Continúo refiriéndome al Juez de provisión temporal, ANTONIO NAVARRO CASTILLO, quién tanto dio que hablar durante los pocos meses, que estuvo sustituyendo la vacante existente en el Juzgado número 1, durante el año 1993, como dejé anunciado en el anterior Capítulo XXVI, de éstas MEMORIAS.
Esbozando de una manera somera, la personalidad singular del Sr. Navarro, como Juez sustituto, en el periódico provincial, de Gijón (Asturias), “EL COMERCIO”, con fecha 31 de mayo de 2009, hizo una entrevista, a la periodista Olaya Suárez, de la que transcribo los siguientes párrafos, a efectos de este capítulo.:
“Si hubiese que definirlo con un sólo adjetivo, -dice la periodista- el más adecuado sería «controvertido». Antonio Navarro Castillo no deja a nadie indiferente. Y menos en el ámbito legislativo. Su carrera profesional dedicada a la judicatura ha estado salpicada por continuas polémicas. Él mismo las define como «odiseas». Nació en Granada y estudió Derecho en la Universidad Complutense de Madrid. Su primer destino fue Almendralejo, en Badajoz. Un año después, lo destinaron a otro pueblo pacense: Azuaga. Allí fue juez y parte del destino de una pareja. Ordenó detener a un chico por «manosearse» con su novia en un bar. El joven fue condenado a cinco meses de arresto mayor y acabó suicidándose un año después. Antonio Navarro estuvo cinco años sin plaza, hasta que en 1992 volvió a ejercer en Écija (Sevilla). «Me encontré de bruces con las mafias de la droga», dice. Fue el conocido “caso Pitón”. Lo acusaron de mantener en los calabozos a uno de los imputados durante 82 horas, diez más del máximo legal permitido. Dejó, forzosamente, de ser juez. «Pero con eso se vive toda la vida», -asegura-. Desde hace poco más de dos años, Antonio Navarro Castillo reside en Gijón.-Ha tenido una vida profesional de lo más azarosa. “¿Si volviese a empezar sería otra vez juez?”–
“-Volvería a ser juez porque, ante todo, vivo el Derecho y continúo con vocación”.
–Sin embargo, el Consejo General del Poder Judicial le apartó de la carrera profesional al considerar que vulneraba ese Derecho.–
–«No fue por saltarme la ley. Todo lo que me ha pasado ha sido por intentar ser un juez independiente y no someterme a poderes fácticos. A mí, personalmente, creo que no se me ha hecho justicia….”
Como podemos observar, al hablar de ÉCIJA, manifiesta que estuvo en ella cinco años, desde 1992. No es cierto que estuvo en esta ciudad cinco años. Estuvo muy pocos meses, pero durante el año 1993.- Habla de “operación PITON,” de las drogas. Mintió de forma descarada a la periodista. En el Juzgado donde estuvo ejerciendo el cargo de Juez, no se incoó ningún asunto penal que tuviera que ver con la droga; mucho menos que se llamase “operación pitón”. Ésta operación la llevaba, en aquellos momentos, el Juez Garzón, para toda España. Aquí no hubo ninguna ramificación de tal operación, ni se hicieron registros, ni detenciones, ni declaraciones, a ninguna persona, relacionada con la “operación”. Manifestándole a la periodista que por ese motivo dejó de ser Juez. Falso de toda falsedad. Sus fantasías y sueños de grandeza, le hacía fabular con historias imposibles de suceder. Incluso, cuando charlaba conmigo, en tono relajado me contaba que iba de cacería con el que fue tutor del príncipe Felipe –hoy el Rey Felipe VI-. Se vanagloriaba de ser un buen cazador. Nunca supe si tenía familia, puesto que nadie le visitaba ni le llamaba por teléfono. Vivía solo en Écija, en un hotel. Solía viajar en taxi fuera de la Ciudad. Hizo muchas amistades con algunos taxistas, con los cuales departía confidencias relacionadas con el Juzgado. Es decir, el secreto y la discreción de las causas y asuntos civiles, para él no existían. En cualquier terraza de bar podía vérsele con la mesa llena de expedientes judiciales. Siempre tenía un montón de asuntos en su despacho, leyéndolos y tomando notas, que guardaba en una carpeta. Una de las veces que entramos en su despacho, para recoger la firma, alguien de nosotros, pudo ver, que en un cajón de la mesa, abierto, guardaba un pistolón.
