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HABLAR POR HABLAR | EN LAS PUERTAS DEL HOSPITAL | Francisco Martínez Calle

En la puerta de una de las plantas de un hospital de la provincia de Jaén, figura el siguiente aviso:

DESDE LAS 9:00 DE LA MAÑANA A LAS 13:00 SE PERMITE PERMANECER DENTRO DEL SERVICIO UN ACOMPAÑANTE (SI FUERA NECESARIO).

 EL HORARIO DE VISITAS ES POR LA TARDE.

ROGAMOS TENGAN EN CUENTA TALES NORMAS…

El texto, por su intención, en conjunto, nos parece apropiado. Más aún, si, como asegura su autor, las normas allí establecidas van destinadas a “garantizar la intimidad y confidencialidad de los pacientes”.

Traer, pues, el cartel a colación es únicamente por el subtítulo:

SERVICIO DE CIRUGIA ORTOPÉDICA Y TRAUMATOLOGÍA

Diríase que en este hospital ocurren dos cosas:

Una, que los vocablos esdrújulos y solo algunos con hiatos formados por vocal débil son acreedores a llevar tilde. Es el caso de  ORTOPÉDICA Y TRAUMATOLOGÍA, que aparecen con ella; pero no así CIRUGIA, donde la tilde brilla por su ausencia.

Y dos, que el complemento directo de persona va precedido de la preposición A.

Por tanto, debería haberse escrito lo siguiente:

            (…) PERMANERCER  DENTRO DEL SERVICIO A UN ACOMPAÑANTE        (…) y no (…) UN ACOMPAÑANTE (…)

En fin, señores encargados de confeccionar los avisos a los familiares de los pacientes de ese hospital, un poco de coherencia: o tilde para todos los hiatos llamados artificiales,  o para ninguno.

De lo contrario, cualquiera podría pensar que la TRAUMATOLOGÍA (con tilde), es ciencia superior a la CIRUGIA (sin tilde), lo que no es el caso ni por asomo.

Nos guste o no, y salvo en casos justificados, que los habrá, bien se puede asegurar lo siguiente: Dime cómo escribes y te diré tu nivel de preocupación por el mayor bien cultural que poseeen en la actualidad más de 450.000.000 de hablantes del español.

Así lo creo, ya que, desde que se generalizó la escolarización en España, todos los ciudadanos han recibido suficiente información como para hacer un uso aceptable de la ortografía. Por otra parte, si leemos con atención y nos hacemos con unas simples nociones sobre el asunto, la ortografía es un bien cultural al alcance de cualquiera que se lo proponga.

Por último las anteriores sugerencias, que van destinadas a todos los castellanohablantes, tienen especial significado cuando se trata de personas al frente de instituciones públicas, las cuales deberían estar comprometidas no solo con hacer bien su trabajo, sino de ser un buen ejemplo de buenos usuarios de la lengua española.

 

Francisco Martínez Calle

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