Han sido varios los actos que desde Amigos de Écija han llevado a cabo para conmemorar la figura del que fuera primer cronista oficial de Écija: Manuel Ostos y Ostos (1867-1914). Investigador avezado y divulgador incansable de lo acaecido en nuestra ciudad, la figura de Ostos y Ostos goza ahora de una vigencia que le fue regateada durante largo tiempo en la tierra que lo vio nacer y morir. Amigos de Écija, con Juan Méndez Varo y José Manuel Armenta a la cabeza, fue responsable de la recuperación de esta importante figura de la Crónica ecijana.
Ahora, coincidiendo con el primer centenario de su muerte, se reedita una de sus obras perdidas: Alfajores de Écija. Dividido en capítulos que el propio autor describía “como esos dulces que hacen las monjas cuando vas al convento, compras la docena y te dan uno de regalo”; hallando aquí ración doble de repostería histórica, cocinada a base de tiempo en los archivos más recónditos de nuestra ciudad. Y es precisamente otro estudioso, Ramón Freire Gálvez quien se ha encargado de que la obra vuelva a ponerse en circulación. “Cada apartado es un dulce que saborear, referente a la historia de Écija”, afirma.
Y de ese carácter goloso que nos comenta es indicativa la portada, confeccionada por su propio hijo, el pintor y catedrático Ramón Freire Santa Cruz, imaginando para la ocasión una lluvia de alfajores sobre la ciudad de Écija, con su reconocible skyline de torres barrocas.
La invasión de los franceses durante la ocupación napoleónica, con su consiguiente expolio de muchos de los bienes de la ciudad o la demostración de que los Siete Niños de Écija “ni eran siete ni eran naturales de nuestra tierra”, son algunas de las aportaciones que Ostos y Ostos plasma en este libro, que vio por vez primera la luz en 1909. Una labor de investigación que el ayuntamiento de entonces supo reconocerle, llegando a rotular una calle con su nombre.
Sobre el personaje, Freire nos desvela que “era muy árido con la gente de Écija, porque entendía que no se preocupaban por conocer ni difundir su propia historia”. Un testigo divulgador que, sin embargo, han recogido sucesores como el actual cronista oficial, José Enrique Caldero, recientemente investido como tal, después de 19 años ejerciendo dichas labores. A este respecto, Freire habla de “la indolencia” con la que siempre se ha actuado en Écija, “una ciudad que ha sido mejor madrastra que madre” con aquellos que más se han preocupado por darla a conocer.
Y para todos aquellos que quieran redescubrir estos ‘alfajores ecijanos’, sólo tienen que acercarse hasta la librería Beatriz, en C/Cintería, donde por tan sólo 10 euros pueden hacerse con un ejemplar.