Tras el cese de DON ANDRÉS MÁRQUEZ ARANDA, a finales de 1978, por haber ascendido a la categoría de Magistrado, estuvo vacante la plaza de Juez de Primera Instancia é Instrucción de ÉCIJA y su Partido Judicial, por un período de un par de meses. Durante los cuales, como era norma tradicional y protocolaria, se hizo cargo de la gestión y funcionamiento del Juzgado el Juez Municipal, DON LUIS SERRANO GUZMÁN, quién como ya he dejado dicho en capítulos anteriores, hizo una labor admirable y justa al frente del Juzgado.
DON MANUEL DAMIÁN ÁLVAREZ GARCÍA. Este señor tomó posesión del cargo Juez de Instrucción y 1ª Instancia del Partido, el 16 de Enero de 1979. Con un aspecto serio, pero no “esaborio”, una capacidad de trabajo y resolución encomiable, desde el primer minuto, cogió las riendas del Juzgado, de manos de DON LUIS SERRANO. Se puso al tanto del papeleo y de la relación de asuntos pendientes de resolver. (El estado de la oficina judicial estaba prácticamente al día. Hacía pocos meses que había cesado su antecesor, DON ANDRÉS MÁRQUEZ. DON LUIS SERRANO, como sustituto, en ése intervalo había celebrado algunos juicios y dictadas algunas resoluciones en los diferentes asuntos civiles y penales). DON DAMIÁN mostró interés por conocer puntualmente y de forma personalizada, el trabajo o cometido de cada funcionario; trazando un plan de trabajo, conforme a su personal forma de funcionar, con la finalidad de que la carga que había fuese más equilibrada, tanto en CIVIL como en PENAL. Objetivo que se cumplió, dando unos resultados halagüeños, mejorando posiblemente algunos métodos, que habían quedado anticuado. En el negociado de lo PENAL solo estaba RAMÓN FREIRE, que se bastaba por sí solo para mantener al día los expedientes que se instruían. El negociado de lo CIVIL, que era más farragoso y complicado, lo seguía llevando GONZÁLEZ MONTAÑO, que además tenía las competencias propias del Secretario, a quién sustituía, por estar vacante la plaza. Mis funciones consistían en la tramitación de algunos asuntos penales y civiles, así como pasar a máquina las sentencias que el Juez me facilitaba en una minuta de su puño y letra. Creo recordar que de Agente Judicial estaba ANTONIO PORQUERA RODRÍGUEZ, al que ayudaba el Policía Municipal, adscrito al Juzgado, MANUEL ESCALERA ESCAMILLA. No recuerdo con exactitud quiénes estaban de meritorios, o quizás había salido la Norma, por la cual no era permitida la estancia de nadie que no fuera funcionario.
DON MANUEL DAMIÁN, desde un primer momento, había instalado su domicilio, junto con su familia, en la 2ª planta de los pisos construidos a la espalda del Palacio de Justicia, o sea, en la calle Gavilla. Allí se habían edificado tres viviendas destinadas, una a cada Juez; el piso de la planta baja estaba indicado para el Agente Judicial. Aunque con el tiempo, la vivienda fue ocupada por las Secretarias Judiciales, destinadas en el Juzgado número 1. Desconozco qué motivos fueron los que determinaron esta nueva decisión, por parte del Organismo superior al que perteneció el inmueble (Ministerio de Justicia, en principio y Junta de Andalucía, posteriormente, una vez que fueron transferidas las competencias en materia de Justicia a la Junta.
Ninguno de los dos Juzgados, se habían trasladado aún al Palacio de las Tomasa. Las obras de adecuación a ambos Juzgados ya habían finalizado, pero no se había recibido autorización por parte de la superioridad o Ministerio de Justicia, para trasladar sus enseres, y sedes respectivas, a las nuevas dependencias, que estaban a falta del mobiliario correspondiente. En situación de espera, de inauguración de las instalaciones por parte de quiénes correspondía, nos encontrábamos trabajando en condiciones y forma muy limitada, de espacio, con una inseguridad preocupante para nuestra integridad física. Los techos de las dependencias medio hundidos; los tejados en pésimas condiciones. El frío de invierno, junto a las inevitables lluvias, hacían prácticamente inhabitable toda la planta donde se encontraba el Juzgado. Había que quitarse de la canal, o gotera, que nos caía en el lugar donde estábamos situados, para evitar mojarnos, incluso abríamos un paragua si llovía demasiado. En consecuencia, una situación lamentable y grotesca, la que se estaba viviendo en aquellas instalaciones, Además de que, incluso, los Abogados y los Procuradores, no tenían una dependencia habilitada y segura donde recoger notificaciones.
En fin, como ya he dejado expresado anteriormente, cada mañana, muy temprano, aparecía por las oficinas, el Juez, DON DAMIÁN –como le llamábamos-. Y una de esas mañanas, lluviosa y con fuerte viento, que entraba por todas las rendijas de las oficinas, nos llamó urgentemente a su despacho, para anunciarnos, que había que abandonar aquél lugar inmediatamente, porque estaba en juego nuestra integridad física y de las personas que acudían al Juzgado. Manifestándonos, muy preocupado y serio, “que si bien no había sido inaugurado el Palacio de la Tomasa, ni por supuesto nadie del Ministerio de Justicia nos había comunicado que las obras estaban terminadas totalmente, bajo su responsabilidad, nos teníamos que trasladar a las instalaciones recientemente reformadas, de la Casa Palacio en calle La Marquesa”. Hecho que hizo saber al Juzgado de Distrito, de forma telefónica, su decisión, para que dispusiera el mismo traslado de su Juzgado a aquél lugar. Donde definitivamente se situaría la Sede del Palacio de Justicia..
