Hasta aquí, hasta este capítulo, a modo de EPÍLOGO, debo decir que, honestamente, no me considero un escritor, ni muchísimo menos. Se me ocurrió en un momento dado, en el que la cuenta atrás de mi vida, está llegando al final del camino, dejar escrito, a modo de “MEMORIAS”, unos pasajes de mi vida, a partir de la década de los años cincuenta del siglo pasado.
Desde mi infancia feliz, pasando por la adolescencia, juventud, adultez y algo de la vejez. Tratando de encajarlo todo en el ambiente de mi ÉCIJA del alma: todos los avatares que he podido presenciar, fiel testigo en muchas ocasiones, y en otras además, haciendo de protagonista ocasional o accidental.
Es por ello, reitero, que quiero dejar cerrada la última etapa de mi vida activa, cuyo desarrollo comienza precisamente con el nuevo siglo XXI, concretamente, a mediados del año 2001. Por lo tanto, cuando estoy escribiendo este “epílogo”, se cumplen veinte años de mi baja ACTIVA, en lo laboral, que desembocó en mi jubilación forzosa por enfermedad.
Por consiguiente, a modo de despedida y cierre de mi etapa judicial, intentaré reflejar, de forma somera, nombres de jueces que traté antes de caer enfermo. Hago advertencia que, en la mayoría de ellos, no voy a glosar méritos ni otros detalles, como hice en su momento, en capítulos precedentes, cuando me refería a los que sí hicieron méritos y dejaron huellas en mi memoria, desde mis inicios, a partir de 1956: Alfredo Gastalver, Ricardo Alcaide, Antonio Navas, Andrés Márquez, Damián Álvarez o Luis Serrano. Éstos, individualmente o en su conjunto, fueron la excepción de la regla. Item más. Como razonamiento, a modo de disculpa, la memoria no me responde en algunas ocasiones. Si los hechos vividos no han sido dignos de recordar ni tener en cuenta. Así es que, sin más, comienzo por citar a los siguientes Jueces, que sucedieron a Don Manuel Damián Álvarez García: Don Fernando Tesón. No recuerdo las fechas de su toma de posesión ni la fecha en la que se marchó. De él, puedo pronunciarme en el sentido de que fue un buen Juez, honesto y que administró justicia, durante el tiempo que estuvo entre nosotros, de forma objetiva, según su interpretación de las Leyes. Era muy aficionado al Flamenco, natural de Utrera. No sé si actualmente sigue ejerciendo la presidencia de la Audiencia Provincial de Ceuta, donde últimamente estuvo destinado. Cubrió la vacante, Eduardo Herrero Casanova, en 1984 hasta 1986.- Este hombre no me dejó buenos recuerdos. Su actuación desmedida e insensible, ocasionó daños morales y psicológicos a un compañero y gran amigo, que no deseo narrar. Sin más comentario. Tras la marcha de éste, el Juzgado estuvo vacante por un periodo algo prolongado. Por cuya razón, en calidad de Sustituta, se hizo cargo la Juez que era titular del Juzgado de Distrito, DOÑA ANA BELEN IRACHETA UNDAGOITIA, quién estuvo ejerciendo las funciones de Primera Instancia é Instrucción, de manera correcta, sin ninguna clase de incidencia. Dictando resoluciones muy justas y acertadas. De aspecto serio, pero muy educada y afable con todas las personas que tuvimos relación con ella. Quienes la conocimos guardamos un buen recuerdo de su personalidad y trato.- Durante el año 1987 tomó posesión Doña Isabel Sifres Solanes. Que ejerció su cargo de Juez de 1ª Instancia é Instrucción del Partido judicial de ÉCIJA. Creo recordar que estuvo algo más de dos años. No recuerdo exactamente la fecha que cesó, por ascender a la categoría de Magistrada. Sobre el mes de Febrero de 1990, tomó posesión del Juzgado, por la vacante de la señora Cifres, Doña Aurora Fernández García. Esta señora Juez, dentro de lo que cabe en su cometido, demostró ser una mujer trabajadora y honesta. Durante el año 1993, tomó posesión del cargo de Juez titular, Don Fernando Victor Ramos Gil, cubrió la vacante de Doña Aurora y fue un Juez trabajador, honesto y justo. Señor educado y dialogante. No pudimos conocerlo mejor porque al poco tiempo de tomar posesión, ascendió a Magistrado y tuvo que cesar.
*En este punto quiero destacar la figura de DOÑA TERESA LARA NIETO, Licenciada en Derecho, vecina de esta ciudad, que actuó en múltiples ocasiones, con carácter de Juez sustituto en este Juzgado de Primera Instancia é Instrucción, hoy número 1. Desarrolló su labor de forma impecable, en tiempos muy complicados en la oficina judicial, debidos a falta de personal y muchísimo trabajo. Vaya para ella, desde aquí, mi saludo y agradecimiento por su entrega y sacrificio al servicio de la Administración de Justicia, además de contar con su amistad. Tuvo un trato muy cordial y afectuoso con nosotros, y estaba siempre dispuesta para cualquier roto o descosido. Una Juez todo terreno, con todas sus virtudes y capacidad para el cargo.
UN JUEZ MUY ESPECIAL: DON ANTONIO NAVARRO CASTILLO.-
Tras la marcha de la Juez AURORA FERNÁNDEZ, quedó vacante la plaza de Juez titular de Instrucción y Primera Instancia número 1 de Écija, por un buen periodo de tiempo. Pero a primeros del año 1993, sin haber metido en la lotería nacional, al Juzgado de Écija, le tocó “el premio gordo”, con la llegada de Antonio Navarro Castillo, Juez sustituto en provisión temporal, a quién nadie conocía en aquellos momentos. Al paso de los días fuimos teniendo conocimiento de las andanzas de aquél individuo. Por medio de un compañero de un juzgado de Azuaga, supimos sus antecedentes. Nos dijeron que había metido en la cárcel a un chaval, por un delito por escándalo público, ya que, encontrándose el susodicho juez, en una cafetería, observó “cómo una parejita de enamorados estaban dándose el lote, besándose, sin reparo, ni vergüenza”. De resultas de aquella denuncia fue condenado a unos meses de cárcel. Apareciendo el chaval una mañana ahorcado en la celda, por una depresión fuerte que cogió por encontrarse en una situación que él no merecía.
Al tener conocimiento de tales antecedentes, todo el personal de la oficina cogió verdadero pánico de miedo y recelo hacia este señor. Éste le cogió manía a todos los funcionarios, exigiéndoles cosas absurdas que no tenían ni pie ni cabeza. Celebraba juicios, saltándose las normas legales de objetividad é imparcialidad. Tomando partido por cualquiera de las partes intervinientes. Los Abogados y Procuradores, asimismo no estaban de acuerdo con su comportamiento. Cuando se marchaba a su residencia, se llevaba algunos pleitos civiles y penales, para dictar resoluciones. No tenía ningún pudor en sentarse en la terraza de algún bar, abriendo sobre la besa los expedientes, a la vista de todo el mundo; incluso a algunas personas que tuvieron amistad con él, como por ejemplo taxistas de la localidad, les enseñaba y les ponía al tanto de cuestiones que se debatían en los expedientes.
*En el siguiente capítulo, relato más incidentes del Juez Navarro, hasta su expulsión.























Yo era muy joven en 1987, pero lo que hizo ese juez me dejó marcado y todavía lo recuerdo.