Visto lo visto por Canal Sur TV este 28 de febrero de 2026, me veo en la obligación moral, ética, cívica, humana y me atrevo a decir también en mi condición cristiana, de dedicarle este humilde homenaje en forma de artículo, al político más atípico, sensato, serio, honesto, responsable, creíble, humilde, sincero, desinteresado y sobre todo, muy solidario, todo esto y veinte mil adjetivos más, hasta acabar con el diccionario. En mis 76 años que voy a cumplir si Dios quiere dentro de unos días, nunca jamás vi un acto político-social o como lo quiera llamar cada cual, más emotivo, sincero y sobre todo, con una magnífica puesta en escena como el que se celebró en el Teatro de la Maestranza de Sevilla, y que ya quisieran para sí los de la entrega de los “cabezones” como algunos llaman a la entrega de los Premios Goya.
Hay que tener en cuenta, naturalmente, que todo lo ocurrido desgraciadamente en nuestra comunidad en fechas anteriores, no podía de ninguna de las maneras, pasar desapercibido en este acto tan importante para la mayoría de andaluces y digo mayoría por partida doble, y que cada uno lo interprete como mejor le venga y le convenga, que esa es otra.
Y es que este acto en el que se ha convertido la celebración del Día de Andalucía, con la entrega de medallas y reconocimientos a nuestros más ilustres galardonados, lo que deja clarísimo una vez más, es que los andaluces (“andazules” decía el bueno de Manolo con su inevitable dislexia), somos gente especial sin llegar a ser chouvinistas o “chuminosos” como diría aquel, y que cuando nos ponemos y queremos hacemos las cosas como Dios manda, o sea bien.
Hechas poquito a poco, sin ruidos ni estridencias, como no queriendo molestar a los de Despeñaperros para arriba, sin formar excesivo jaleo y así a la chita callando, ponemos a todos en sus respectivos sitios. No faltarán por supuesto los falsos y fariseos enemigos de la realidad con su escasa y parcial capacidad, porque tampoco estamos desgraciadamente acostumbrados de reconocer cuando en política se hacen las cosas bien o por el contrario, la gente viene a la política sólo para robar, malversar, distorsionar, corromper, pervertir y gastarse el dinero de los sufridos contribuyentes en cosas “inapropiadas”, por no decir en putas, alcohol y cocaína, además de decir que el dinero público no es da nadie, como dijo aquella nefasta ministra de Cabra de cuyo nombre no quiero acordarme.
Porque… ¡Vaya otoñito-invierno que estamos pasando! Empezando por los trenes de Adamuz, el mal llamado y terrible “tren de borrascas”, (como si no tuviésemos bastante con los otros trenes), maldita la nueva titulación de algunos irresponsables que quieren ser los protagonistas hasta en las más crueles de las desgracias, pero los hay que disfrutan con cambiarles el nombre de las cosas y así confundir todavía más al personal y de paso los inventores cobrar el derecho de autor, que es de lo que se trata. Cobrar, cobrar y cobrar como decía la letra de una ranchera. Pues por esta y muchas cosas más, tengo el orgullo y la enorme satisfacción de ser andaluz, además de darte las gracias. Gracias por todo, Juanma.






















