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LA FRAGUA.- JUAN M. RIVERO .- QUEDARSE SIN TI

La muerte vino cuando el trigo a una cuarta, resoplaba con fiereza en los campos la libertad del pan. La muerte llegó, bajando las escaleras de un juzgado que derrochaba misterio y dudas de sentencias. El silencio, gritó las incertidumbres de una mecedora oculta en los rincones donde  esquivabas los misterios de un mutismo inquebrantable.

Tu silencio llegó despacio, hiriendo los huesos, como el dolor de un costalero que tiene un recorrido de verdades…Y después de una lucha encarnizada  por resurgir, igual que Aquiles, que era invencible, insuperable y rápido en todos sus actos, tuviste tu flecha envenenada en un talón que no merecía tal destino, y caíste en la realidad de un suspiro que hirió el sentido de tu vida.

Si tú supieras hoy, que quienes te admirábamos, estamos ganados en la realidad de tu silencio, si tú supieras hoy que quienes han pasado por tu casa, recuerdan el aroma de un aliento en tu silla preferida. Si tú supieras hoy, que una ninfa está buscando la sonrisa que dominaba las esferas del camino. Si tú supieras que ni el frío de este invierno, es capaz de hacer escarcha en las aristas diminutas, de una hoja que vaga en tu lindera de tierra y de rastrojo. Si tú supieras Alejandro, que el sentido de mi pueblo sin ti, ha quedado despeñado en las entrañas que buscaban tu refugio…

Hoy de nuevo me llaman las calles a voces, para recordar tu nombre entre otros que se fueron jóvenes como tú, hoy cuando ya nos estás,  y dormitan tus recuerdos entre los paraísos y la arboleda que veías desde tu morada vespertina, hoy que el campo enfrentado en tu mirada sigue su ritmo de melodía y de verde colorido.

Los hombres en su razón de ser, tienen gravados en su sien desde un aritmético esquema que el nacimiento nos depara, la fórmula específica para poder retener el bien y compartirlo a los demás, la fórmula para ver siempre en los demás la verdadera humildad que poseen y ayudarles en lo que se les pueda, y orientarles en lo inestable de sus vidas, y tú Alejandro,  desde siempre y sobre todo desde tu trabajo como abogado, has sabido llevar ese referente que Dios nos manda a todos, pero que pocos somos capaces de ver,  a quienes fueron en tu busca para que la carga emocional, o social, o personal que llevaban y que te relataban fueran más livianas y sutiles, y desde tu casa resurgiéramos con la incertidumbre despejada, y con la idea mucho más clara de las cosas.

Sabemos que los negocios no salieron como siempre se esperaban, pero eso nos ha pasado a todos en los distintos departamentos y quehaceres que hemos sostenido, la suerte es algo elemental en la vida, y para ti, la suerte de tu negocio más importante que era, el de la pasión por vivir, es la que menos ha estado presente a la hora de rendir cuentas, y no pudiste  presentar el balance de resultados más emocional de cuantos uno pueda hacer  en vida, que era el de la felicidad.

        Fuiste siempre un hombre del pueblo eso lo sabemos todos,  cuando en el teleclub, en aquellos comienzos, tu persona estaba ligada siempre a los viajes a Sevilla, a pedir discos y libros en diputación o donde fuera, e intentaste que todo aquello que un grupo de jóvenes quería tener en nuestro pueblo, se llevase a cabo buscando material y equipos para el disfrute de todos.

   Fuiste un hombre del pueblo cuando estabas defendiendo  como Consejero del Consejo Escolar de Andalucía por el grupo de representantes de Padres de Alumnos de Centros Públicos,  todo aquello que te llegaba,  y sin poner duda alguna,  defendías la postura de los alumnos. Fuiste un hombre del pueblo, cuando alguien te pedía ayuda y tú, sin mediar palabra estabas para todo, fuiste un hombre del pueblo cuando desde tu situación y tu trabajo en el gabinete de abogados, llegaba alguien y tu trabajo estaba siempre por encima de cualquier cosa, y lo demás ya se pondría cuando se pudiera, fuiste un hombre del pueblo cuando intentabas ayudar a mucha gente con sus hijos a que estudiasen, fuiste un hombre del pueblo cuando, te movilizabas e ibas en busca de los que querían  auxilio incluso fuera de España…

Por eso yo quiero recordarte hoy en nombre de todos, porque sé  y lo sé bien, que todos hemos sentido esta muerte con la rotundidad de perder a un hombre que necesitábamos para nosotros.  Por eso te imaginaremos siempre sentado en tu retiro preferido, mirando siempre el horizonte, a donde se ponía el sol,  y te recordaremos desde tu pueblo de El Campillo-La Luisiana, con una biografía intachable y clara, estés donde quiera que estés.

 

 

 

 

 

 

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