En el número 385 de éste que tienes en las manos el día once del once del dos mil dieciséis, opiné en el artículo, que Pedro Sánchez lo único que quería era hacer de los catalanes su primer diseño memorable para seguir en política e intentar llevar a cabo su puesta en valor que es seguir al frente del partido socialista, partido que él mismo se encargó de destruir en aquel momento, cuando se quedó solo y por dos veces tuvo que oír que no lo querían como presidente del gobierno.
Es cierto que tampoco cedió a las expectativas de Pablo Iglesias, en su afán de votarlo a costa de que hiciese un referéndum en Cataluña para que el pueblo catalán votara lo que tanto se jacta de querer, la independencia.
En aquel momento, el partido Socialista, ‘perfilaba a Pedro Sánchez como un traidor que parecía tambalearse al son de podemos, y éstos incluso se repartieron algunas carteras en directo y delante de las cámaras como si todo estuviera hecho. Fue una de las manifestaciones políticas más patéticas que he vivido en mucho tiempo.
Aquello pasó como se suele decir sin pena ni gloria y el partido descompuesto tras el varapalo de no llegar a ningún sitio, tuvo que verse flanqueado a través de una gestora que ha llevado a duras penas al partido a una nueva etapa con tres candidatos a la presidencia del partido…
Hoy Sánchez, después de aquellos avatares (y de soltar a diestro y siniestro después de su salida del hemiciclo y de su lucha por la presidencia, aquello de que Cataluña es una nación, y que hay que diferenciarla de las demás regiones y de si patatín y patatán…) está perfilando lo que dije con los catalanes, y espera coger buena parte de los apoyos de esa comunidad autónoma , que no nación, para poder desbancar a Susana que es la que tiene más papeletas en el sobre para poder liderar el partido.
Pedro Sánchez, en su lucha encarnizada por ser de nuevo el líder sea como sea, ha pedido a Patxi López que se una a su causa para poder recabar más apoyos y liderar en las votaciones de finales de Mayo su lista y proclamarse de nuevo, líder del PSOE, y ahora una pregunta: Pedro Sánchez, ¿por qué no dijo lo de Cataluña, lo de la nación, lo de que “un referéndum en Cataluña podía ser factible”, antes de salir con el rabo entre las patas? Porque uno cuando dice que Cataluña es una nación, y se subraya en negrita como algo importante, si llegas a ser presidente del gobierno, o te comes tus palabras con papas o te enfrentas a la estupidez que dices por despecho. Aunque hay que tener presente que de nada sirve decir que Cataluña es una nación para quedar bien, porque ya sabemos lo de zapatero, lo de que “se hará lo que salga del parlamento catalán…”! y en estos lodos estamos.
Claro que seguramente Pedro Sánchez sabía bien que diciendo eso, en ese momento no iba a tener ninguna oportunidad de hacer nada, y saldría bien parado, pues iba a estar fuera de la causa presidencial, y todo queda en donde dije digo…que es a lo que están acostumbrados los políticos.
Pero qué pasa con los catalanes ahora? El gobierno tiene alguna puesta en marcha para lo que están tramando? Hay algo preparado, para las ocho mil urnas que han comprado? Sabemos si el ejército tiene alguna actividad para el día de hechos? NO se asusten, que en Cataluña andan preguntando al personal si defenderían Cataluña a base de escopetazo limpio… ¿Qué va a pasar el día que el independentismo diga ahora vamos a las urnas?…
Pues no sabemos absolutamente nada, nadie sabe absolutamente nada, parece que el gobierno nos tiene acostumbrados a creer que tiene el pulso ganado a los que se saltan la ley, pero en realidad es un tira y afloja que existe aunque no lo sepamos, y ni los separatistas huyen de esa idea ni el gobierno nos hace ver con soltura que las cosas están perfectamente resultas en esa acción. Y es que como diría Charles Baudelaire: Saber y no saber, todo es lo mismo, porque el fin de la ciencia es el abismo.






















