
El pasado viernes 10 de Julio fue presentado oficialmente y bendecida, la imagen de un crucificado que se recupera para Écija tras ser sometido a los intensos procesos de restauración de sobra justificados, la imagen del Santísimo Cristo de la Buena Muerte perteneciente a la iglesia de San Pablo y Santo Domingo de Écija.
Este crucificado ha sido puesto nuevamente al culto en una solemne misa de acción de gracias y bendición presidida por el Rvdo. Sr. Vicario Episcopal de la zona sur de Sevilla junto al Rector de la iglesia, junto a un nutrido grupo de fieles y miembros de diversas Hermandades y Cofradías de Écija que acudieron al acto.
Durante cinco años, la imagen ha permanecido en el taller de restauración del escultor ecijano Sergio Saldaña y ha sido en estos últimos meses cuando se le ha dado el impulso final que se necesitaba para culminar este proceso y poner de nuevo en valor esta imagen. Dicho proceso ha consistido en realizarle un tratamiento de shock térmico para la eliminación de insectos xilófagos, limpieza química y mecánica de la imagen, consolidación de la estructura, reconstrucción del soporte de las zonas afectadas por dichos insectos y aquellas que por dilatación ofrecían fisuras y fracturas del mismo, eliminación y sustitución de elementos metálicos inestables, colocación del sistema de sujeción del Cristo a la cruz, reintegración de la película pictórica en aquellas zonas que ofrecían perdidas de la misma y protección y unificación de la imagen entre algunos mas. Por otra parte también se ha realizado una réplica de la cruz puesto que la original no ofrecía las condiciones de conservación y seguridad necesarias para el Señor.

La recuperación y restauración del Santísimo Cristo de la Buena Muerte ha sido posible gracias a la recaudación de fondos de los propios fieles de la Iglesia a través de diversas actividades a tal fin dirigidos en todo momento por el Padre Alejandro, actual rector de la Iglesia de San Pablo y Santo Domingo. Según comentaba a este medio el propio restaurador y escultor, Sergio Saldaña, aunque no se puede adjudicar una autoría a esta obra, si que se puede decir que esta imagen data de finales del mil seiscientos y es muy venerada y conocida en esta Iglesia.






















