En fecha anterior ya escribí un artículo sobre el tema pero nunca pensé que este asunto llegase a estos límites. Verán: las mañanas de los domingos, aparte de asistir a la santa misa, las primeras horas del día las dedico a leer el ABC en formato papel, una vieja costumbre que conservo desde mi juventud y que espero que la I.A. no acabe con ella. Una de las noticias de portada me impactó sobremanera: Sevilla tiene censados el doble de perros que de escolares. 405.799 canes, 168.000 niños. Animales de compañía en Sevilla: 405.799 perros, 54.148 gatos, 3.000 hurones (hay gente pa tó) y otros, 753. Y por si todo esto fuera poco, no hace mucho la exministra Teresa Rivera dijo en un mitin que los socialistas son unos perros, perros fieles a Sánchez, y encima los asistentes aplaudían como locos.
Algo realmente muy preocupante está sucediendo en nuestra confusa e incierta sociedad para que mucha gente decida sustituir a los niños por perros o cualquier tipo de mascotas, aunque estas a veces se muestren más agradecidas y te reciban cuando llegas a casa meneando el rabo, todo lo contrario de lo que hacen muchas personas que ni te saludan cuando te ven.
Observo también con cierta perplejidad que cada vez son más las personas que no solo tienen un perro, ni dos, ni tres, si no hasta cuatro perros he visto este verano en algún que otro sitio que he visitado y siempre me hago la misma pregunta: si ya mantener a uno es harto complicado por las necesidades que estos animales necesitan y que las autoridades sanitarias exigen como habitáculo, comida, control sanitario, vacunas, juguetes, ropa de abrigo, cochecito de paseo y que al animalito no le falte un periquete… ¿Cómo se apañará el que tenga tres o cuatro?
A propósito, tengo una vecina que tiene una caniche metidita en años que necesita cuidados especiales de todo tipo, entre ellos el uso constante de pañales que no sé si se los pasará el seguro, amén de sus revisiones periódicas en una clínica veterinaria porque la pobre anda últimamente un poco pachucha del corazón. En fin, esto es lo que hay.
Que las escuelas se nos están quedando cada vez más vacías según escuchamos cada principio de curso, aunque los sindicalistas digan que hacen falta maestros, es evidente, al igual que vemos cómo aumentan las clínicas veterinarias especializadas en animales de compañía. También observo que en muchas ciudades los parques infantiles están cediendo parte de su superficie en favor de zonas dedicadas exclusivamente para perros, muchos perros de todas las razas y linajes. A ver, normalmente no me gusta dar ideas porque algunas también las carga el diablo pero los arquitectos, constructores, promotores y todo el que se dedique a esto, deberían ir pensando seriamente en diseñar casas, pisos y chaleres que en vez de habitaciones para niños tengan espacios ocupacionales para perros, ¿o no?
Siempre se ha dicho que el perro es el mejor amigo del hombre y que ayuda a muchas personas sobre todo a las que viven solas a sobrellevar su soledad impuesta, pero observo de un tiempo atrás que el smartphone o teléfono móvil le está haciendo una desleal competencia ya que se le presta más atención al aparato que al animal. Antes se decía una persona, un perro o dos, o tres y ahora digo: una persona, un móvil. Y así.























Interesante artículo, Pepe, saludos, Juan Huertas.