1º. HECHO HISTÓRICO.- Écija, según hemos podido saber, inauguró su Plaza de Toros, en el pago de Pinichi, allá por el año 1846. Fue remodelada y reinaugurada el 8 de Mayo de 1886, con un cartelazo de toros y toreros de aquella época: Espartero y Guerrita, en un mano a mano, se enfrentaron a los tremendos toros de la Ganadería de Saltillo. Dice la historia que aquél encuentro de los dos maestros fue un rotundo éxito de público y de espectáculo. Luego se sucedieron festejos, años tras años, en sus ferias de Mayo y Septiembre. Eventos –como se dice ahora- que servía para dar más realce a cada feria, pues cuando, por medio de grandes carteles publicitarios, se anunciaban la participación de figuras del toreo de las diferentes épocas, la feria en sí, para los establecimientos comerciales o de hostelería, en especial, les suponía unos ingresos muy importantes, que incluso les ayudaban a soportar, -luego del verano-, el parón de los negocios, en la estación invernal. Quiero decir que las “CORRIDAS DE TOROS”, (dicho así, en mayúscula, con claridad, sin tapujos ni complejos), generaba riqueza y bienestar en las familias ecijanas, pues todo el mundo tenía trabajo, y como consecuencia había dinero para gastar en la feria, llenando el recinto hasta los “topes”: grandes colas en todos los cacharritos, para niños y mayores. Bulla en todas las atracciones de feria: circos, teatros o cines de verano. Los bares y hoteles no daban abasto para atender a los muchísimos clientes que acudían, bien de Écija o su comarca. Hubo un tiempo en los que nuestra Ciudad llegó a ser conocida por sus grandes ferias y también, como “la de los buenos carteles de toros”. Además de ser famosa por el importante número de toreros, o aspirantes nacidos en Astigi, algo que siempre tuvimos como orgullo.
2.-TOREROS ECIJANOS.- En mi memoria resuenan nombres de ecijanos que ejercieron tan digna profesión. –De entrada, quiero exponer a mis lectores, que cuanto escribo, lo baso en mi memoria y en las referencias que tengo de personas, como mi padre, que me tenía al tanto de cuanto sucedía en esta Ciudad y su gente. Por lo tanto ruego me disculpen algún olvido o referencia que no esté bien concretada-.
Desde el reconocido, Juan Jiménez Ripoll, “EL ECIJANO” que su carrera la desarrolló en tierras mejicanas. A él le siguieron Bartolomé Jiménez Torres, Jaime Ostos Carmona: Ambos en la década de los cincuenta influyeron tanta afición, entre los ecijanos, que incluso los respectivos partidarios de ellos, se dividían en dos bandos: los “jaimistas” y los “bartolistas”; quienes, incluso, tenían enfrentamientos verbales y físicos, ya que las discusiones acaloradas, en cualquier momento y lugar producían algo más que discrepancias.
(Jaime Ostos)

A propósito de aquellos años de Bartolo y Jaime, hay que recordar a los hermanos Luis Lucena “El Rabanillo” su hermano Lorenzo. (Éste, siendo muy joven aún, fue corneado y muerto, un 8 de Agosto de 1962, en Santa Cruz del Valle). Así mismo, unos amigos y reconocidos aficionados, que llegaron a torear en la categoría de novilleros sin caballo, los hermanos Agustín, Juan Antonio y Manolo Díaz Baena, una familia muy especial para el que suscribe. Muy aficionados a nuestra fiesta taurina. Igualmente, Juanito Stilo, de profesión sastre, aficionado, que se atrevía a torear en muchos espectáculos nocturnos, cosechando éxito en algunos de ellos. Recuerdo a los aficionados, que tuvieron su oportunidad de enfrentarse a reses bravas: El Peluso, del
que no recuerdo su nombre, pero que estaba ligado a la plantilla de matarifes del Matadero municipal. Yo era chico y fui a verlo en una nocturna. “El Cocherito”, conocido así por tener un coche de caballos que iba a la Estación de ferrocarril a recoger el correo, cada día. José María Cabrera “Arca”, una gran persona, al que conocí muy bien porque tenía su domicilio en la Plaza de Santa María, cerca del edificio del Juzgado. José “El Petete”, muy buen aficionado; éste apuntaba maneras, pero lo abandonó y se marchó a las Islas Canarias, ignoro si aún vive. Los hermanos, José Antonio, Tomás y Manuel Campuzano, quienes nacieron en ÉCIJA, pero se criaron en Gerena, donde se hicieron toreros, no han dejado de sentirse ecijanos, cuantas veces hablaban de ellos. El genial Pepe Luis Vargas, que fue un novillero puntero, triunfando en cuántas plazas toreaba. En su momento, tomó la alternativa de manos del Faraón, CURRO ROMERO, adquiriendo el doctorado. Siendo su toreo profundo, de la más clásica, ortodoxa y preciosa escuela sevillana, a Pepe Luis Vargas no le acompañó la suerte: triunfaba en muchos festejos pero tenía que seguir apechugando con ganado muy duro de imposible lucimiento, lo más probable era la cogida, como así le sucedió en algunas ocasiones. Si bien sus apoderados, primero José Cañas, más tarde Antonio Escobar, eran honestos y ponían interés en su apoderamiento, por lo que fuera, no pudieron llevarlo por otros derroteros más beneficiosos para él. Aunque, eso sí, dejó un sello de calidad, y personalidad que continua siendo referencia para los que empiezan..























