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DESDE UN LUGAR DE MALLORCA | VENDRÁN DÍAS (V) | José Calderón Barrios

Aún sigues aferrado a tu integridad, -afirmó su mujer al paciente Job, tendido en el suelo, con el cuerpo lleno de llagas.-. Maldice a tu Dios y muérete. Él le replicó: como mujer necia has hablado. Si recibimos de él los bienes, ¿por qué no también las enfermedades y males?Hay dos clases de hombres: los que creen y esperan en Dios y los que no creen. Confirmación: el humano que no cuenta con Dios es solo un animal sin importancia. A excepción de los iconoclastas -que no dan culto a los santos-, los admirados nazarenos siguen a Jesús ensangrentado, recorriendo calles y pueblos. Antiguamente, las imágenes de los santos eran la biblia de los pobres.
El pueblo israelita, hastiado de recorrer el extenso e interminable desierto de nombres diferentes, volvió a preguntar desconfiado: ¿está el Señor entre nosotros, o no? En el año 1944, “después de Cristo”, hice la 1ª comunión, vestido de albañil, con un mono caqui y calzando alpargatas blancas; en la fila, el que venía detrás, me pisó el talón, debido a unos zapatos prestados que le venían grandes, y por poco me como la patena que sostenía un monaguillo. Para recibir el sacramento de la comunión había que saberse “quasi” de memoria el catecismo, entonces era el del P. Ripalda, jesuíta. ¿Dónde está Dios? Y respondíamos a coro, todos contentos: Dios está en el cielo, en la Tierra y en todo lugar, por esencia, presencia y potencia. A pesar de que la mayoría pertenecíamos a familias menesterosas nos sentíamos felices. Entrando noviembre empezábamos a anunciar, con entusiasmo, la Navidad, y cantábamos villancicos por las calles, al anochecer… Éramos felices porque éramos inocentes.
A mí me encantaba ir a la escuela, era como encontrar un mundo nuevo. Aprendí que nuestro planeta Tierra estaba habitado por dos mil millones de seres humanos, más yo… porque a mí nadie me había contado. El maestro -vivía con su mujer y una sobrina, en la misma escuela- entraba por la mañana, puntual, armado con una correa que colgaba en el respaldo de su asiento. El que se insubordinaba hablando con el compañero de pupitre o lanzando al aire avioncitos de papel recibía dos o tres correazos en la espalda, ejecutados con mucha habilidad. A veces se le notaba de mal humor; yo creo que era cuando la mujer le pedía mejoras en el “modus vivendi”. ¡Gana menos que un maestro de escuela! Se oía, ocasionalmente, al otro lado de la pared. Además, creo que les irritaba a ambos que a la sobrina no le saliera novio.
Detrás de una guerra fratricida y criminal, de tres años, se cierne sobre los pueblos una atmósfera cargada de odio, de carestía y mal humor. La escuela no quedó exceptuada de intrigas, indirectas e interjecciones; sin embargo los alumnos se reprimían temiendo ser corregidos a correazos. Las diferencias y peleas se dirimían bajo los olivos, a la salida de la escuela, en el lugar que actualmente ocupa el bar de Eloy.
El conflicto civil terminó en el 39, pero empezó la “guerra de guerrillas” de los padres -la mayoría parados-, se vieron implicados en cuidar de una familia -siete u ocho miembros-,a
dieta forzada consistía en espinacas agrestes, cardillos, colancas, etc, etc. -vegetarianos por Decreto ley-. Los padres, autores de nuestros días, desesperados, blasfemaban continuamente contra un Dios que desconocían. Y siguió el flagelo del hambre, la calamidad, la infección, el contagio, y los muchos sepelios de niños. Siempre pagan ellos.
Actualmente, ya en el siglo XXI, la situación no es la misma. Los antiguos maestros se denominan ahora profesores, sus emolumentos son muy superiores a los alejados años del hambre, y la disciplina en los colegios es otra, pues la correa ha cambiado de manos y la “leña” no la reciben los alumnos, en muchos casos, sino los susodichos profesionales. A continuación me gustaría mencionar e invitar a que salga a un supuesto estrado uno de aquellos niños ejemplares que siempre estaban atentos a lo que decía el maestro y esquivaban riñas o intrigas. En esta ocasión se trata de Miguel Martín Doblas, el niño humilde y educado que terminó ejerciendo de director de Banco. Trato siempre agradable, cordial, excelente apto, innovador. Que, ¿A quién o a qué innovó? Se innovó así mismo, y luego, a su alrededor, creó orden y progreso. Miguel, te envío por los aires un abrazo, deseándote salud y felicidad.
La gente tiene ansias de vivir, y si es posible, en un paraíso hecho a su medida y semejanza.
En Mallorca, considerada como uno de los paraisos del planeta Tierra, estamos que no cabemos ni uno más. Algunos migrantes (Éxodo) se instalan bajo puentes periféricos. Pronto, en plena temporada, se ofrecerán -como el verano pasado- tiendas de campaña instaladas en corrales y patios, a precios de temporada alta.
En la Plaza de España de Palma, a cualquier hora del día, transitan más turistas que en el aeropuerto -Son San Juan- un fin de semana. Este lugar se debería llamar Plaza de los cinco continentes, el “Treffendpunkt” mundial; esta presencia internacional ha hecho que brille.
Sería Plaza de los cinco continentes, con horizontes ilimitados. A veces, entre la multitud, entre el mundanal ruido, los que tenemos más de cien años (¡…!), oímos en la lejanía sonidos rayados de trompetas, alarmas y rugidos de fieras y, los más amedrentados, se interesan por el nivel del mar. La Unión Europea prepara a sus ciudadanos para un mundo más peligroso”. Muy pronto recibiremos estuches de supervivencia para casos de avisos bélicos y apagones eléctricos, y, especialmente, consejos e instrucciones para que nos vayamos acostumbrando a vivir entre peligros y guerras, como hacen los sirios, gacetíes, ucranianos y otros, desde hace muchos años.
¡Ah! Y, Moisés, el divino tartajoso, sigue gritando en las llanuras del Moab, dando sus últimos consejos, y enfrentando al pueblo israelita (y a nosotros) a la siguiente disyuntiva: O cumplimos con el sagrado Decálogo o Yavé nos hará desaparecer, con toda la trascendencia que esto conlleva.

José Calderón Barrios

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