Había muchas clases de “tíos” que era como antiguamente se identificaba cariñosamente por estos lares a todas las personas que iban por la calle desempeñando su trabajo. Los vecinos se avisaban unos a otros para que estuvieran prevenidos, porque no siempre eran bien recibidos, sobre todo por ejemplo “el tío de la luz”, el ditero o el tío de los muertos (el Ocaso) que iban de puerta en puerta intentando cobrar el recibo del mes. En una ocasión llegó el tío del Ocaso, llamó a la puerta y el vecino que no se enteraba muy bien de quién era el que llamaba y este repetir varias veces: “El del Ocaso!”, un poco cabreado, dijo: “el de los muertos”, a lo que el dueño de la casa contestó: “¡los tuyos!”
Como decía antes, había muchos tíos: el del agua, el del pan, el tío del picón, el de los botijos, el tío de la tiza (que era un señor de Cádiz que apuntaba las consumiciones en las mesas con una tiza) y muchos más que ahora no recuerdo. ¡Ah sí! El tío del tambor, ¿os acordáis la noche que nos dio? Bueno, pues todo eso se va a quedar en nada comparado con las noches que nos va a dar el tío de la luz. Sí, sí, así de claro. Como a partir de ahora y para ahorrarnos unos cuantos euros, tengamos que hacer las labores de la casa, o sea, poner la lavadora, planchar o preparar las habichuelas a partir de las 12 de la noche que es cuando nos aplicaran la tarifa valle, porque la plana y no digo nada, la punta, son una auténtica ruina.
Y todo esto con la que tenemos encima con la Covid 19. Éramos pocos y encima nos suben la luz, ¡manda kilovatios la cosa! Además con lo complicado que nos lo ponen las distintas compañías eléctricas a la hora de comprender las facturas y saber exactamente a cuánto nos sale el KW; coste de producción, transporte, alquiler equipos de medida y demás impuestos que nos cobran para poder mantener en nómina a un sinfín de políticos retirados con sueldos millonarios para que en caso de conflictos les saquen las castañas del fuego a todas estas insaciables y devoradoras multinacionales.
No va a formar ná ni ná el tío de la luz con tanta sostenibilidad. Porque si os fijáis, ahora todos estos monopolios para justificar la subida de los precios, todos te dicen que es un producto “sostenible”, pero que al final, los únicos que sostenemos todo este tinglado obsceno e insostenible somos los pobres consumidores.
Y para terminar con la copla, viene el tío de la ITV o VEIASA. Sí, los de la revisión de los coches. ¿Y por qué digo esto? Porque son otro monopolio infame, descarado, dictatorial y lo que es mucho peor, maleducado que tratan a los sufridos propietarios de vehículos que tenemos que entrar por el aro y que después de pagar una elevada tasa por un simulacro de revisión, encima te tutean. Y ya saben, detrás del tuteo, viene el puteo y ahí la cosa ya se puede complicar. Pues eso.






