El Consejo del Poder Judicial le apartó de su cargo, por infringir la ley. Él se justifica en la entrevista que “-todo lo que le pasó fue por ir contra los poderes fácticos, y que él intentó ser un Juez independiente. Por lo tanto no se le ha hecho justicia-”.
Cuando la periodista le indica que ha tenido una vida azarosa, le preguntaba que “si volviera a empezar sería juez otra vez?”, contestaba “que sí, que él vive el Derecho, y continuaba con vocación”.
Otra proeza de este hombre, consistió en que, habiendo comparecido un señor ante el Juzgado, para ratificar la denuncia formulada en la Policía, por el robo de una cadenita de oro, por parte de un delincuente habitual, al que la policía detuvo y lo puso a disposición del Juez, como presunto autor del robo. Pues bien, con el tal delincuente, a partir de la declaración que hizo ante el señor Navarro, lo puso en libertad inmediatamente. Manteniendo una amistad con el imputado. Al denunciante le tomó declaración. Como no le convencía lo que declaraba, sin más, ordenó detenerlo e ingresarlo en el depósito carcelario, por presunta denuncia falsa.
Así se las gastaba el “amante del Derecho”, y juez independiente, -según lo que decía a la periodista-.
Otros aspectos de la entrevista periodística, que transcribo, por su relevancia.
“–¿Se considera un paradigma de la independencia judicial en España?
-No sé si soy ejemplo o no. Un juez no puede ser independiente, está sometido a poderes e intereses. Yo lo único que sé es que en todo momento intenté aplicar el Derecho con las leyes en la mano. Volvería a actuar de la misma forma. Uno de los aspectos en los que más cuidado puse a lo largo de toda mi vida como juez fue intentar que las leyes no fuesen tan frías. Es decir, intenté conocer los casos particulares de las personas antes de dictar sentencias…..”
Curiosa respuesta “un juez no puede ser independiente, está sometido a poderes e intereses. Yo lo único que sé es que en todo momento INTENTÉ aplicar el Derecho, con las leyes en la mano. Intentar que las leyes no fuesen TAN FRIAS… Es decir intento conocer los casos particulares de las personas, antes de dictar sentencia…”
Todo un “Robin Hood” de la justicia española.
Así se manifestaba el Sr. Navarro Castillo, 16 años después de haber estado en el Juzgado de Écija. Todo un personaje contradictorio. Lo primero que NO hacía era respetar a las personas. A los funcionarios los maltrató psicológicamente. Los amenazaba con ponerles un expediente si desobedecían sus instrucciones.
A modo de resaltar el grado de “honestidad e independencia” del señor Navarro, narro un caso de especial relevancia, en el que sí actuó de una forma anómala y poco objetiva:
*En una causa, instruida en el Juzgado, por “insultos y vejaciones” a las personas, por parte de un vecino de Écija, persona muy relevante de un partido político, quién en una emisora local, profirió toda clase de insultos, injurias y ofensas, a unas señoras y sus maridos, con nombres y apellidos concretos, que acudían a la sede de su partido, de forma habitual, tachándolas además, incluso de “meretrices” que acudían a un prostíbulo, –así denominaba el denunciado la sede del partido de los denunciantes–.
En el juicio el juez mostró más simpatías por el propio denunciado, a quién le permitía hablar y faltar el respeto a los concurrentes. Cuando intervenía el abogado de los denunciantes perjudicados, se dirigía a él, sin ningún miramiento ni respeto, le cortaba el uso de la palabra, defendiendo a los ofendidos y perjudicados. Todo un espectáculo, en el que amenazó con detener a quien no se plegara a sus requerimientos. La sentencia condenó al encartado, al pago de una multa de 50.000 pesetas, o arresto sustitutorio de tres días, caso de impago. Por lo tanto, a la hora de ejecutar el fallo, como quiera que el denunciado, al ser requerido de pago, manifestara no poder pagar la multa, el juez le permitió que cumpliese los tres días de arresto en su propio domicilio, durante un fin de semana, en los días “que más le conviniese”. Toda una generosidad con el delincuente y agravios para los perjudicados.
