Andrés, mi buen amigo, maestro ya jubilado y hortelano, a lo largo de un encuentro casual, ha tratado de persuadirme para que yo también tenga, en una parcela de uno de mis yernos, cercana al pueblo, fértil y abundante en agua, mi propio huerto, donde sembrar tomates, pimientos, berenjenas, melones, sandías, patatas, ajos cebollas…- ¡Ya basta, Andrés! ¿Pero cómo puedo yo, Andrés de mi alma, hacer esas cosas, si yo no he pisado un huerto en mi vida? -le digo sobresaltado, a modo de protesta.- No hace falta que sepas, Francisco. Eso, con un poco de atención, un poco de interés un poco práctica se aprende enseguida -me argumenta Andrés, convencido de que mis intereses personales están íntimamente ligados a las artes de la horticultura. -Andrés -protesto-, a mí lo que me gusta es ir a la piscina, bien temprano; escribir algún artículo que otro, por la mañana; pasear a mi perro, ya cansado y viejo, por la tarde; y leer el periódico por la noche, después de cenar. Cuando Andrés descubre mi total desinterés por la agricultura, cambia inmediatamente el tema de conversación, por lo que comenzamos a hablar de fútbol, del tiempo, de la vejez y sus interminables secuelas, de la familia, de los desvergonzados nietos y, por supuesto, de la inevitable situación política. Al llegar a este punto, Andrés se manifiesta de acuerdo con bastantes actuaciones de la izquierda; pero totalmente en contra de otras tantas. Andrés es partidario de muchas propuestas de la derecha, pero le disgustan bastantes, por parecerle inasumibles. Ya casi al final de nuestro encuentro, que ha sido como siempre cortés, cordial y bien aprovechado, me pregunta:
– ¿Tú sigues escribiendo?-Sí, pero solo algunas cosillas sin importancia, que envió al EcijaDigital. -Oye, Francisco, si no es mucho pedir, ¿por qué no escribes algo acerca de una palabra que me he inventado? ¿Qué has inventado una palabra, Andrés? -me intereso sorprendido.-Sí, una palabra que define muy bien las injusticias sociales y el comportamiento de algunos políticos. ¿Y qué palabra es esa, si puede saberse?-Estupidocracia, porque por todos lados que vas hay estúpidos que, si pueden, te toman el pelo.- Yo creo, Andrés, que eso siempre ha sido así -asumo con cautela, pues no sé muy bien a qué se refiere-. Pero no te preocupes, porque a la larga la sociedad se defiende y las aguas, poco a poco, vuelven a su cauce.-Bueno, Francisco, me tengo que ir. No olvides escribir el artículo y citar mi nombre.-Así lo haré. -Estupidocracia, Francisco. Y recuerda que la palabra ha sido invento mío -me dice en broma, mientras se aleja. -Así lo haré, Andrés, si así lo quieres.
Francisco Martínez Calle






