De inmediato se hicieron gestiones con un vehículo de transporte, en el que fueron trasladados todos los enseres, archivos, legajos y demás utensilios de la oficina judicial. Ocupando, desde el inicio la Planta Primera; siendo la planta baja para el Juzgado de Distrito y la Oficina del Registro Civil.
En el patio principal del palacio, se encontraban de una forma desordenada, el mobiliario de oficina moderno para ambos Juzgados, muebles que, en principio, pensamos que no entraban en consonancia con el aspecto y entorno del edificio. Habían entendido los encargados de la Justicia en aquellos momentos, que había que buscar lo más operativo para el funcionamiento de la Oficina Judicial. Los muebles que estábamos utilizando en la anterior sede, salvo algunos, que se decidió podían servir para otras dependencias, fueron a parar a un lugar de la Casa palacio, dedicada a muebles inservibles. Aún no estaba en funcionamiento la informatización de la Justicia, por lo que seguíamos con nuestras respectivas HISPANO OLIVETTI, que tanta gloria dieron a la justicia durante más de dos siglos.
La fecha en la que se tomó esa decisión, con exactitud no la recuerdo, pero sí aseguro, que cuando tomamos posesión, fue en el invierno del año 1979.
Confieso que no recuerdo quienes componían el personal al servicio de la Administración de Justicia, aparte de los citados anteriormente, RAMÓN FREIRE, FRANCISCO GONZÁLEZ MONTAÑO, que era Oficial en funciones de Secretario, por vacante de su titular, y quién esto escribe. El resto de las personas que estaban en tan celebrada fecha de 1979, no puedo acordarme quienes eran, aparte del Juez, que es el tantas veces repetido, DON MANUEL DAMIÁN ÁLVAREZ GARCÍA, y como Médico Forense, Don JOSE MARTÍNEZ CARBALLO. Fueron muchos cambios y vaivenes de gente en aquella convulsiva época, y es muy complicado para mi mente entrar en el detalle de quienes estaban.
Ya dije en su momento, cuando se hicieron las gestiones para la adquisición de una nueva sede judicial, que los méritos había que apuntarlos a DON ANDRÉS MÁRQUEZ ARANDA. Quién no pudo disfrutar de ver cumplida su ilusión, en cuanto a una Sede judicial, de garantía y categoría para la Ciudad de Écija. A él, a su trabajo incansable, se le debe la consecución del Palacio de la Tomasa para la Administración de Justicia.
El honor de culminar la gestión iniciada por DON ANDRÉS MARQUEZ, se lo debemos a DON MANUEL DAMIÁN ÁLVAREZ GARCÍA, quién con su gesto objetivo y justo, tomó la determinación de ocupar las instalaciones, sin más dilación burocrática ni protocolaria.
–¡LOAS! a estos dos grandes Jueces de Instrucción (*) que hicieron una buena gestión, cada uno en su momento, dejando instalada la Sede Judicial en el Palacio de la Tomasa, calle la Marquesa, para orgullo del Pueblo de ÉCIJA.
REFLEXIÓN. Qué lástima de la incapacidad para discernir obligaciones protocolarias y justas, por parte de quienes han ido rigiendo los destino de esta Ciudad, al día de la fecha, AÑO 2021, que no han tenido en cuenta a Jueces que, ejerciendo su cargo, se desvivieron por servir a ÉCIJA de la mejor manera posible. Consiguieron, cada uno en su época, que este Pueblo se pudiera sentir orgulloso de poseer, entre sus monumentos y encantos, uno de los palacios más bello de la provincia de Sevilla, y de otras partes de España, para sede de los Juzgados.
Curioso que falte tiempo e ideas para designar hijos predilectos, a titulo póstumo, -que no discuto en absoluto, que hayan sido justas tales designaciones, en algunos casos-, pero, resulta irritante en muchos casos, dedicar calles o hacer honores a quienes ni siquiera conocen ÉCIJA, ni han oído hablar de esta olvidadiza y noble Ciudad. Sin embargo a esos dos Jueces, en concreto, DON ANDRÉS MÁRQUEZ y DON MANUEL DAMIÁN ÁLVAREZ GARCÍA, se les ha obviado sus méritos ampliamente demostrados, durante sus respectivos ejercicios, de administrar justicia y trabajar por la dignidad de ÉCIJA, como ellos hicieron en sus momentos respectivos.
***Honores a DON ANDRÉS MÁRQUEZ ARANDA, y a DON MANUEL DAMIÁN ÁLVAREZ GARCÍA, por parte de este humilde aprendiz de junta-letras. SALUDOS a todos.***
(*) DON ANDRÉS MÁRQUEZ, durante su trayectoria, aparte de ejercer su cargo de Magistrado en algunos Juzgados, fue nombrado PRIMER PRESIDENTE DEL TRIBUTAL SUPERIOR DE JUSTICIA DE ANDALUCÍA.- Ejerció también las funciones de DIRECTOR GENERAL DE PRISIONES por un tiempo. De ambos cargos se marchó dignamente por considerar que no se ajustaban a su manera de concebir el ejercicio político.
En cuanto a DON MANUEL DAMIÁN ÁLVAREZ GARCÍA, luego de marcharse de Écija, también ejerció de Magistrado en diferentes Juzgados de Andalucía, hasta ser elegido Presidente de la Audiencia Provincial de Sevilla, cargo en el que ha sido reelegido en varias ocasiones, por su competencia, capacidad y aptitudes en el ejercicio de su cargo al servicio de la Administración de Justicia.
–Patio del Palacio de Justicia.























