¡Pedro…Pedro…! las cosas de Pedro. Cuántas veces ha mentido Pedro para mantener el sillón, para mantener a los suyos, y a los que lo mantienen a él, para mantener su ego, para mantener el Falcon, la Moncloa, los viajes al mundo, para mantener su idilio con Marruecos, para intentar no encajaren un juzgado a otro ex, para pactar con los que no tenía que pactar. Cuántas veces ha mentido para aderezar con hiel que no con miel el sentido de la vergüenza que dan los descalabros familiares, cuántas para hacernos ver una cosa diferente a la que hacía. Y es que no podemos creer que lo de los decretos no estaba ya preparado. Pedro se ha autogestionado la manera de llegar a las elecciones con un tanto salvador, o al menos eso piensa. Sabía perfectamente que no se iban a aprobar los decretos, que Junts no daría el brazo a torcer porque les ha mentido igual que a todos, y que al mismo tiempo sería el estallido que necesitaba para arrojar a los leones a la derecha.
Y ahí, pensado desde el más mínimo detalle, daría por terminada la legislatura, poniendo en el punto de mira con la vivienda, a los partidos que votaron en contra de las dos leyes sacadas a porrazo de otro intento por sobrevivir a su hecatombe política. La muchedumbre ya avisada, era la manera de poner de manifiesto de nuevo un (11M) que dislocara el sentido de la realidad política que nefastamente ha llevado a cabo el gobierno “multicéfalo”, Todo pensado hasta el más mínimo detalle, intentando que la gente no retenga en la memoria los últimos años de gobierno, pero sí su última acción sobre el problema que atañe a todo un país como la vivienda, que ha tenido ocho años para intentar solucionarlo. Y a ello se suman los sindicatos para poner su guinda con una huelga que se tenía que haber hecho a la quinta vez que el presidente del gobierno dijo que iba a construir no sé cuantas mil viviendas y aún estamos esperándolas. Se han señalado ellos mismos. Y por fin, el desenlace que todos sabíamos llega a su fin, como tiene que ser, como la vida misma, como que todo lo que empieza tiene que terminar. Como que todo lo que está limpio y se ensucia tiene que ser limpiado de nuevo, como que Ceuta debe seguir el ritmo de una ciudad silenciosa como siempre, al otro lado del mar, pero en el mismo lado deEspaña.
Ni Pedro Sánchez ni los demás, creen que los españoles no pensamos de vez en cuando las cosas que se hacen, que ya de por sí es un hartazgo pensar en ellas…Un cura predicaba sobre el milagro de panes y peces, y se equivocó, dijo que cinco mil peces habían bastado para dar de comer a siete personas, y uno que escuchaba preguntó: ¿Y no se ahitaron? ¡No, y ahí estuvo el milagro! dijo el cura sin perturbarse. A muchos españoles nos ha ahitado este presidente con sus cinco mil mentiras y sus siete escaños que han sido el azote de España. Toda una equivocación.






















