LAS TORRES DEL EXCONVENTO DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE NUESTRA SEÑORA “LAS GEMELAS”
Las llamadas “torres gemelas” se encuentran en el antiguo templo de la Purísima Concepción que perteneció a los religiosos Mercedarios Descalzos hasta

su exclaustración. Su comunidad era bastante reducida, al igual que las rentas que mantenían. Los informes de visitadores anotan entre veintiuno y cuarenta componentes. Su hacienda se limitaba en 1717 a un corto lagar, unas cuarentas aranzadas de olivar, catorce de manchón y dieciséis fanegas de tierra, que se sostuvieron principalmente de limosnas y entradas de hermanos y devotos de cofradías y hermandades. Por eso en los informes se suelen repetir continuamente “es un convento muy pobre”. (Candau Chacón, María Lusa. Iglesia y Sociedad en la Campiña Sevillana pág. 318)
El templo, una vez desafectado y previa subasta, fue adjudicado a un particular, e Inmediatamente después, donado al Excmo. Ayuntamiento de Écija como más adelante veremos. Efectivamente, el arcipreste de la ciudad Francisco Domínguez Fernández solicitó la oportuna autorización para proceder a la subasta del templo “un edificio en ruina de la que fue Iglesia de la Concepción, sito en calle Dos Pozos, marcado con el número ocho del nomenclátor, teniendo una superficie de 720m2”
Con tal fin, el Vicario General del Arzobispo, firmó un decreto con fecha 21 de octubre de 1942 del siguiente tenor: “Cumplidos en este expediente todos los requisitos exigidos por el Derecho Canónico, concedemos nuestra autorización y licencia para que el Rev. Sr. Arcipreste de Écija enajene el edificio en ruina de la que fue Iglesia de la Concepción en esta ciudad, habiéndose de ajustar en la venta a las condiciones siguientes, que determina el canon 1531 del C. de D. C. a saber.
- 1. El referido inmueble se ha de vender en un precio no inferior a veinte mil pesetas, en que ha sido tasado siendo de cuenta del comprador, cuantos gastos se origen con motivo de la venta.
- 2. La venta se hará de manera pública y el expresado inmueble se adjudicará al postulador que más ofreciere una vez cubierto el aprecio.
- 3. Por el valor artístico que tiene la fachada con sus torres será respetada en el fin a que se destine dicho edificio.
- El importe íntegro de la venta se le entregará a la Congregación de Hijas de Ntra. Sra. De los Dolores y San Felipa Neri a fin de que pueden arreglar la casa establecimiento de escuelas gratuitas que es uno de los fines de la expresada congregación religiosa”.
La subasta pública se celebró en el Archivo de la Parroquia de Santa María a las 12:00 horas del día 16 de noviembre de 1942. La mesa quedó constituida por el arcipreste del partido Francisco Domínguez Fernández, asistido del presbítero José A. Jiménez Aguilar, notario Eclesiástico de la ciudad, y haciendo las funciones de secretario, José María Núñez.
Declarada abierta la licitación en la forma señalada en los edictos, se anunció por el aguacil eclesiástico, de viva voz, que podían hacerse posturas. A las 12:15 horas compareció en el archivo Fernando Osuna de las Doblas, vecino de Écija ofreciendo la cantidad de 20.000 pesetas que cubría la tasación hecha por los peritos.
A las 12:55 horas se volvió a anunciar de viva voz, por segunda y tercera vez con la prevención de que si no se mejoraba se haría la adjudicación al término del plazo señalado. A las 13:00 horas de ese día y no habiendo hecho ninguna otra postura el señor arcipreste declaró terminado el acto de la licitación y, de acuerdo con las condiciones de la misma, se adjudicó el inmueble.
La subasta provocó la indignación de una parte de la población, que deseaba la rehabilitación del templo. Y uno de los fundamentos que se postulaba era que no se entendía cómo la Iglesia Católica pretendía enajenar el templo cuya advocación era nada más y nada menos que la Inmaculada Concepción, y recordaba la fecha del juramento del cabildo ecijano, año 1615, que proclamó defender el Dogma de la Inmaculada Concepción de María. No fueron suficientes los razonamientos expuestos por algunos feligreses al arcipreste Francisco Domínguez, quien se mostró firme en la decisión de su subasta. Ante esta postura un ciudadano optó por enviar un escrito de protesta nada más y nada menos que a la propia Jefatura del Estado. Escrito que es remitido al Gobernador Civil de la Provincia y éste a su vez da traslado al Arzobispado. A la vista de ello la secretaría de Cámara del Arzobispado de Sevilla, oficia al arcipreste de Écija con el siguiente tenor “Tenga la bondad de informarnos lo que sepa, le conste y parezca sobre la referida iglesia en relación con el contenido de la instancia, haciéndolo con la mayor urgencia que le sea posible”.
