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Elvira Del Valle, Tientapanza: “Hoy en día es importante que el Tientapanza te toque la barriga y esté llena de amor y de familia”.

La Navidad ecijana recupera cada año figuras cargadas de memoria, tradición y emoción, y una de las más queridas es la del Tientapanza. En esta ocasión, la Asociación Cultural Tientapanza ha pensado en Elvira del Valle Morejón para encarnar a este personaje ancestral, reintroducido en la ciudad a comienzos del presente siglo. Psicóloga y con consulta propia en Écija, Elvira asume el papel con una ilusión profundamente ligada a sus recuerdos de infancia y a su manera de entender la Navidad. Con sus hijos, sus recuerdos y su mirada profesional, el Tientapanza de este año llega para recordarnos que hoy la barriga no solo debe estar llena de comida, sino también de amor.

¿Cómo te tomaste esa designación como Tientapanza?

Con mucha ilusión. Creo que es una parte importante porque, como yo lo viví de pequeña, lo he repetido muchas veces, para mí fue tan mágico cuando mi madre fue la primera… Después estuve con mi padre, pero cuando mi madre fue la primera, fue tan mágico ese momento que yo quería que en algún momento mis niños también lo vivieran. Y cuando me llegó la oportunidad dije: «Esta es la mía, no lo dudo».

Además, uno de tus niños que tiene seis años… es el momento mágico.

Sí. La niña es un poquito más pequeñita, tiene cuatro, pero es el momento. No nos podemos esperar para otros años.

¿Tientapanza ha sido una de esas tradiciones que ha habido en casa?

Sí. Además, yo era muy mala para comer y mi madre lo utilizaba todo el año. Eso de «el año siguiente no, que Tientapanza tiene que venir», era durante todo el año. Entonces es una tradición que en casa he vivido muchos años, hasta que me fui de casa con mi abuela vivíamos juntos, y esa tradición antigua siempre ha estado allí en casa.

¿Cómo fue ese momento en el que te dijeron «¿quieres ser Tientapanza”? ¿O cómo te lo contaron? Cuéntanos esa primera impresión.

Fue un poco decisión de familia, porque el presidente de la asociación, Juani, vino a ver a mi padre y a mi madre a preguntarles si querían ser ellos ya habían sido Reyes Magos… Y es verdad que entre toda la familia nos pusimos de acuerdo y decidimos que fuera yo, porque siempre he tenido esa ilusión. Mi hermana tiene un carácter diferente, le encanta la Navidad, pero es más tímida y todo el mundo me miraba como diciendo: «Eres tú la idónea, te toca a ti vestirte”. A mí no me importa ponerme barba, barriga y lo que haga falta para pasarlo bien.

¿Y cómo se lo han tomado los niños en casa? No sé si también tienes sobrinos y demás.

Sí. A los más pequeños les hemos tenido que explicar que el Tientapanza es un personaje ya muy mayor y le duele el bracito. Entonces tiene que pedirle a alguien que tire los regalos por él. Y este año se lo ha pedido, por favor, a mis niños. Les ha dejado un peluche con una carta y les pidió por favor si podían prestar a su madre para que hiciera de Tientapanza y ellos colaborar en la carroza tirando juguetitos. Y la verdad que encantados.

¿Cómo son las Navidades en casa?

Estas Navidades están siendo diferentes. Ayer justo le estaba diciendo a mi marido: «No he podido decorar ni los balcones», porque a mí me encanta decorar los balcones, poner los bastones de caramelo, la corona de Adviento… y este año no he tenido tiempo para nada. Es verdad que está decorada. Árbol de Navidad tengo dos en casa, a falta de uno. Tengo uno gigante y uno al que le tengo mucho cariño porque era de mi abuelo. Me lo encontré una vez en el trastero, mi abuelo ya no está, y dije: «Este se queda en casa decorado». Así que tengo dos. Las Navidades han ido cambiando. Cuando vivía en casa de mi madre, el Belén era todos los años impresionante. El patio entero. Al Belén después ni le echábamos cuenta, pero el montar el Belén entre todos era lo más divertido. Cantar, la botella de anís, pestiños… Nos poníamos en el patio porque no solo era mi madre, sino mi tía, mi abuela, con todo. Ha ido evolucionando y es verdad que en mi casa no hay un Belén así, pero está el árbol de Navidad, la decoración… Y seguimos metiendo tradiciones nuevas: el elfo travieso lo tenemos en casa 24 días haciendo travesuras. Son tradiciones que van cambiando y conservando otras. Hacer pestiños en mi casa siempre se hace, con elfo o sin elfo.

¿Papá Noel también llega allí?

