Es el momento de dar palos a quienes lo merecen, y zanahoria a los que se comportan como deben. Se me ocurre compartir con vosotros los palos, en primer lugar, al incivismo que impera en esta sociedad astigitana.
a) Somos –sálvese quien pueda- unos auténticos guarros. Incapaces de actuar de forma civilizada, cuando estamos en una tribuna o palco viendo pasar las cofradías: comer pipas debiera estar prohibido: por la suciedad que deja en el suelo, además de que sus cascaras actúan como alfileres en los pies de aquellos penitentes que van descalzos.
b) Las envolturas y bolsas donde se llevan la comida, en vez de tirarlas al suelo, ensuciándolo aún más de lo que esta, deberían guardar los desechos en el mismo bolso que sirve para llevar la comida.
c) Tratándose de que estamos participando, como espectador, en unos actos que requiere recogimiento y respecto, esos murmullos, a veces hablando a gritos y vueltos de espaldas a las imágenes, parece, además de carecer de educación , ignoran las reglas no escritas sobre nuestro comportamiento en sociedad, y causamos molestias a quienes sí están cumpliendo correctamente con el acto que estamos presenciando.
d) Aquellos establecimientos de bebidas, situados durante la carrera oficial de las cofradías, podían poner algo de su parte para que los clientes mantuvieran una compostura educada y respetuosa con lo que está pasando en el exterior.-
LAS ZANAHORIAS,
En primer lugar, para los organizadores del evento sacro: Consejo de Hermandades, Delegada de Festejo; Fuerzas del Orden (Policia Local, Nacional, Bomberos y protección civil. En segundo lugar a los responsables de la limpieza –Ecilimp-, por su inmaculada actuación, antes, durante y después del paso de las cofradías. Incienso, zanahorias y elogios aparte, merecen los profesionales de ambas televisiones comarcales, que han llevado la Semana Santa de Écija a los lugares más recónditos, y a los domicilios de ecijanos que por incapacidad física, ausencia, o por enfermedad, no han podido presenciarla de forma presencial. En este apartado, deseo mandar un saludo personal y afectivo a la narradora y pregonera María del Valle Pardal por su dicción y puesta al día de cuestiones históricas de las cofradías, dándonos todo lujo de detalles y una cercana voz a quienes necesitan escucharla. Agradecimiento extensivo a los profesionales que con su esfuerzo y sacrificio, han llevado el trabajo de cámaras y sonido. En este sentido, agradecimiento a Daniel Pastrana por su aportación importantísima del sonido de la Semana Santa. Agradecimiento así mismo, a Telécija que ha hecho otro tipo de trabajo, llevando a las pantallas, imágenes inéditas de otros lugares, por donde las cofradías han circulado.
Por último, como no, al pueblo de Écija, en general, que ha estado a la altura, una vez más, y hemos sabido comportarnos como ciudadanos solidarios, colaborando en todo momento con la organización y, en algunas ocasiones, sirviendo de cicerones para aquellos forasteros que nos han visitado, quienes se han llevado una magnífica impresión de lo que han visto y vivido, durante su estancia entre nosotros.
Hasta el próximo año, si Dios quiere.






















