Una vez finalizada la Guerra Civil, en Écija se empezaron a vislumbrar algunos planes de construcción de viviendas sociales, aunque todavía de una manera bastante paulatina. Organismos tales como, el Instituto Nacional de la Vivienda, la Obra Sindical del Hogar, la Administración del Patrimonio Social y Urbano o la Dirección General de Regiones Devastadas, dieron luz verde a la construcción de estos edificios públicos.
Tras la publicación del Decreto Ley 8 de marzo de 1962, se empiezan a construir los denominados grupos U.V.A; es decir, viviendas de calidad y diseño similar, idénticas y con dos plantas de 70,26 metros cuadrados. El principal objetivo de estas viviendas unifamiliares era albergar provisionalmente a familias en situaciones extremas.
Las viviendas de este tipo que se construyeron en Écija se hicieron en los extramuros de la ciudad, en un lugar conocido como Pinichi. En total fueron 148 viviendas cedidas a los beneficiarios a título de precario que conformarían el barrio Beato Francisco Díaz, aunque rápidamente obtuvo el título de “Casitas de Pinichi”.
El 22 de julio de 1964, el Instituto Nacional de la Vivienda y el Ayuntamiento de Écija, firmaron un convenio para la utilización y conservación de la barriada. El consistorio asumía administrar el conjunto y también fue el encargado de proponer las familias que iban a ocupar las viviendas. Todos ellas tendrían que ser familias directamente afectas por la necesidad, pero en el convenio quedó expresado que sería excluidas de esta adjudicación “las personas que lleven una vida de grave escándalo público, estimadas en el concepto legal de vagos y maleantes, o no tengan medios de vida conocidos”.
En el mes de noviembre de 1964, el salón de plenos del Ayuntamiento de Écija, acogió la entrega de llaves a las 148 familias seleccionadas. El acto contó con la presencia del Ministro de Sevilla, Pedro GualVillalbí y el Gobernador Civil, José Utrera Molina. Desde el Ayuntamiento se desplazaron autoridades provinciales y locales, a la nueva barriada, que fue bendecida por el arcipreste Don Rogelio Rodríguez Naranjo.
La jornada de entrega de llaves fue una jornada de fiesta y felicidad para estas 148 familias que antes de ellas se encontraban en unas condiciones de insalubridad. Sin duda, el paso a una vivienda digna fue un momento decisivo en sus vidas que aún continúa en sus memorias.
Hoy se cumplen 50 años de la construcción de estas viviendas sociales y por ello, la Asociación de Écija, y la ciudad de Écija entera, les rinde homenaje en una serie de actos. El más llamativo fue el concierto celebrado en la propia barriada al que además de los vecinos y allegados al barrio asistieron las autoridades del gobierno local.






















