Año nuevo, vida nueva dice el refrán, ¿o no? ¿usted qué opina de todo esto? O como decía aquella vieja copla que cantaba mi admirada e irrepetible loreña Gracia Montes: “será una rosa, será un clavel, el mes de mayo te lo diré”. En este caso no sería hasta diciembre cuando supiéramos si el año fue cómo una rosa espinosa o un flamenco clavel. O si lo del pasaporte Covid o la QR (menudo cachondeo) han venido para quedarse en este valle de lágrimas en el que nos han sumido entre unos y otros. Porque hay que ver qué definiciones más raritas se inventa esta gentuza que nos malgobiernan. Mira que llamarle pasaporte a ese ridículo e ininteligible cuadradito de tropecientos mil puntitos también llamado código QR. ¿Mande?
Con lo importante que era en aquellos tiempos un pasaporte y el trabajo y el dinero que costaba conseguirlo. Tenías que ir de ventanilla en ventanilla cargado de certificados y fotos tamaño carnet para que al final algún funcionario bigotudo y saborío te dijera que a tal documento le hacía falta una póliza de diez pesetas, o en otra de las ventanillas te toparas con el desagradable y temido cartel de “Vuelva usted mañana”.
Porque no es lo mismo que te pidan el pasaporte para cruzar una frontera internacional, que para entrar en una tasca a tomarte un “medio” por ejemplo, o como dice Antonio Burgos, “solo te piden el certificado en los restaurantes caros de manteles y servilletas de tela”.
Luego está lo del repunte de la tasa subyacente que agudiza el temor a la persistencia de los factores que impulsaron el alza de los precios (otra vez, ¿mande?), o sea, el conocido IPC de toda la vida, lo que pasa es que lo dicen de aquella manera para que no nos enteremos de nada.
Y ahora viene lo de Ucrania, éramos pocos y nos parió la Ucrania. Lo que no sabemos a estas alturas es si será una rosa roja o negro clavel y como dijo el domingo pasado el cura de mi pueblo en la homilía: “No tenemos bastante con los muertos que nos está dejando el covid, si no que ahora vienen estos locos con sus nuevos cacharros a liquidar a los poquitos que hemos quedado”. ¡No te digo! O como decía la letra del aquel famoso tanguillo: con las bombas que tiran los fanfarrones se hacían las gaditanas eso, lo malo de todo esto es que las bombas que tiran ahora vienen de otro sitio y en vez de tirabuzones nos tengamos que hacer otra cosa.
Menos mal que todavía nos queda nuestro magnífico campeón Rafa Nadal y Juanma Moreno, al que por cierto, toda la oposición se acuerda de su señora madre y lo nombra como Moreno Bonilla. Cada uno en lo suyo, de vez en cuando nos dan un alegrón y nos levantan lo poquito que a estas alturas nos pueden levantar: la moral.
Este año por lo visto, lo que sí va a ser es el año de las recuperaciones: Fallas, Semana Santa, ferias, romerías y demás eventos. Pues eso, suerte y que ustedes lo recuperen bien.






















