentes. De los 54 países que componen el continente solo una quincena pueden considerarse democráticos y estos son tan recientes y frágiles que no tienen arraigo suficiente. Donato Ndongo Bidyogo, periodista afro, afirma que no hay ni un solo país africano pobre. La miseria de su población es consecuencia de las muchas dictaduras existentes. Muchos jefes de Estado podrían pagar de su bolsillo la deuda externa de su país y les sobraría dinero. Y no sólo se contentan con hacerse millonarios en poco tiempo sino que además masacran a su pueblo. G. Eyadema, un militar semianalfabeto, protegido por Francia, gobernó en Togo como si fuera dueño absoluto de bienes y personas. En una ocasión, unos jóvenes togoleses se le revelaron exigiendo democracia, y Eyadema se divirtió con ellos arrojándolos a las fauces de los cocodrilos en la piscina de su palacio de Lomé. Él murió en 2005, en su jet, buscando un lugar del mundo donde curar sus dolencias, pues en su país no había construido ni un hospital digno de tal nombre. Contaba un periodista que estuvo en Zimbabue que el presidente, Robert Mugabe, acababa de dar uno de los pucherazos más sonados en unas elecciones presidenciales. Llegó al aeropuerto de Harare en su avión particular; le esperaban los ministros y las esposas de estos, y en cuanto Mugabe apareció bajando las escalerillas, los ministros inclinaron la cabeza, y sus esposas se postraron de rodillas con los ojos mirando al suelo. Se adueñó de las fincas y propiedades de los blancos, el país ha soportado hasta un 80% de paro, y cuando sus súbditos se atrevían a pedir mejoras, él  les echaba en cara el haberles librado del dominio blanco: y, ¿qué queréis más? Si no tenéis nada que hacer -les gritaba airado – id y daros un baño en el Estrecho de Gibraltar.

Entre toda esta camarilla de sátrapas y criminales han hecho que muchos países estén sometidos a la guerra, guerrillas y anarquismos sangrientos. Mientras que sus mujeres, en un avión moderno, viajan a París, a comprarse unos zapatos de tacón, y de paso regalarse una joya de 200.000 euros de nada.

 

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