spot_img
miércoles, 29 julio 2026

955 904 771 · 619 850 389 · info@ecijadigital.es

spot_img
InicioSeccionesHABLAR POR HABLAR.- TENER CARA DE AMANECIDA.- Francisco Martínez Calle

HABLAR POR HABLAR.- TENER CARA DE AMANECIDA.- Francisco Martínez Calle

39francisco martinez calleUno de estos días,  un buen amigo mío me comentaba como anécdota que su madre, siendo aún joven, estuvo a punto de pelearse con una conocida, la cual, una mañana bien temprano, a modo de saludo, le espetó:

            -Hija, ¿qué te pasa?, tienes cara de amanecida.

            Nada le comenté a mi amigo, entonces, porque nada extraño vi en el saludo. No obstante, me quedó el regomello de no saber interpretar con exactitud el sentido de la anécdota ni el motivo del enfado. Después, consulté el Diccionario, el cual decía así:

            Amanecido, da. Adj. Que no ha tenido reposo durante la noche.

 

            Como tampoco vi nada que me llamase la atención ni fuera  motivo que justificara una reyerta, en cuanto me fue posible, recurrí de nuevo a mi amigo:

            -No sé, Fernando, cómo pudo tu madre sentirse ofendida por la palabra amanecida, porque  nada hay en ella que pueda resultar peyorativo o insultante para ninguna mujer.

            -¡Hombre, claro –me responde el interpelado con notoria vehemencia-, cómo se ve que no eres de aquí! Si lo fueras –prosigue, ahora mucho más convincente-, sabrías que, hace mucho tiempo,  en Écija, las amanecidas eran las mujeres que no tenían reposo por la noche. Es decir, que con esa palabra se designaba a aquella trabajadora del Parralejo, dedicada a atender, hasta altas horas de la madrugada, las demandas sexuales de su clientela.

            -No sigas, por favor –respondo-, porque ahora comprendo la causa del enfado. Tu madre –continúo mi explicación con el deseo de justificar el malentendido por completo-, interpretó que el comentario era debido a su actividad nocturna; es decir,  como si ella fuera una más de las trabajadoras del sexo instaladas en el Parralejo.

            -Exactamente –asegura complaciente mi interlocutor, para luego continuar-: Además, esa noche mi madre venía de velar a un familiar, por lo que su mal aspecto, su  cansancio y mal humor estaban más que justificados.

            Una vez aclarado el origen de la pelea, Fernando y yo acabamos plenamente satisfechos: él, porque ha dejado bien clara la integridad moral de su madre; y yo, porque he conocido un uso específico de la palabra amanecida en Écija, para mí absolutamente impensable.

Concluimos ambos, además, en que, en efecto, las palabras solo están mal dichas, si éstas son mal interpretadas.

 

ARTÍCULOS RELACIONADOS

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img