Cuando escribo palabras modernas no me refiero a palabras que acaben de salir del horno de la Real Academia sino a que la mayoría de ellas se han puesto de moda últimamente en nuestro vocabulario diario. Son palabras que hasta no hace mucho estaban prácticamente en desuso o simplemente se hallaban en el baúl de los recuerdos. Solo bastó que apareciera esta jodida crisis sanitaria que padecemos (por llamarla de alguna manera y evitar así esa maldita, temible y terrible palabra que empieza por C y termina por 19) de la que ahora se cumple un año desde que empezamos a escucharla por primera vez, sonándonos a la mayoría de nosotros a cuento chino, y no porque ese fuera precisamente el país de origen del bicho.
Como decía anteriormente, esta crisis que nos sorprendió y de la que esperamos que no nos ronde como a aquella morena que estuvieron rondándola la tira de tiempo, nos ha vuelto a poner en nuestras bocas muchas palabras que teníamos olvidadas, otras que no sabíamos ni que existían o simplemente no utilizábamos y otras de nuevo cuño, la mayoría de ellas técnicas, expresadas solo con abreviaturas que cada vez que la escuchamos en los informativos, nos echamos a temblar temiendo que sea una nueva definición con lo cual, se agrava el problema para averiguar de qué se trata.
A continuación expongo algunas de las que a bote pronto se me vienen a la memoria, convencido de que cada uno de ustedes tiene otra lista personal: virus, Covid19, ola, 1ª, 2ª, 3ª, confinamiento, pandemia, escalada, desescalada, perímetro, cierre perimetral, movilidad, control, mascarilla, FPP-1, FPP-2, FPP-3, PCR, EPI, morgue, seguimiento, trazabilidad, curva, pico, positivo, negativo, contagio, acumulado, cepa, hospitalizados, altas y bajas, vacuna, dosis, 1ª, 2ª, Pfizer, Astra-zeneca, Johnson&Johnson, Moderna, UCI, entubado, Illa, Simón, tendencia, ascendente, descendente, nueva normalidad, acumulado, test, sostenible, sostenibilidad, inmunizados, inmune, patología, protocolo, extenuación, saturación, colapso, resilientes, apertura, cierre, distancia, espacio, Hásel, con toda su casta, nunca mejor dicho. “Y yo có sé”, como dicen algunos por aquí, cuántas y cuántas palabras más estamos escuchando y mal pronunciando en estos días.
Y es que con todo este batiburrillo de expresiones y siglas cuasi neológicas, no se atreve uno a hacer ningún tipo de comentarios por temor a empeorar el estado anímico de su interlocutor, que entre otras cosas está ya hasta las trancas y la corinilla de escuchar, vaya a donde vaya, la misma conversación. Donde hasta el último de la fila, antes que te des cuenta, te suelta una disertación con todos sus avíos, que ya quisiera el señor de la voz ronca, o sea, Simón, el mismo que ahora te dice una cosa y dentro de cinco minutos la contraria, el que no sabe cuándo cae este año la Semana Santa sin Semana Santa, digo sin procesiones, ni si habrá desplazamientos, ni manifestaciones el día 8 de marzo como el año pasado. En fin, como dijo alguien: Es tan real el paisaje que parece fingido.
Suerte, salud y al toro que es una mona.






















