Hace unos días leí en un medio que ahora no recuerdo las declaraciones de un escritor o algo así, que decía que los españoles ya no saben lo que leen. Me paso todo el día escribiendo para tontos, así tal cual, decía el titular.
Es posible que esto ocurra realmente y más si lo dice un experto, pero analizando detenidamente todo lo que hoy en día se escribe, es normal que no nos enteremos de la misa la media, porque entre las abreviaturas, nombres comerciales, palabras y frases en espanglish y demás pamplinas, lo más normal es que tengamos serias dificultades para entender lo inentendible. Si a esto añadimos el exceso de mala información, la falta de rigor de la misma y además si tenemos que averiguar e investigar si todo lo que nos llega a través de los tropecientos mil medios que existen es verdad o mentira, o como se dice ahora, es fake news, nuestra capacidad intelectual es lógico y normal que se resienta y acabemos con un enorme cacao mental sin saber realmente lo que leemos. Porque la verdad es que hay por ahí cada redactor, escritor, columnista y casi todo el personal que come de la pluma, y en esta ocasión no me refiero a los polleros, que las criaturas mías con tantos acontecimientos diarios que padecemos, no saben a dónde acudir. Incluso me atrevería a decir que los primeros que no se enteran de lo que realmente ocurre son ellos, llegando a veces a confundir “churras con las merinas”.
Y es que actualmente estamos tan saturados de noticias casi siempre malas, que más pronto que tarde los poquitos lectores que todavía quedamos, porque esa es otra, no vamos a perder ni un solo segundo de nuestro tiempo en leer, ver o escuchar ningún periódico en el formato que sea, tv. o radio. Y por supuesto, que los periódicos en formato papel desgraciadamente tienen los días contados, sobre todo para editores, periodistas, fabricantes de papel, tinta, transportistas, quiosqueros y para los cuatro o cinco nostálgicos que todavía lo compramos.
Está claro que hace 60 ó 70 años cuando la única información que se recibía en los pueblos era a través de la radio o algún que otro periódico o gacetilla en blanco y negro que llegaba casi siempre con retraso debido a las malas comunicaciones con la capital, la gente era muchísimo más feliz y estaba menos tensionada que ahora aunque hubiese otras carencias propias de la época. De ahí aquella famosa frase cuyo autor no recuerdo que dijo: “La ignorancia es la madre de la felicidad”. Pues si este hombre viera en el laberinto que estamos sumidos en estos momentos suponiendo que esté muerto, se volvería a morir.
Porque entre Internet y todos sus avíos: Facebook, Instagram, Twitter o como se llame ahora, Whatsapp y las quinientas plataformas de televisión, veinte mil periódicos digitales, y no solo eso, sino que ves algunos mirando a la vez la televisión y el móvil… ¿Es o no es para no enterarse de nada y volverse locos? ¡Ya ves!
Para colmo de tanta confusión va el BNG y en las elecciones gallegas saca 25 escaños y manda a la PSOE, Sumar, Podemos y Vox a recoger almejas, mejillones y percebes. Y para rematar, la sustituta de Carmen Calvo en el Congreso de los Diputados por su marcha al Consejo de Estado se llama Olvido de la Rosa. Ya te digo, como para poner título.






















