El encargado de abrir las ciudades y pueblos para que entren los Reyes Magos, el es Gran Visir. Este año en Écija, se ha designado a Encarnación Zayas. Esta figura es responsabilidad de la Hermandad del Silencio, que hace meses que daba a conocer este papel. Conocemos un poquito más al Gran Visir.
Nos imaginamos que contenta y satisfecha desde que te dijeron que ibas a encargarte de representar al Gran Visir ¿verdad?
La verdad que con mucha ilusión cuando me llamo Pablo Gamero. Casi ni me lo creía, además que me quede tan pillada que esa noche no lo dije, lo hice al día siguiente porque me quede muy sorprendida. Estoy muy ilusionada y contentísima.
¿Cómo se lo han tomado en casa?
Muy bien y los más allegados míos mejor que yo. Todo el mundo con mucha ilusión y con mucha alegría. Eso es una vez en la vida y hay que pedirle a Dios que salga bien y perfecto.
Eres una persona muy vinculada a la labores de caridad en Écija, al movimiento asociativo, a ANDEX y por supuesto a la Hermandad del Silencio ¿Pensaste en algún momento de que te podía tocar este papel?
Nunca. Tuve la suerte hace algunos años de ir en la cabalgata de paje porque una buena amiga de la hermandad fue Gran Visir, que es Pilar Aguayo, y con eso toqué el cielo. Nos lo pasamos genial, jamás en la vida pensé encarnar ese papel. De hecho, como te digo, cuando me llamó Pablo me quede muy pillada. A mí me da la sensación de que todo aquel que hace una buena obra que te sale del corazón. Nunca vas buscando nada, ya con la recompensa emocional y la satisfacción personal de ayudas a otros está más que pagado. En la vida pensé montarme en la carroza y disfrutar de ese día. El día del palacio de Benamejí parecía un sueño. Nunca me lo imaginé.
¿Está siendo lo que esperabas?
De momento es mucho trabajo, es un no parar, pero se va encarrilando la cosa y va saliendo bastante bien gracias a la ayuda de muchísimas personas individuales y entidades. Tanto la Hermandad del Silencio como la de La Yedra han echado una mano. Entre todos está siendo muy fácil para que salga muy bien.
Van a venir muchos días mágicos como el del acto de conmemoración ¿Qué crees que te va a hacer especial ilusión?
Cuando fui de paje me lleno mucho ir a las residencias. Yo fui a la residencia Madre y Vitalia. Entrar en PRODIS o en La Raíz. Me quede más atrás porque iba de paje, pero visitar esas personas llena mucho. Por circunstancias visité durante unos cuantos de años la residencia Vitalia de La Campana y viví muy de cerca lo que era una Navidad en una residencia. Los abuelos se lo pasan como niños chicos. En el carácter humano tiene que llenar mucho y tiene que ser una gozada ver la cara de los niños. Repartir alegría es de las cosas más importantes que hay en la vida. La sonrisa de una persona es una de las partes buenas del ser.
¿De dónde viene tu vinculación con la Hermandad del silencio?
Gracias a mi madre y por casualidades de la vida. Ella estaba mala y yo venía muy agobiada del hospital y me metí en Santa Cruz. A parte de la Hermandad de La Yedra, que soy hermana de nacimiento, a mí la hermandad del Silencio siempre me gustó mucho por las formas, seriedad y el silencio en la madrugada del Jueves Santo. Entre en Santa Cruz, la situación de mi madre salió bien y yo acompañé aquel año al Nazareno. Decidí hacerme hermana porque pensé que es lo menos que podía hacer. He salido detrás algunas veces y también por casualidades de la vida, Marini Fernández, que fue profesora mía en el colegio, llevaba el tema de ANDEX y empecé a coger una hucha. Siempre lo diré, los que tienen que agradecer ese acto somos nosotros porque de verdad que la satisfacción de poder ayudar es tan grande que tú estás agradecida a ellos. Muchos piensan que es al revés. El poder colaborar es una satisfacción grandísima, por eso tengo esa vinculación con el silencio.
Supongo que eres una persona navideña ¿Se viven tu casa las navidades?
No creas que soy muy navideña. Yo tengo muy buenos recuerdos de pequeña porque mi casa siempre ha sido la de todo el mundo y como estaban las abuelas paternas y maternas en sitios diferentes pues la casa se llenaba siempre de gente. De pequeña tengo muy buenos recuerdos de ver a toda la familia allí, de hacer los pestiños entre todos, de los regalos. Del Día de Reyes sí tengo muy buenos recuerdos que he seguido manteniendo porque de chica siempre había tres regalos que no faltaban. El de mi madre, madrina y el de una de mis tías, no fallaban nunca. Tengo de pequeña los buenos recuerdos del colegio, los villancicos, ir a ver los belenes con mis padres. De mayor empiezan a faltar personas y he intentado siempre tomarme la Navidad con calma y filosofía porque si no te agobias. Pensar siempre que hay que intentar estar bien por los que están y los que no, querrán que estemos bien. Siempre lo he intentado, pero con el pellizco en el estómago. La Navidad no es de las fechas que me han vuelto loca. Hemos intentado adaptarnos a las fechas. Intentó vivirlo lo mejor que se pueda. Los Reyes siempre han sido el día más bonito de la Navidad. He intentado mantenerla, de hecho, sigo escribiendo la carta. Pero, hay fechas del año que a lo mejor me gustan más.
