El título de esta columna también podía ser: Memoria Selectiva. Esto viene a cuento por el desagradable e inoportuno episodio que estos días están viviendo en el seno del PP por el maldito afán de poder y de controlarlo todo caiga quien caiga incluida la propia nación.
Mucho se está hablando y escribiendo estos días sobre el tema, pero yo voy por otro lado. Además, estoy convencido de que esta desgraciada historia tiene los días contados con los rusos detrás de la puerta. Está claro que este asunto no es nuevo ni mucho menos, no le ocurre solamente a los partidos de derechas, basta echar un vistazo a las hemerotecas más recientes y ahí es donde voy con la memoria selectiva que tienen algunos. Empezando por la extinta UCD, que entre todos la mataron y ella solita se murió, por ejemplo.
Poco después fue la guerra fraticida que mantuvieron en la psoe Felipe González y Alfonso Guerra y que a pesar del “dos por el precio de uno” de Felipe, al final fue uno el que tuvo que coger carretera y manta, no hace falta decir quién fue ¿verdad?
Ahí están también los episodios que se están viviendo en Cataluña cada uno por un lado a ver quién es el que se carga antes el “negoci”. No hace mucho fueron Pedro Sánchez y Susana Díaz, más de lo mismo, muchísimo más cainismo que ahora ¿os acordáis? Lo del Rosario de la Aurora fue poco para ver cómo dejaron esta pareja de íntimos enemigos al partido, al que por cierto una militante muy conocida en su casa a la hora de comer, le prohibió al mismísimo Sánchez la entrada a la sede de Ferraz, con aquella frase memorable diciéndole a los periodistas que aguardaban su llegada que la máxima autoridad en el partido era ella ¿mande? Por cierto, ¿ande andará ahora la buena de Virginia? Está claro que colocada muy requetebién en algún chiringuito.
Hace solo unos meses y después del batacazo en la Comunidad de Madrid, un tal Pablo Iglesias, ¡oh, líder, amado líder! Macho alfa donde los haya tuvo que salir por pies de la política activa y después de cortarse la coleta para pasar desapercibido pasó del Sí se puede al No es posible. Eso sí, dejando muy bien colocadas a sus preferidas, preferidos y preferides, y al partido o lo que sea, hecho unos zorros, para a continuación deambular como nuestra querida paisana Susana por esas inmundas cadenas de televisión, que buscan desesperadamente subir la audiencia a costa que lo que sea.
Desde hace un tiempo a esta parte, está ocurriendo un fenómeno muy curioso no solo en política sino en lo social, religioso, económico, deportivo, etc… y de ahí el título de esta humilde columna. Depende muchísimo de la afectación de los acontecimientos; si el que roba, malversa, miente, prevarica, agrede, critica o insulta es de los nuestros, bien hecho está, no pasa nada, es lo que tenían que hacer. Ahora bien, como el que cometa todas estas tropelías, faltas o delitos sea del bando contrario entonces ¡leña al mono que es de goma! No hay más que hablar…
Pues ni más ni menos, queridos lectores, es lo que desgraciadamente nos está pasando estos días. Pienso que estamos siendo excesivamente crueles con las desgracias ajenas. Ya sabemos que pedirle a un político en estos momentos sensatez y cordura es como predicar en el desierto más desértico. Y es que cada día que pasa, nuestra deteriorada memoria, se está volviendo más histérica.






