Papá Noel de pequeña no venía a casa, pero es verdad que es una tradición que yo sí he metido en mi casa porque además a mis niños se lo digo: «Es el último que viene». Ellos dicen que llega antes, y digo: «No, es el último del año, los Reyes Magos son los primeros». Pero es verdad que da tiempo a que jueguen con los juguetes durante la Navidad. Los Reyes Magos traen cosas más prácticas. La vuelta al colegio, una mochila… Se dividen los regalos.

¿De estos días especiales cuál es el que más se vive en tu casa? Nochebuena, Nochevieja, el día de Reyes…

Ha ido cambiando. Nosotros, por ejemplo, Nochevieja en mi casa antes era impresionante, llegábamos a ser ochenta y nuevo. Comíamos en vasos de usar y tirar y todo porque éramos tantos que lo importante era pasárnoslo bien. Es verdad que por circunstancias de la vida las Navidades se estropearon un poquillo cuando falleció una tía mía el 25 de diciembre. Entonces cambiaron. Ahora mismo diría que Nochebuena es como más importante. Y el día de Reyes en casa de mi abuela… Yo que tengo veintiún primos, estábamos deseando… Ella vivía en la casa que yo vivo ahora y yo miraba de frente y era como: «Ya están llegando los coches, ya están llegando los titos, vámonos para allá». Y escuchar a los niños para arriba, para abajo, los walkie-talkies, las cosas de aquella época, los discos duros de un cantante, de otro… me encantaba.

¿Cómo era esa Navidad de cuando eras niña y sobre todo cómo era esa noche mágica del día de Reyes?

La noche mágica mi madre siempre les dejaba leche y galletas a los Reyes Magos, y creo recordar los zapatos. No recuerdo muy bien la tradición de los zapatos, pero también era por algo. Y se vivía muy bonito por eso, porque vivíamos enfrente, yo siempre he tenido la suerte de vivir muy cerca de mis abuelos. Mi abuela, que todo el mundo la conoce como Mamá Elvira, era mi segunda madre, vivía en la misma casa que yo. Y mi otra abuela enfrente. Entonces era: «Llegamos a los regalos de esta casa, aquí están todos los regalos» y mirar por la ventana y decir: «Los coches están llegando a la casa de enfrente, ya nos vamos a juntar todos». Íbamos mi padre con sus ocho hermanos y ya nos juntábamos todos. Mi hermana es más tranquila y yo: «Inés, Inés, vámonos que ya están llegando allí los primos». Que no miraba ni los regalos, ya miraba el jugar con uno, jugar con otro, correr para arriba, correr para abajo, los abuelos chillando… Pero me encantaba.

Eres psicóloga de profesión, Elvira. Estas fechas sabemos que a muchos nos ilusionan mucho y a otros tantos pues no es una época especial para nada, sino todo lo contrario. ¿Cómo casan esas dos cosas? ¿Cómo hacemos que esa alegría inconmensurable de unos se una a esa tristeza de otros en estas fechas?

Es una de las razones por las que me hice psicóloga. Es verdad que se dice «la depresión blanca», le decimos, porque esta fecha, entre que el sol cae, la vitamina D… son fechas señaladas que sí, te ilusiona la gente que está, pero la que ya no está también la recuerdas mucho. Entonces por eso precisamente me hice psicóloga, para poder acompañar a las personas que en esta época la viven diferente, la viven más apagadas, acompañarlas en ese proceso. Es verdad que cada uno tiene sus tradiciones, pero hay que intentar ilusionarnos y tener la oportunidad, por ejemplo, la Navidad tener la oportunidad de salir, la gente que le cuesta más salir, de entrar… no a sitios súper aglomerados, pero poquito a poco aprovechar esta oportunidad que la Navidad nos ofrece para ir dando pasos y encontrarnos mejor. Y también los propósitos de año nuevo, el autocuidado, subir la autoestima; todo eso viene.

Volvemos a la Navidad. Melchor, Gaspar y Baltasar, ¿cuál era tu preferido?

Uy. Fue cambiando, porque es verdad que como mi madre fue Melchor, pues ese año era de Melchor, Melchor, Melchor. Y después fue mi padre Gaspar.

¿Cuáles han sido esos que se han quedado sin llegar y ese que te hace tanta ilusión o que te hizo tanta ilusión? Ya tú eres de la edad de las que a lo mejor lo has pillado casi todo.

