A unos dos kilómetros río arriba, en la carretera de Écija a Herrera, en un remanso tranquilo del río Genil, que tenía las condiciones ideales para el baño, encontraron los ecijanos, durante varios años, un lugar delicioso para combatir las altas temperaturas de los meses de estío. El ambiente era grato y casi hogareño.
La climatología de Écija y las condiciones del río Genil por aquellos años hacían de éste un lugar de encuentro y divertimento. Hubo diferentes zonas donde la juventud se congregaba para el baño pero posiblemente el lugar más popular de todos, después de la Playa «El Chinar», fue sin duda. «El Chirrión» tomó esta denominación por la existencia antaño de una gran noria, que regaba las fértiles huertas del Pago
Como el Chinar, fue muy concurrido especialmente por la proximidad a la ciudad, aunque esta zona no tuvo el carácter familiar que tenía la «playa». Por cierto no estaba exento de peligro, y de ahí que más de un padre apareciera por aquel lugar, correa en mano, en busca de sus vástagos, en unas sesiones que quedaron para el recuerdo de algunos.
Juan Méndez Varo.: Fuente Memoria de una Década