Así se comportaba el “adalid del Derecho”, “el juez justo”, “que conocía bien a las personas”, como era su lema…
JUEZ VICTOR ESCUDERO RUBIO.– FUE EL ÚLTIMO QUE TRATÉ.– BAJA POR ENFERMEDAD Y JUBILACIÓN.-
En abril de 1998 por fin, toma posesión de la plaza de Juez de 1ª Instancia e Instrucción número 1 de Écija, el cordobés DON VICTOR ESCUDERO RUBIO, con el cual llegaría mi final en la vida laboral activa. Un proceso grave de cervicales, que me dejó totalmente inmovilizado la parte derecha de mi cuerpo, posibilitó mi baja por enfermedad, a partir del mes de Agosto del año 2000. O sea, no tuve una feliz entrada de nuevo siglo. Durante ese período de baja, estuve bajo el control y recuperación del Doctor y buen traumatólogo amigo, BENJAMIN AGUILAR HIDALGO, que usó todos sus conocimientos científicos para intentar rehabilitarme. Aunque mejoré bastante con las sesiones de fisioterapias y de recuperación, aún no me encontraba físicamente apto para reincorporarme a mis funciones en el Juzgado. Transcurría el año 2000 y parte del 2001, con el tratamiento de recuperación (gimnasio, bicicleta, caminatas, complementados con una tabla muy dura de ejercicios, recomendado por el Doctor Benjamín Aguilar) durante casi todas las 24 horas de cada día.
Mientras se estaba tramitando el expediente, por parte de la Seguridad Social, para mi baja definitiva en el trabajo, en el día 24 de junio de 2001, surgió otro contratiempo físico, que ocasionó mi ingreso en el hospital, por una paralización intestinal: fiebre, grandes dolores abdominales, durante cuatro días, sin que el Doctor, un tal Moyano, tomara ninguna decisión sobre el tratamiento de mi estado de deshidratación é inconsciencia en el que me encontraba, hasta llegar un día que caí en coma, por la mañana, con muchísima fiebre y sudores, que preocupó al equipo médico, según me contó mi familia. Mi hijo le pidió que me derivasen al Hospital comarcal de Osuna, antes de que el empeoramiento diera otro resultado funesto. Accedió el referido equipo médico, se me trasladó en ambulancia acompañado de médico y enfermera. Dicen que si el hospital está a un kilometro más de distancia, no lo hubiese contado. El personal sanitario de Osuna, con el Dr. Muñoz Bo, al frente, se hicieron cargo de mi cuerpo, y estuvieron liado más de cuatro horas. A la salida de la operación el Dr. Muñoz le dijo a la familia que solo cabía esperar que reaccionara, en setenta y dos horas. La operación había sido a “vida o muerte”. Transcurridas las horas en UCI, parece ser que fui devuelto desde el más allá a la tierra, porque allí no había sitio para un individuo como yo.
De modo que el poco tiempo que estuve bajo la jurisdicción del Juez VICTOR ESCUDERO, no me dio tiempo de conocerlo más profundamente. Pero debo decir, y creo que hago justicia con ello, que fue un Juez inmejorable. El trato con las personas, especialmente con los funcionarios fue magnífico. A modo de inciso, debo aclarar que desde que me obligaron las circunstancias, a escribir en el ordenador, mi estado físico y psíquico empezó a resquebrajarse. Quizás fuese la postura del cuerpo, diferente a la máquina de escribir. Quizás los muchos movimientos de cuello, abundando con las muchas horas que tuve que echar, porque en aquél mes de agosto, todos estaban de vacaciones y entonces tenía que desdoblarme en la atención al papeleo, al publico…etc. Y al terminar aquél dichoso mes, me quedé totalmente envarado y no podía mover el brazo derecho ni el cuello. Lo que derivó a la baja, a pesar de comenzar las vacaciones.
“¡Mardito mes de agosto del año 2000!”.-






