No, igual que en mi casa, mira que nos gusta regalar, pero los Reyes en mi casa ni Papá Noel traen trescientos regalos. Nosotros siempre… porque además llega un momento que yo considero que no los disfrutas, hay tantos que no te acuerdas. Entonces siempre prefiero uno bueno que veinte chiquititos. Yo tengo un regalo que para mí fue muy especial porque yo le escribía las cartas todos los años a los Reyes Magos y siempre incluía a mi hermana. Mi hermana es mayor que yo. Siempre incluía a mi hermana, «quiero…», y nunca los Reyes Magos traían el regalo que yo le pedía para mi hermana. Y un año, mi hermana pidió un libro, además todavía lo conservo, de ‘La Bella y la Bestia’, y me lo trajeron. Y yo decía: «¿Por qué a mi hermana le han hecho caso y me han traído los regalos a mí, y a mí no me hacen caso?». Será por ser la mayor… Y por ella por ser la mayor, sí que ella me regaló, a través de los Reyes, me regaló ese libro de ‘La Bella y la Bestia’. Y es verdad que teníamos muchos regalos, un estuche de Pocahontas, tal, pero ese libro… además todavía lo conservo y no sé, tendría yo ocho años, seis años, no sé lo que tendría y todavía conservo ese libro de ‘La Bella y la Bestia’. Ese sí es un regalo muy especial, que no sé ni si ella se acordará de esa Navidad, o mi madre se acordará de que tuvo que hacer con los Reyes Magos ese trato de traerme ese libro. De lo que nunca llegó… materialmente la verdad que nada. Ahora mismo no recuerdo nada. He tenido suerte, he tenido regalos. Nunca regalaban lo que yo pedía en las cartas, no sé por qué, algo pasaba, pero sí es verdad que siempre me ha ilusionado. Y ya te digo, recuerdo más la emoción de juntarnos todos el día de Reyes, porque Papá Noel no llegaba, en nuestra casa no llegaba. En esta época no salíamos en los mapas de Papá Noel. Pero los Reyes Magos recuerdo más esa ilusión que el regalo en sí. Ya te digo, tengo muchos que sí, pero que no llegaran ahora mismo no se me ocurre ninguno.

¿Cuándo llegaban los Reyes? ¿Después de la Cabalgata el día 5 o por la mañana del día 6?

En mi caso por la mañana, día 6. Además, sí es verdad que tengo que decir que mi regalo era un poco especial, pero porque le venía bien a los Reyes Magos. Traían los Reyes Magos y mi cumpleaños es el día 7. Ya pillaba por el cumpleaños…

¿Crees que hoy día las nuevas generaciones están siendo capaces de verles la esencia y estamos siendo capaces de transmitírsela a su vez?

Por lo que yo veo, sobre todo en consulta, mis niños todavía son muy pequeños, tengo algunos sobrinos ya más grandecitos, pero sí es verdad que las hermandades tienen muchos jóvenes. Una cosa que no se hacía de pequeña son las alfombras del día 8 de septiembre, y la hacen todos los jóvenes de las hermandades. Entonces esa parte religiosa quien la tenga la sigue. Después la Navidad yo creo que ha sido tan mágica, tan buena, que se ha transmitido a todos los países, a todo el momento. Han dejado un poquito a lo mejor esa parte religiosa, pero bueno, sí que está ahí ese origen está ahí. Y quien quiera vivirlo y quien tiene muchas oportunidades. Creo que ya, no sé por qué ya con los niños y todo, no se celebra la famosa Misa del Gallo, que antes sí se celebraba.

Estamos hablando a lo largo de esta entrevista de esos recuerdos que tú tienes, pero es que al final los mayores de casa son los que tienen esa encomienda, la de crear esos recuerdos a los peques.

Hombre, es súper importante para la memoria afectiva, para el desarrollo de un niño crear esos recuerdos. Ya sea con la Navidad o con cualquier otra cosa, quien no celebre la Navidad, obviamente. Pero ese momento afectivo, ese cariño, ese reencuentro… Yo creo que la Navidad te sirve de excusa de decir: «Para un momento y vamos a juntarnos todos y vamos, que nunca tenemos tiempo». Y ahí podemos servirnos de esa excusa de la Navidad, de Reyes, de lo que sea para tener ese momento para volverse a juntar todo el mundo.

Elvira, para ir terminando, mensaje para los niños y las niñas que nos están viendo, de cara a que coman, que tú eso lo sabes bien, lo tienes bien aprendido. Y de cara al 5 de enero, que evidentemente es el día grande.

Bueno, como he dicho, para el Tientapanza todo va evolucionando. Entonces el Tientapanza venía de los Reyes Católicos, de la reconquista y tal. Yo pensaba que era más moderno, pero no. Y es verdad que antes era muy importante la comida, que sigue siendo súper importante, y comida sana, eso totalmente. Pero que hoy en día también que te toque la barriga y esté llena de ese cariño, de ese amor, de esa familia. Que esté llena de todas las cosas que nos ilusionan, que vivimos. No solo de comida, que también, pero que el Tientapanza te toque la barriga y tenga esa abundancia en todos los aspectos de la vida.

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