“Una de las más antiguas hermandades de Écija, si no la más”, así la describía Rafael Benjumea, uno de los organizadores del acto en torno a este crucificado.
Los actos en torno a la centenaria imagen se concretaron en un recital poético a cargo del Taller de Poesía y Rapsodia del Colectivo de Pregoneros Ecijanos, el pasado viernes 27 de febrero. Y un Vía-Crucis meditativo por las calles adyacentes a la Iglesia de San Francisco, el domingo 1 de marzo.
Según nos relata el propio Benjumea, la última salida procesional de este Crucificado tenía lugar hace más de siglo y medio. Algo que daba aún más valor al Vía-Crucis celebrado en su honor.
Aunque hoy en día, la hermandad de la Veracruz ha desaparecido, hay intentos de algunos cofrades por resurgirla en nuestra ciudad. Algo que, sin embargo, debe pasar por unos exhaustivos controles por parte de la autoridad eclesial del Arzobispado de Sevilla.
Tal y como nos recuerda Benjumea, son muchos los ecijanos que les gustaría volver a ver a estos titulares procesionar; eco del gran fervor popular que profesaban dichas imágenes en nuestra ciudad.
El estado de conservación de la talla es otra de las cuestiones que habría que abordar, de cara a una posible rehabilitación: “Es un Cristo imponente, pero requiere una restauración urgente”, alertaba Rafael Benjumea. Algo que no parece posible hoy día, dado lo costoso de los trabajos y la falta de una plataforma que promoviera su recuperación.
Pese a ello, Rafael Benjumea se muestra optimista ante la posibilidad de volver a ver al Cristo de la Paz procesionando por las calles de nuestra ciudad. “Últimamente, tanto la rectoría como algunos fieles a esta imagen estamos intentando su resurgimiento”, comenta este cofrade, quien asegura que –junto con la imagen de La Milagrosa-, el crucificado de La Veracruz es el que más visitas recibe en la parroquia de San Francisco. Y es que donde hubo fuego, siempre quedan rescoldos.