Las almas que yacen bajo tierra hoy, como desde los tiempos más remotos de la existencia, han tenido que vivir experiencias únicas sobre lluvias, tempestades, vientos, maremotos y catástrofes de toda índole. Nadie les avisó. Sabían de antemano por las condiciones naturales y el conocimiento que tenían del campo y de la mar océano, cada detalle que los llevaba a cavilar sobre las posibilidades que el tiempo iba a depararles. ¡Qué instinto el de aquéllos, que misteriosamente sabían deducir todas esas meteorologías con una sabiduría impertérrita! “Cuando el cerrojillo canta, agua lleva en la garganta” y llovía. “Arco iris por levante levanta el tiempo al instante, más si los ves al poniente coje los bueyes y vente” y llovía. “Si hay faja en el Guadiana, agua habrá por la mañana” y llovía…
Ni entonces estaban las veredas, ni los cauces naturales, ni las riberas, ni el paso de agua natural, ocupadas por viviendas. Sabía el hombre de entonces combinar las pautas del tiempo, sabiendo que el agua lleva su camino sin que obstáculo alguno limite su trino y en ello se cuidaban de hacer sus viviendas en zonas seguras. Pero claro, tenían las manos llenas de callos, la frente llena de arrugas del sol a sol que trabajaban y los ojos hundidos en su intento de llegar forzadamente al final de sus días sin pasar hambre. Hoy eso es arcaico, es simpleza, aburrimiento, monotonía…eso pasó de moda, era la mediocridad, el tiempo del pelantrín, del jornal, de la guadaña y del caserío maltrecho, pero tenían aquellas personas un instinto natural que hoy desafortunadamente no tendremos, porque todo es mirar hacia abajo a una herramienta chabacana que nos impone no pensar en nada.
Con estos tiempos que corren podemos decir sin equivocarnos, que España está limitada en sus estructuras contra el tiempo, los temporales arrasarán lo que se les ha quitado en terreno y al despropósito general de quienes tienen la potestad de decidir donde construir en determinadas zonas haciéndolo mal e inundándose después, pasará a denominarse catástrofes naturales.
“Con los granos de un buen año se remedian tres de daño” “Por San Andrés mata tu res” “Lloviendo el día de Santa Bibiana, llueve cuarenta días y una semana” “Agua por San Mateo, puercos vendimias y gordos borregos” “En el tiempo de la granada, la gallina no pone nada” “Agua por San Juan, quita vino y no da pan” “Agua en agosto, azafrán miel y mosto.”
La verdad es que no tenían un método entonces para detectar a un político malo, porque en realidad les importaba un carajo, bastantes problemas tenían ellos, eso sí, también tenían algunas jocosas como las que reflejó Fernán Caballero en un libro, para manifestar los problemas que tenían entonces y que sirve para reflejar la problemática que ha pasado con la Dana en Valencia, -dirían:
Gitano ¿por qué vas preso? /Señor por cosa ninguna/ por que he robado una soga/ con cuatro pares de mulas.
y es que aquí, nadie quiere ir a la cárcel, por una simple tormenta que se ha llevado doscientos veinte muertos.






















