Antes de continuar esta segunda parte, quiero agradecer a los cuatro o cinco lectores que me siguen, bueno, ya tengo uno más, concretamente una amable señorita desde Barcelona, me pidió que la incluyera, pues dicho queda. Terminé la primera parte de estos artículos con la frase: Con el tiempo no hay quien pueda, y cada vez estoy más convencido de esta realidad.
El tiempo nos arrebató el café migao, con pan naturalmente, porque no había otra cosa que echarle, la buena educación, el respeto a los mayores, la tiza sobre la oreja de los taberneros, la esperada y ya perdida desgraciadamente frase de: “¡¡niñooo!! Convida ahí a los señores y me lo apuntas en mi cuenta”. El fútbol y los toros a las cinco de la tarde, a las cinco en punto de la tarde como escribió Federico. También se llevó el tiempo el Servicio Militar Obligatorio, vulgo la mili, con la faltita que haría ahora aplacarle los humos a la gente nueva para que no crean que todo el monte es orégano. La potestad de los niños que según la exministra Celaá, no es de los padres, junto a la asistencia masiva a los actos religiosos, también se llevó los Rosarios de la Aurora, y los cines de verano con sus selectas neverías y esmerado servicio de ambigú, incluyendo el socorrido, práctico y sobre todo económico “porrón, botijo, perrengue, pipo” o como en cada sitio lo denominen y que tanta sed nos quitó, sobre todo a los que no teníamos las cuatro o cinco pesetas para comprarnos un “mirinda o una fanta”.
¡Ah! Otra cosa que se nos llevó el tiempo fueron las murgas de los pueblos en carnaval, aunque eso sí, nos dejó por desgracia a muchos “murguistas deambulando”. La paciencia, otra cualidad que lamentablemente perdimos, hoy solo queremos lo inmediato, cuanto más inmediato mejor, nada de esperar unos minutos, lo queremos todo ya, y si es gratis mejor, por eso alguien dijo: Dale todo a una persona y la destruirás y eso es lo que les está sucediendo a los jóvenes, y no tan jóvenes, bueno eso y las “paguitas” (8.500 millones) es lo que nos va costar la compra de votos con trampas de este infame gobierno que padecemos. El tiempo también se llevó los derechos de la gente honrada en favor de los delincuentes, okupas y gente de mal vivir.
Y lo más importante de todo lo que el tiempo se llevó y que además no volverán, fueron aquellos personajes cercanos e irrepetibles que todos tenemos en nuestras mente, unos más instruidos que otros, pero todos con una enorme capacidad para sobrevivir y sobreponerse a toda clase de adversidades, por muy dura que fuera la caída, capaces de embaucar casi siempre por pura necesidad, al mismísimo diablo y salir airosos de cada “faena”. Me encantaría citar algunos nombres a los que me refiero, pero la lista ocuparía el espacio que no me queda, por eso os invito, como hago siempre, a que cada cual elabore mentalmente esa relación de sus personajes favoritos. Así no se quedará ninguno atrás. CONTINUARÁ.






















