Cada vez que una plaza de toros guarda silencio es una batalla pérdida para cualquier aficionado, aparece la soledad absoluta asumida en la más profunda tristeza. No se escucha el sonido de las puertas, ni se abren los cerrojos, ni suenan clarines y timbales. Entonces, es cuando se vive del peso de los recuerdos, del pasado que quieres convertir en presente, de las tardes de glorias y emociones que has pasado junta a ella.
Sentimientos a flor de piel muy difíciles de explicar, se pierde la tertulia de siempre, la incertidumbre por saber el cartel, la charla con ese amigo que año tras año saludas en el tendido. Momentos únicos más allá de lo sucedido en el ruedo.
Desafortunadamente tengo que mirar atrás y hablar en pasado, poco queda del esplendor de la feria de Écija con su habitual corrida de toros. Tradiciones que con el tiempo se pierden, como perdió el colorido la calle Nueva, los coches de caballo, el ambiente de día con los resplandores del sol por testigo.
Un silencio de cinco años aguardan al coso de Pinichi, cinco años sumergido bajo las sombras más terribles, las sombras del olvido. Hemos visto literalmente como nuestros políticos abandonaban un monumento declarado Patrimonio Histórico. En nuestro ruedo se ha escrito parte de la historia del toreo, desde Joselito “El Gallo” a Morante de la Puebla, pasando por Manolete y Manuel Benítez “El Cordobés”. Un tal Chaves Nogales dejó escrito en su maravillosa obra que Juan Belmonte realizó en Écija una de sus mejores faenas. Cuando la política calla, la cultura habla, cultura es la literatura, cultura es la tauromaquia.
Todo parecía perdido, en ese preciso momento se levanta la afición harta de mentiras y promesas incumplidas para reclamar lo que les pertenece. Su plaza de toros. La magia de este mundo es incomparable. Esa moción de censura (junio) planteada conjuntamente por distintas asociaciones contando con el apoyo de los profesionales para el mantenimiento y conservación del recinto ha triunfado rotundamente. La unión hizo la fuerza marcando el camino a seguir, todos tomamos conciencia de lo que esto significaba y de lo que nos estábamos jugando.
Nuestro bastón de mando, David García Ostos (PSOE) presentó el pasado viernes el proyecto básico para que todo cauce vuelva a su río. Llega tarde, pero sé llevarán a cabo las acciones necesarias para adaptar la plaza a la normativa vigente. Se adecuarán las salidas y se creará una nueva por la calle Ventorillo, además de reorganizar la entrada por taquillas para vehículos y personas y nivelar la pendiente que da acceso al ruedo. 7.000 localidades repartidas al 50% entre grada y albero será el aforo del que se tendrá disponibilidad para desarrollar las distintas actividades, ya que tendrá carácter multiusos. La inversión monetaria esta prevista que se sitúe entre 800.000 euros y 1.000.000 euros.
El proyecto, pendiente de aprobación en pleno, puede ser ejecutado por la empresa Ladierma, cuya intención es consumar la reapertura el próximo 2021.
Un rayo de esperanza en medio de la nada, una vela que se vuelve a encender, un primer paso importantísimo para empezar a navegar de nuevo, una historia que contar y muchas páginas por escribir. Por lo que fuiste, eres y serás por siempre, Écija, taurina. Esperó impaciente como muchos tu vuelta en el calendario, esperó tu festival benéfico, tu corrida de feria y la del día de Andalucía. Dicho queda.






