El oficio es contestado con un informe datado el día 13 de abril del mismo año. El Arzobispado de Sevilla remite dicho informe al Gobernador de la Provincia de Sevilla, con fecha 29 de abril de 1943. Copia del informe obra en el archivo de la Parroquia de Santa María (legajo 107) del que entresacamos algunas líneas que estimamos son de interés: “La Iglesia de la Concepción, a la que se refiere el escrito, estuvo casi abandonada hasta el año 1930, en que fue cerrada de forma muy relativa, pues la llave no quedo en poder del párroco. Por ello después de las elecciones de febrero de 1936, fue más fácilmente invadida por los elementos marxistas, que en los primeros momentos, entre otros desmanes cometieron el de quemar los altares de San José, San Ramón, de la Magdalena, señor Crucificado, y parte del mayor. Entonces fue defendida por el arcipreste, cumpliendo órdenes verbales unas, y escritas otras del Cardenal llundain (q.e.p.d.) retirándose los objetos y retablos a los almacenes de Santa María, quedando de momento allí el altar mayor por las mayores dificultades para retirarlo, y pendiente de unas gestiones para que fuera colocado en la parroquia de Santa Cruz, gestiones que no dieron resultado positivo. En su vista y por el riesgo que corría de ser también quemado, fue también retirado de la Iglesia, colocándose después del 18 de julio de 1936, y previa autorización, en la parroquia de Santa María. Los demás objetos y retablos se encuentran actualmente en otras parroquias de la Diócesis, cedidos por la autoridad competente diocesana. Solo fue vendido un retablo y una imagen del patriarca San José, a los Sres. Conde de Puerto Hermoso, para la Iglesia Parroquial de Pizarra, y su importe fue entregado a la Parroquia de Santa Cruz, como precedente de Iglesia de su feligresía. Cuando se autorizó la venta del solar y materiales de lo que fue iglesia, el edificio se hallaba en la más espantosa y absoluta ruina, y que la venta se efectuó con la salvedad de que fuera respetada la fachada, en el uso a que la destinara el comprador. La dicha fachada no puede calificarse de artística, por mucho que sea el cariño con que se le mire, no pasando de ser simplemente decorativa, cuando sea restaurada, por ocupar el frente de toda una plazuela y tener dos torres esbeltas y completamente iguales, cosa que quedó a salvo su conservación, al venderse con la condición aludida.
Con fecha 3 de agosto de 1943, Fernando Osuna de las Doblas procede a la donación del edificio al Ayuntamiento de Écija. A tal fin el secretario del Ayuntamiento de Écija, Guillermo Álvarez de Toledo y Alba, certifica que la Comisión Municipal Permanente del Ayuntamiento, en sesión ordinaria y como asunto declarado de urgencia acordó “aceptar la donación que, a título gratuito, hace don Fernando Osuna de las Doblas al Ayuntamiento acordando asimismo autorizar al señor Alcalde Presidente don Ceferino Vázquez Usabiaga, para que otorgue la correspondiente escritura pública”.
El templo, debido a su ruina total, fue demolido. Sobre el solar resultante se construyó un Grupo Escolar denominado General Mola, pero por los efectos de la caída de un rayo sobre una de las torres a finales de los años setenta del siglo XX, se tomó la decisión de cerrarlo y trasladar a sus alumnos a otros centros escolares de la ciudad. (Diario Sur/Oeste, 5 de junio de 1981).
En el año 1981 el Ayuntamiento cede las antiguas dependencias escolares a la Asociación de Padres de Disminuidos Psíquicos que utiliza conjuntamente con otras asociaciones de la ciudad.
El 10 de octubre de 1990, se firma en Sevilla un protocolo para la restauración y rehabilitación del conjunto de torres y espadañas así como la iluminación de las mismas. En dicho protocolo intervienen de una parte Juan Manuel Suárez Japón, en su calidad de consejero de Cultura y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, y de otra, Fernando Martínez Ramos, en calidad Alcalde presidente del Ayuntamiento de Écija.