¿Adorna la casa?
Intento poner un pequeño Misterio, un arbolito. Cuando llega la fecha hay que vivirla.
Este año van a ser unas navidades muy diferentes.
Si Dios quiere, sí. Además, rodeada de personas que me quieren y quiero mucho, tengo los pajes más que elegidos y estoy muy contenta. Siempre nos hemos juntado los amigos para hacer el amigo invisible. Intentamos darle alegría a la Navidad.
¿Cómo ha sido esa elección de pajes?
Quiénes iban de paje lo tenía muy claro. La carroza la monta la hermandad y caben X personas, llevan hermanos, entonces me dejan unos cuantos y he abusado de ello todo lo que he podido. Más gente quería que estuvieran conmigo, pero es verdad que igual que agradezco a todo el que ha colaborado, agradezco a personas que me hubieran encantado que vivieran y me ha dicho que no pasaba nada y están colaborando. Es de agradecer. Es muy difícil y todo el mundo no cabe.
Eres una persona religiosa, hay vinculación a las hermandades, por eso nos interesa saber tu opinión. ¿Se está perdiendo el sentido religioso de la navidad?, ¿cómo lo ves desde fuera?
Yo creo que se está perdiendo en la Navidad, Semana Santa y en casi todos los días de nuestra vida. Confundimos muchísimas veces el divertimento con lo que es el fin religioso. Está muy bien que nos juntemos, pero dejamos muy de lado el inicio del porque estamos celebrando. Muchísimas veces nos quedamos con lo que nos interesa, el principio es lo que dejamos de lado. Si estamos celebrando el Nacimiento de Jesús, ¿cuántas personas van a la Misa del Gallo? Cuando yo era pequeña la Misa del Gallo era sagrada a las 00:00 horas y ahora se pone a las siete de la tarde para que vayan algunas personas. Ha cambiado el cuento. Al igual que la Navidad, la Semana Santa, una Comunión. Son muchas cosas, pero contra eso quién puede. Yo soy la primera que puede meter la pata, la juventud de hoy en día es muy distinta a la de antes. Siempre he pensado que mas vale que haya cuatro que de verdad vayan con fe, que 27 que no la tengan. Mientras que se junten las personas, aunque sea para dar palmas, estamos reunidos.
De pequeña ¿Qué regalo te quedaste esperando y cuál te hizo una ilusión especial?
El que más ilusión me hizo y de hecho todavía lo tengo fue una cocinita que trajeron los reyes de mi madre y aquel año yo había sido muy nerviosa y me amenazarán durante un montón de meses diciéndome que me iban a traer carbón. Efectivamente me trajeron carbón de tiznar. Yo no sé si lloré cuando lo vi. Pero después, dónde vivía mi abuela materna, que es donde tengo ahora mi casa, en la ventana estaban los regalos. Mi madre me dijo “mira que suerte has tenido, al final los Reyes han venido por este lado”. Me trajeron una cocinita que era como los que se llevaban en aquel tiempo, de tapadera roja, un frigorífico pequeño. Mi tía le hizo a una muñeca un traje de enfermera porque ella trabajaba en el ambulatorio. Eso para mí fueron los Reyes más especiales por la desilusión del carbón. Y el que me esperando y mi madre siempre lo lamentó, fue un carrito de la compra. Ella habló con el encargado del que me tenía que traer el carrito, pero por circunstancias no llegó. Lo recuerdo con pena porque no la tuve en el momento, me regalaron otra cosa y no pasó nada. Cuando de mayor me enteré de aquello, me dio muchísima pena porque yo sé lo mal que mi madre lo pasaría. A cambio vino una lotería de bingo que todavía la tengo. Yo estaba más feliz que un “trucho” jugando con los cartones. Cuando ya pasaron los años y un día mi madre me contó aquello, me dolió porque pensé lo mal que lo pasaría mi madre.
En casa esa Noche de Reyes eres de las que deja zapatos, comida…
Nunca hemos tenido esas costumbres, ni de pequeña. La carta siempre ha sido sagrada, además yo escribía varias porque no me convencían y me tiraba todas las navidades.
¿Qué mensajes lanzamos a los vecinos y a los niños y niñas que están esperando que el Gran Visir les abra las puertas de Écija a los Reyes Magos?
Esperemos que los días que vengan salga todo bien, que estén llenos de ilusión y mucha alegría. Que en estos tiempos tengamos muchísima precaución porque lo único que me encoge el estómago es el Covid. Yo sé que esto tendrá que pasar. Me daría muchísima pena que por los contagios no se pudieran hacer las cosas tal y como las tienen planeadas y pensadas por la poca cabeza de los adultos. Al final quienes pagan el pato son los niños. Lo del Covid lo llevo regular tirando a mal. No podernos abrazar como antes y tocarnos, yo que soy de llegar y echar la mano al que tengo al lado, lo llevo regular. Y pido a los Reyes Magos que se vaya el virus lejos. Depende mucho de nosotros y hay que tener precaución. La mala cabeza de los adultos repercute en los niños. Que podamos llenar Écija de alegría y que sean unas navidades maravillosas.






















