Y malvenido tú. Y es que poquito a poco y sin apenas darnos cuenta, como casi todo de lo que nos está ocurriendo últimamente, estamos entrando en una espiral yo diría que bastante peligrosa para nuestra convivencia.
Me explico: aunque al principio parezca una cuestión baladí y sin ninguna importancia, esta mala costumbre que están adoptando cada vez más gentes, entre ellas empresas y entidades públicas y sobre todo privadas, va a tirar por tierra todo el trabajo y esfuerzo que nuestros padres nos inculcaron a la hora de dirigirnos a las personas mayores, incluidos familiares y amigos, y que había que cumplir a rajatabla por el bien de nuestra integridad física, pues todas estas buenas costumbres se están yendo al garete.
Observo a diario cómo hemos pasado del respetuoso y educado usted, al descarado e inoportuno tú, con una falta de respeto verdaderamente alarmante. Y es que se empieza por el tuteo y se acaba por el puteo, al igual que antes se empezaba a garrotazos y se terminaba con la browning según Jardiel Poncela en su obra “La tournée de Dios”.
Lo que más me molesta últimamente de esta lamentable moda es la chulesca, inadmisible y directa actitud de esos operadores, operadoras y operadoros, que te llaman a las horas más inoportunas e intempestivas, para que te cambies de compañía bien sea de luz, gas o telefonía, y que además de llamarte por tu nombre, te tutean descaradamente como si te conocieran de toda la vida. Precisamente, en este momento acabo de recibir una de esas llamadas: “¡Hola, José! Te llamo para ofrecerte… bla, bla, bla”. Con mucho respeto y educación y tratándole de usted, le he preguntado si el tratamiento que emplean con desconocidos es una cuestión personal o por imposición de la compañía. Sorprendido y cauteloso ante posibles reprimendas, me contestó que por imposición, porque así las personas mayores se sienten más jóvenes y cercanas, cuestión esta que no comparto en absoluto y que en mi caso produce un efecto totalmente contrario.
Pero como decía al principio, no son solo las compañías privadas las que irrespetuosamente te tutean, vayas al organismo oficial que vayas ya sea Sanidad, Hacienda o la madre que los parió a todos, con lo primero que te encuentras es con el desagradable y desafiante tú por delante. Pero si hay un tuteo que me molesta sobremanera ese es el de los irrespetuosos camareros y dependientes de cualquier tipo de comercio. Ya sé que lo que buscan es cercanía con el posible cliente pero en mi caso la cercanía si es posible, me gusta elegirla yo.
Y con respecto a esas llamadas inoportunas, a veces desafiantes e inquietantes por el silencio del interlocutor y sabiendo que te está escuchando, de repente te cuelga, creando un estado de incertidumbre que te deja bastante descolocado sin saber con qué intención se realizó la llamada. Entre unos y otros están invadiendo de una manera preocupante nuestra sagrada intimidad y yo diría que hasta nuestra seguridad, sin que los responsables hagan nada al respecto. En una palabra, en estos momentos usted y yo, estamos totalmente vendidos.























Hola Pepe
Estoy de acuerdo con tu escrito
Está bien que se tutee pero siempre y cuando el otro interlocutor lo acepte. Es una falta de respeto ,sobre todo, cuando te llaman a ciertas horas inadecuadas y para venderte cualquier producto sin haberles autorizado a que te llamen.