spot_img
jueves, 30 julio 2026

955 904 771 · 619 850 389 · info@ecijadigital.es

spot_img
InicioSeccionesDESDE UN LUGAR DE MALLORCA | LA BÚSQUEDA | José Calderón Barrios

DESDE UN LUGAR DE MALLORCA | LA BÚSQUEDA | José Calderón Barrios

“Esperando a Godot” es una de las primeras obras del teatro del absurdo, el antiteatro. En ella no sucede nada importante, Vladimir y Estragón hablan aburridos en la cuneta de una carretera, supuestamente esperando a un hombre llamado Godot que no saben ni quién es ni si va a aparecer. Se acerca a ellos uno que lleva a un esclavo atado con una cuerda; éste da un discurso ininteligible. Luego aparece un niño y avisa que Godot lleva retraso…

Panorama.

Un día asistí a una disputa entre un nonagenario “lúcido” y un octogenario discutidor. Era tiempo de Cuaresma, y de cuarentena prolongada, en la que los septuagenarios, octogenarios, nonagenarios y otra gente estuvieron aplaudiendo a las ocho; excepto los que sufrían baja. Hoy es la hora del paseo limitado y permitido por la autoridad competente. El Nona, después de referir que se había enfadado con su hija porque no le servía el agua en un jarrillo de lata como él quería, tuvo varios tropiezos dialectales con el Octo, por casos triviales, hasta que al primero se le metió en la cabeza que los que fueron al huerto de Getsemaní, armados de espadas y garrotes, a detener a Jesús de Nazaret, eran todos oyentes de la cadena Ser. Octo optó por no ponerle la contra, consultó su reloj de bolsillo y cuando vio la hora que era puso rumbo a casa, sin ni siquiera despedirse. En el banco cercano había un señor que después de leer el periódico y dejarlo a un lado empezaba a tragarse un sapo; sí, sí, como lo está leyendo.

Más allá, debajo de un olmo excelsior, tres jóvenes sentados sobre sus propios talones, cubiertos de ceniza, hacen penitencia, pidiendo a su dios psicodélico para que los turistas vuelvan. Fueron componentes, el verano pasado, de los que apedreaban a los autocares de extranjeros, conminándoles a que se fueran a su país. Uno de ellos sostiene un cartel en inglés de principiante, ruegan: “No se vayan, quédense aquí, por favor”. El turismo, hace tiempo que dejó de ser sinónimo de cultura. Ahora transporta carne piripi de un país a otro, ¡Pasan, simplemente pasan!

El otro día vi en televisión una escena lamentable. Una señora viene a dar una vuelta a su segunda vivienda y se encuentra que le han cambiado la cerradura. Los vecinos le dicen que ya hace dos o tres semanas que viven unos jóvenes. Ella, impasible, espera sentada en los escalones hasta que a las dos horas aparecen unos cuantos cargados con maletas y mochilas. Después de una corta conversación, la dueña viendo que abren la puerta y se disponen a entrar pasivamente, les ruega: ¡Por favor, no entren en mi casa, que es mía! El último de los ocupas se vuelve hacia ella y fríamente contesta: Las viviendas tienen que estar habitadas, y ésta llevaba tiempo cerrada. La mujer, ya tocada de los nervios, grita: ¿Pero, qué sentido tenéis de la justicia? Señora –contestó el invasor-, no sea antigua. Búsquese un abogado y respete el tiempo que marque la ley. Aquí puede venir cuando quiera, siempre que sea con buenos modales, porque si se vuelve agresiva la denunciaremos.

Ella queda aturdida, desconcertada, oyendo cómo cerraban la puerta con dos vueltas de llave. Echó a andar sin saber adónde ir; sollozando, derramando lágrimas cálidas, de esas que saben a sal yodada y, además, hinchan la nariz.

Resumen.

El niño aparece de nuevo, pero no reconoce a nadie e informa que Godot no va a venir. Vladimir y Estragón, decepcionados, optan por desaparecer, pero el telón baja y ellos todavía quedan allí… esperando.

Samuel Beckett, autor de la obra, no da ninguna pista del mensaje que ésta pueda contener; fueron algunos críticos que señalaron la acuciante necesidad que tiene esta sociedad –con tantos jóvenes huidos del hogar familiar y perdidos en la noche, y con, aproximadamente, tres mil suicidios anuales- de que haya algo o alguien que sepa dar sentido a tantas vidas frustradas. La exhibición, el ruido y el alcohol confunden y alienan. “Las mayores fuerzas del mundo natural y sobrenatural están ocultas y calladas”.

Amós, el profeta gañán, en el siglo VIII a.C., gritaba: “Oíd, poned atención al dato; esto dice el señor:” Buscadme y viviréis”. (Am 5,4).

Palma de Mallorca, 24/06/20

  1. Calderón. Un viejo-no viejísimo- aprendiendo a ser niño para poder entrar en la casa del Padre.

 

ARTÍCULOS RELACIONADOS

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img