En dicho documento las partes reconocían “que las torres son en la ciudad de Écija uno de los elementos más característicos y definitorios de su arquitectura. De fundación antigua la mayoría de ellas fueron renovadas en el siglo XVIII conforme a la estética de barroco aunque manteniendo cada una su carácter singular” Y las partes se emplazaban “a la firma del convenio de cooperación una vez aprobada la ley de presupuestos de la Comunidad Autónoma de la Junta de Andalucía para 1991”.
En uno de los párrafos del documento se puede leer: “Con el transcurso del tiempo, tanto torres como espadañas, han venido sufriendo un deterioro cierto, llegando, en algunos casos, a amenazar ruina. Por ello, la Consejería de Cultura y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Écija, conscientes de la importancia que supone la conservación de estos monumentos arquitectónicos, acuerdan, mediante el presente protocolo cooperar entre sí para la realización de un programa de restauración y rehabilitación de las torres y espadañas de la ciudad”. (Convenio firmado en Sevilla, con fecha 10 de octubre de 1990).
Dicho protocolo fue visto en la Comisión Informativa de Urbanismo en sesión celebrada el día 19 de octubre de 1990. La comisión, por unanimidad, vio muy interesante ese proyecto y estuvieron todos muy satisfechos con la firma del mismo. (Archivo municipal. Acuerdo de la comisión informativa del Excmo. Ayuntamiento de Écija).
De la firma del protocolo entre la Consejería de Cultura y el Ayuntamiento de Écija se da cuenta a la Corporación Municipal en un pleno. En el punto décimo de la sesión celebrada el día 25 de octubre de 1990, el presidente expuso lo siguiente “Yo por mi parte sí quiero hacer llegar a la corporación y a todo el pueblo de Écija la enorme satisfacción que supuso para nosotros conseguir el día diez de este mismo mes la firma de este convenio por todo lo que supone para el pueblo de Écija y ya no solo en el aspecto puramente cuantitativo, porque hay que hablar de casi mil millones de pesetas, la verdad es que lo verdaderamente importante de este convenio es que se van a recuperar de forma definitiva en todo su esplendor y con toda su grandeza las señas más genuinas de identidad de esta ciudad: sus torres y sus espadañas. Las que le han nombre y sobrenombre a esta ciudad y las que paseado por toda la geografía naciona Yo creo que es motivo de estar contentos y de agradecer profundamente la presencia en ese acto tan importante del portavoz del grupo andalucista y de los miembros de la Comisión Local de Patrimonio que nos acompañaron en un acto tan transcendental como la firma de este convenio”. (Archivo Municipal. Acuerdo plenario 25 de octubre de 1990)
Para el cumplimiento de los acuerdos se constituyó una comisión de seguimiento, en la que estaban representadas ambas partes. Del calendario de reuniones señalamos dos por su interés:
La celebrada el día 28 de junio de 1995 en la que la Delegación Provincial confirma que dicho convenio se mantendrá y seguirá desarrollándose en todos sus puntos. En esta misma reunión el Ayuntamiento solicitó alterar las actuaciones previstas para 1996, debido a que las torres de la Iglesia de Santo Domingo, Iglesia de la Victoria y las Gemelas, se encentraban en un estado de conservación lamentable. El delegado provincial comunicó que para el ejercicio 1995 es imposible aunque “se tendría en cuenta para el año 1996”. En este sentido la delegación de Cultura del Ayuntamiento de Écija, remitió por escrito a la Delegación Provincial, con fecha 27/3/1996, solicitando que se lleven a cabo dichas actuaciones con carácter de urgencia.
Y la de 21 de junio de 1996, en dicha reunión se confirma que las restauraciones de las torres de la Victoria y las Gemelas “están aprobadas y se iniciaran una vez presupuestadas”.
En 1997 el Ayuntamiento da por concluido el proyecto de iluminación de las torres y espadañas rehabilitadas, en cumplimiento de lo estipulado en el convenio de colaboración firmado en el año 1991, condición necesaria para continuar desarrollando dicho convenio (Calendario de los acuerdos tomados en las diferentes reuniones. Área de Cultura).
La Consejería de Cultura y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, Delegación Provincial, encarga a los arquitectos A. José Oliva Ladera. F. Javier Madero Garfias y Fernando Martin Sanjuán un proyecto básico y de ejecución para la restauración de las torres “Las Gemelas”. En dicho proyecto se incluye un reformado en el que se recogen las correcciones indicadas por el Departamento de Proyectos de la Dirección General de Bienes Culturales de fecha 21 de julio de 1995. El equipo redactor procedió al levantamiento de planos que se hizo de forma exhaustiva, tomando cotas “in situ” de todos los elementos constructivos y formales de las partidas para restaurar, porque no existían planos del estado de las torres y del cuerpo central.
