Todavía hay muchísimas personas que se quejan amargamente de lo malo y oscuro de aquellos años difíciles de la postguerra y que a pesar del tiempo real y físico trascurrido, asistimos a actos que nos recuerdan aquellos malos momentos en blanco y negro, más negro que blanco, que vivieron nuestros antepasados relacionados con lo que yo vengo en llamar “Memoria histérica”. Pero no sé por qué, los que más interés le prestan a esos lamentables hechos, sólo ven el color de su cristal y que como dice el refrán: Nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira.Según veo, escucho, palpo, observo, medito y a veces constato, el mundo que habitamos va totalmente en dirección prohibida, o sea, al inevitable e irremediable choque frontal con todas sus terribles consecuencias. Es realmente desalentador, ver a esta sociedad deambulando de un lado a otro, totalmente desnortada, sin rumbo fijo y con un estoicismo impropio de los tiempos que vivimos, como si no quisiéramos saber nada de la que se nos avecina con tanta “joiaporcula” inteligencia artificial y la madre que la parió.
Como esto siga así y a los hechos me remito, toda aquella oscura época va a ser un chiste malo comparado con lo que ya está ocurriendo en el mundo mundial con tantas guerras que sabemos cuándo empiezan y por qué, pero nunca sabremos cuando terminarán por muchos paripés que hagan algunos gobernantes, cegados por ese maldito afán de poder y exterminio del resto de la humanidad. Aunque las comparaciones casi siempre fueron odiosas, yo creo que lo que poquito a poco se nos está barruntando con una cosa y otra, y que casi nadie quiere ver mirando siempre para otro lado. Al final nos cogerá de lleno como nos cogen las danas o los tsunamis.
Para los que aún tenemos la suerte de poder salir de la obligada monotonía de la mayoría, y estamos al tanto de la evolución que está experimentando toda esta situación mundial y que este proceso al final acabará con consecuencias directas sobre todos nosotros, estemos donde estemos. Por eso debemos escapar de las dictaduras de las televisiones que con la basura de sus programas nos quieren someter y meternos con calzador, toda la propaganda ideológica, torticera y partidista que en cada momento les interese.
España en estos momentos ya no es un Estado de Derecho, es un Estado de “desechos”. Nada malo de lo que ocurre es por casualidad, y lo peor de toda esta situación, es que hay una minoría no tan menor que está a favor de esta fatal anormalidad, eso para mí, es lo realmente preocupante.
El recordado Antonio Molina decía que el futuro estaba muy oscuro trabajando en el carbón. Yo creo en estos momentos que entre unas cosas y otras, y como la Providencia no nos proteja, toda aquella oscuridad que veía el bueno de Antonio nos va a parecer ahora una auténtica aurora boreal con todas estas oscuridades que nos acechan.























Como siempre buen razonamiento.👍.
Un cordial saludo.
Lo q más me gusta del artículo,España no es un país de derecho sino de desecho,cuanta razón tiene. Muy buen articulo