A decir verdad, encuentro en el presente cartel tal cúmulo de disparates, que me inclino a pensar que se ha hecho así, intencionadamente. Quiero decir que alguien, consciente y en su sano juicio, ha realizado este esperpento ortográfico con el fin de llamar nuestra atención, sin otro fin que no sea ese. No hay, pues, ignorancia, sino chanza, broma, pura diversión.
El cartel, que transcribo lo más exactamente posible, dice así:
EL QUE SALTE ESTA BALLA ME CAGO EN SU PUTA MADRE Y ES UNA MARICONA Y ME CAGO EN SUS MUERTOS PISOTEAOS.
¿Cómo, si no, se explica el uso indiscriminado de mayúsculas y minúsculas (SALTE, Cago, MAdRE…)? ¿Cómo esa dislocación inicial (EL que SALTE…, en lugar de en la puta madre del que salte…)? ¿Cómo la ausencia de signos de puntuación (ni una sola coma ni el punto final)? ¿Cómo tan desaforados insultos (cagarse en la PUTA MAdRE y en los MUERTOS PISOTEAOS de alguien? ¿Cómo la caída de la d en PISOTEAOS?
Por otra parte, el contexto en el que aparece el cartel (tal vez una finca junto a una carretera poco transitada, una alambrada que apenas protege los cultivos del interior, una casa deshabitada propicia para ser desvalijada…) sugiere que éste pudiera ser el producto “literario” de un lugareño, poco instruido y profundamente molesto, que reacciona enfurecido, tras comprobar, por ejemplo, que de nuevo unos ladrones –quizá unos gamberros- no respetan su propiedad.
No sé a qué carta quedarme. De todas formas, de ser una protesta auténtica, aceptaría sin demasiada dificultad que el cartel es la genuina expresión de un absoluto analfabeto, no exento de razón y, mucho menos, de osadía.
Francisco Martínez Calle
