Para mí, la palabra amistad tiene un significado cuasi sagrado, por eso se dice que “algo se muere en el alma cuando un amigo se va”, como dice la letra de las sevillanas del Papa, y cuando digo Papa me refiero a san Juan Pablo II.
Y si el alma es sagrada, los amigos también deberíamos serlo pero eso desgraciadamente está dejando de ser así. Yo me pregunto ahora que estoy rozando el atardecer de la vida, ¿por qué se está perdiendo la amistad? ¿Por qué resulta cada vez más difícil tener y conservar amigos? Amigos, amigos; amigos de verdad, no de conveniencias, amigos que al igual que cuando te ven reír, ríen contigo, y cuando te vean llorar, no salgan corriendo.
La amistad es a veces misteriosa y enigmática, ni sabemos realmente cómo se fragua, ni muchísimo menos por qué termina. No sé si los antropólogos lo tendrán más claro, pero hay verdaderos casos de amistades rozando la familiaridad que se pierden en los tiempos y que de la noche a la mañana inexplicablemente, desaparecen dejando tras de sí y eso es lo más preocupante e inexplicable, un enorme reguero de odio exacerbado.
En los años 70 el cantante brasileño Roberto Carlos cantaba que quería tener un millón de amigos, eso en estos nefastos tiempos que malvivimos aunque como en esta Semana Santa pasada las carreteras se llenaran de coches y los hoteles y restauranes hayan estado a tope, eso, ahora sería totalmente imposible. Aquel viejo dicho que se repetía constantemente de que los verdaderos amigos se podían contar con los dedos de una mano, ahora está más vigente que nunca, aunque los más pesimistas aseguran que últimamente podrían sobrar algunos dedos y yo creo que no les falta razón.
Observo también con cierta perplejidad y no logro entender muy bien, por qué esos cuatro o cinco amigos que aún nos quedan son los que más lejos están: Madrid, Barcelona, Palma de Mallorca, Santo Domingo, Panamá, etc…Si fuera verdad aquello que se decía de que el cariño y la amistad lo hace el “roce”, esto que escribo no tendría en estos tiempos ningún sentido. O los amigos que están más lejanos son amigos de verdad o los que tenemos más cerca es todo un puro teatro y un enorme paripé lleno de míseras hipocresías.
Ahora se ha puesto de moda eso de la “empatía”, expresión que muchos confunden con la amistad, si no empatizas con alguien, no tienes nada que hacer, además hay cientos de opiniones sobre si es bueno o malo o conveniente o no, empatizar con el personal. Lo cierto y verdad es que cada vez tenemos más difícil tener amigos.
Y para terminar no quisiera dejar de recordar la frase bastante irreverente y malsonante que procuraré camuflarla que un viejo y verde conocido decía cuando alguien le llamaba amigo, siempre decía: ¿Amigo…? ¡Amigo le dijo el aparato reproductor masculino al femenino! Espero que las cuatro o cinco lectoras y lectores que me siguen sepan interpretar el significado real de la frase. Creo sinceramente que eso ahora no es así, si no, apañaos vamos. Lo que sí es verdad es que al pie de un árbol sin frutos me puse a considerar, los pocos amigos que tiene el que no tiene que dar. Pues eso.






















