Atrás dejamos el año 2020, un año muy difícil para toda la geografía mundial marcado por la terrible pandemia que ha provocado el covid 19. Si hablamos en términos taurómacos la situación es terrorífica, el eje de la fiesta (el toro) está pasando por momentos de especial dureza, los ganaderos están viviendo la situación más difícil de toda su larga historia. Encuentran en la supervivencia el mayor de los triunfos.
Cuando la base de todo se tambalea, aparece evidente peligro, apenas un 1% de la camada reseñada ha visto la luz con respecto a 2019. Algo más de 100 corridas de toros en comparación con las casi 900 del año anterior. Lo que verdaderamente duele es la reducción de las ganaderías y el fin que han tenido muchísimas reses. Ese bello animal creado para morir en la plaza, peleando cuerpo a cuerpo representando un rito ancestral, no ha tenido otro destino que el terrible matadero. Las circunstancias han llevado a ello, eso o asfixiarse definitivamente.
También tenemos que decir que los pocos festejos celebrados han sido fundamentales, un rayo de luz en medio de la nada. Una Gira de Reconstrucción organizada por la Fundación Toro de Lidia, ahora sí reconozco su labor, su trabajo de acuerdo con lo exigido. Partidarios o no, ha llevado el peso de la temporada con la organización de 21 espectáculos (quedan dos por celebrar) y dos circuitos de novilladas en Andalucía y Castilla y León.
Algunos empresarios valientes, la encomiable labor de Canal Plus Toros junto a las televisiones públicas (especialmente Castilla-La Mancha Media y Canal Sur) provocaron el despertar, el arder de una llama que en marzo parecía imposible encender por muy bien que fueran las cosas. Poco es más que nada, además hemos conseguido algo muy importante, por primera vez hemos presenciado un levantamiento del sector con el objetivo de luchar por nuestros intereses y por lo que nos pertenece, aunque como siempre no han dejado de lado.
Hundidos y tocados por la insensatez, falta de cultura e incoherencia de unos políticos de vergüenza, cuyo objetivo al margen de intentar acabar con la tauromaquia, ha sido no prestar atención a las miles y miles de familia que dependen del mundo del toro, por lo que también ha estado presente su inhumanidad. Ni un euro del préstamo otorgado al ámbito cultural, esas ayudas en formas de rectificación que no llegaban y ya sabemos que no llegarán. Mientras tantos, reuniones de puro postureo, muchas fotografías y muy poca implicación ¿Verdad señor Uribes?, es que no somos pacíficos.
Así no, yo como la mayoría de todo el sector taurino me siento engañado, ninguneado y sobre todo utilizado ¿De que sirve todo lo que proporcionados en las arcas de Moncloa año tras año?, nada nuevo, pero ante esta situación es inadmisible la insensibilidad demostrada, habéis jugado con el pan de numerosos banderilleros, mozos de espadas ayudas…, en definitivas de ciudadanos libre e iguales considerados artistas y que por consiguiente tenían el mismo derecho como si del más ilustre músico se tratará.
Habéis tocado techo y fondo, pero vosotros a la vuestro, habéis encontrado la manera ideal para darnos ese gran puntillazo que tanto ansiabais. Sencillamente digno de estudio, los ideales políticos por encima de la propia vida, suena muy duro, pero ha sucedido tal y como lo estoy contando.
En medio de todo este desastre, el pueblo de Écija volvió a sonar, la bandera del novillero Jaime González Écija sigue alzándose a pasos agigantado, todos subidos a un barco que navega viento en popa a todo vela como diría en su día José de Espronceda. Tras proclamarse triunfador del ciclo de novilladas sin picadores de la Real Maestranza y tomar su debut con los del castoreño, Sevilla esperaba impaciente bajo la atenta mirada de las once torres que habitan su sentir.
Ante la inactividad producida en el albero maestrante, la oportunidad llegó mediante el citado Circuito de Novilladas de Andalucía. En la tercera semifinal celebrada en la bonita localidad de Antequera supo cuajar a un gran ejemplar de Domínguez Camacho premiado con la vuelta al ruedo. Por la vía del temple y la despaciosidad, demostró un concepto clásico, de mano bajo, muy asentado. La conjunción entre toro y torero fue total, dos orejas que le dieron el pase a la final.
Úbeda acogió el cierre de este ciclo con una difícil y complicada novillada, los novillos-toros de Guadalmena requirieron sobre todo muchísima capacidad y tirar de recursos técnicos para conseguir dominar las desiguales embestidas en líneas generales. Mucha actitud y compromiso por parte de González Écija que supo reconocer el jurado, otorgándole merecidamente el primer puesto.
Dejó las cosas muy bien colocadas de cara a este 2021, a medida que las circunstancias lo permitan lo podremos ver anunciado en Sevilla y Madrid como premio a lo conseguido. Anuncio que su temporada puede ser corta pero muy importante, los sitios claven donde los triunfos suenan de verdad y tienen la debida repercusión van a marcar el camino.
No me puedo olvidar del maestro Ángel Jiménez, doctorado en la pasada feria de San Miguel (2019), se ha pasado el año en blanco entre el campo y largas secciones de entrenamientos esperando esa ansiada oportunidad. Algún día, tenedlo claro, sonarán palmas por bulerías bajo la cadencia del flamenco más hondo y profundo, ese que muy pocos entienden pero que a todo el mundo llega y traspasa.
Un torero asumido en el más puro barroquismo con miles de tauromaquia interiorizadas nos hará retroceder en el tiempo, buscar en el baúl de los recuerdos para desempolvar aquellas viejas reliquias que tanto le dieron al mundo del toro. De sus muñecas nace la recreación de esa mítica época de los 60, 70 y 80, solo el tiempo dirá… Aseguro que las tiene en sus manos, que la dimensión que puede llegar a alcanzar se sale de la norma y que solo puede bastar una tarde para hacer temblar los cimientos del toreo.

Ángel Jiménez-Jaime González Écija el tándem que debe ilusionar a la afición astigitana.






















