Mi amigo Antonio, alto, fuerte y servicial, me manda, a través del móvil, una foto tomada de una especie de torreta, situada en la margen izquierda del río Genil, muy cerca del puente de hierro. La foto recoge los siguientes versos, escritos con buena caligrafía y con una firma ilegible:
ESCAPA DE TU ESTÉTIK
SUCIA, PATÉTIK, HERMÉTIKA.
ROMPE TUS MÉTRIKAS
Está claro que la intencionalidad del autor no es otra que sorprender al lector con su mensaje, por lo que recurre a los vocablos esdrújulos (“estética”, “patética”, “hermética”, “métrica”), a la rima consonante y a la sustitución de la sílaba -ca por la letra del mismo nombre.
El autor de los versos, además de buena caligrafía, puntúa correctamente y hace buen uso del empleo de las tildes. Por todo ello, deduzco que se trata de un bachiller, tal vez universitario, que incómodo consigo mismo, ha decidido romper con unas consignas que ya no le sirven.
En concreto, viene a recordarnos que ante la menor incomodidad con lo que hasta ahora hemos creído (estética ya sucia, patética y hermética) nos aferremos a nuevas formas de vida (nuevas métricas).
Al leer los citados versos, he recordado que en los preliminares del Quijote de Miguel de Cervantes (1605), también con finalidad lúdica e intención jocosa, aparecen varios poemas donde también se juega con las rimas que el lector debe averiguar.
El poema, perteneciente al poeta Donoso, va dirigido a Sancho Panza:
SOY SANCHO PANZA, ESCUDE-
DEL MANCHEGO DON QUIJO-;
PUSE PIES EN POLVORO-
POR VIVIR A LO DISCRE-
QUE EL TÁCITO VILLADIE-
TODA SU RAZÓN DE ESTA-
CIFRÓ EN UNA RETIRA-,
SEGÚN SIENTE CELESTI-
LIBRO, EN MI OPINIÓN, DIVI-,
SI ENCUBRIERA MÁS LO HUMA-.
Estos poemas burlescos solían ocupar los espacios destinados en los libros a los elogios habituales. Este, en concreto, pertenece a Urganda la Desconocida y está formado por décimas de cabo roto o décimas de pies cortados (versos cortados a partir de la última sílaba tónica).
En fin, felicito sinceramente al autor del poema de la torre del Genil, porque, aunque personalmente detesto que se escriba donde no se debe, por esta vez lo voy a aceptar con gusto, por su sencilla recomendación, por su artística ejecución y, sobre todo, por su originalidad.
Francisco Martínez Calle






