Este proyecto quedó en los cajones de la administración autonómica, sin que hasta la fecha, se hayan iniciado las obras de restauración de las torres.
La prensa provincial se hizo eco del alarmante deterioro del patrimonio histórico artístico de Écija, de la falta de inversiones y del incumplimiento del protocolo para la restauración y rehabilitación de los campanarios.
Por parte Amigos de Écija solicitó la reforma de la Ley de Defensa del Patrimonio debido al mal estado de los campanarios y llamó la atención de que sólo se había ejecutado una mínima parte del protocolo.
La falta de inversiones de la Consejería de Cultura dio lugar a que los ecijanos con sus donativos tuvieran que afrontar las obras de diferentes torres. Algunas tuvieron que ser protegidas con mallas para evitar posibles desprendimientos, caso de Las Gemelas y Santo Domingo. ( Véase ABC 8 de septiembre de 1985, 16 de marzo de 1999 y 17 de marzo de 1999).
La Asociación de Amigos de Écija anuncia el inicio de acciones judiciales contra la Junta de Andalucía por incumplimiento del protocolo. La Delegada Provincial María Isabel Montaño, manifiesta en ABC que si la “asociación quiere denunciar a alguien por la no restauración de las torres y espadañas, lo haga a la Iglesia que es la propietaria”. Y más adelante manifiesta que lo que firmó la consejería fue un protocolo. “Este no es un convenio ni obliga a nada, simplemente refleja una voluntad. El protocolo a que se refiere la asociación esta finiquitado porque su vigencia de dos años ya ha finalizado” La delegada provincial cae en un grave error, pues como todo el mundo sabe las torres de las Gemelas son propiedad pública y, por lo tanto, no corresponde a la Iglesia su restauración. Más todavía: en uno de los párrafos del documento firmado por el Consejero y el Alcalde aparece textualmente. “A tal fin y para articular jurídicamente este programa ambas partes se emplazan a la firma de un convenio de colaboración: una vez aprobada la ley del presupuesto de la Comunidad Autónoma de Andalucía de 1991. Y más todavía, en dicho documento nada se dice “de la vigencia de dos años” (Noticias municipales de Écija. http/www.ecija.org, y ABC de Sevilla, 27 de septiembre de 2001)
Ante esta noticia, el alcalde de Écija también sale al paso del tema y según recoge el diario ABC la primera autoridad municipal, considera que “son las instituciones y la Iglesia de forma conjunta las que deben buscar soluciones para la restauración de las torres y espadañas astigitanas, y pide mucha paciencia la Asociación de Amigos de Écija ante la denuncia de ésta por el incumplimiento del protocolo suscrito hace once años” A raíz de estas manifestaciones, Amigos de Écija da un paso y más y solicita de la administración que el conjunto de torres y espadañas sea declarado Bien de Interés Cultural (BIC). . (Véase ABC de Sevilla 28 de septiembre 2001, 4 febrero 2003 y, 4 de abril 2004)
El diario El Mundo (4 de enero de 2003, dedica una página al patrimonio monumental de Écija, en el que resalta que torres y espadañas de Écija presentan un pésimo estado de conservación, mientras cultura sigue sin invertir desde 1996.
Y el día 24 de junio, día de San Juan Bautista, a las 17.47 horas un rayo alcanzó a la torre izquierda del templo, lo que provocó la caída de numerosos cascotes a la plaza Vélez de Guevara, si bien no hubo que lamentar desgracias personales, ha dejado daños de bastante consideración. El rayo impactado sobre la torre no ha hecho sino que agravar el mal estado de los campanarios que ya estaban catalogados como “en ruina total”.
El próximo mes de octubre se van a cumplir 24 años de la firma del protocolo suscrito entre la Consejería de Cultura y el Ayuntamiento de Écija. Si bien es cierto que se ejecutaron obras en algunos campanarios (la torre de San Gil fue restaurada por el párroco de San Gil), otras torres como las de Santa María, Santo Domingo y las Gemelas esperan con urgencia la ejecución de las obras tan necesarias como imprescindibles para que el monumental conjunto de torres y espadañas brille con luz propia.
Juan Méndez Varo
Asociación de Amigos de Écija






















