Por una vez y sin que sirva de precedente, voy a escribir y hacer algunos comentarios, reflexiones y preguntas acerca de este colectivo que en estos momentos de incertidumbre y desconcierto, lo está pasando tan mal. Se les ha venido el tinglado encima y no saben de dónde le vienen los palos que les caen. Unos porque pierden poder y apoyos a raudales, otros porque se lo encuentran y que como la primavera llegó, pero nadie sabe cómo.
Actualmente, una gran parte de nuestro país, incluidos los políticos, están totalmente desnortados y asistimos atónitos a los comportamientos y reacciones de los que pretenden mal gobernarnos.
La prueba del enorme caos y desbarajuste que en estos momentos estamos viviendo lo tenemos aquí en Andalucía y antes que tarde, pasará igual en el resto de España, porque hemos pasado de tener una derecha y una izquierda, políticamente hablando, encarnadas por el franquismo y el socialcomunismo, y que entre las dos se batían el cobre en épocas pasadas. Hasta que un buen día llegó la Transición, y a un buen señor llamado Adolfo Suarez se le ocurrió crear un partido llamado UCD (Unión de Centro Democrático) y que mandó a las derechas y a las izquierdas por tabaco, (Ducados precisamente) que es el que fumaba el nuevo presidente de la recién estrenada democracia. Después fue CDS, y al final ya sabéis lo que pasó con el invento, todo terminó casi como el Rosario de la Aurora.
Pues no pasó mucho tiempo y después de unas décadas de bipartidismos, ya estamos otra vez enredados con lo que modernamente llamamos partidos emergentes o “franquicias”, que por cierto, nada tienen que ver con Franco. Por una parte, Ciudadanos, un partido de derechas fundado por un catalán harto de coles separatistas y comisiones del 3% y que poco a poco se está merendando al PP entre encuestas y elecciones. Por el otro lado, Podemos, que con sus camisas blancas de la esperanza como cantaba la comunista Ana Belén, primero se ventiló a IU, y ahora va en busca y captura de la PSOE (como decimos por aquí abajo), a por Pedro Sánchez y Susana Díaz, perfectos irresponsables no aptos para la política. ¡Enseguida le iba a pasar esto a Felipe González o a Rubalcaba!
Ahora que caigo: ¿qué habrá sido de Rubalcaba? “¿Ande andará…?” Como de ser un político imprescindible, durante décadas, de la noche a la mañana desaparecen del mapa prácticamente sin dejar rastro. ¿Y Elena Valenciano, Carme Chacón, Bibiana Aído, Leire Pajín… etc etc?
Pues esto mismo es lo que puede ocurrir dentro de nada con estos partidos modernos que irrumpen de un día para otro y que la “gente”, como muchos políticos maleducados llaman a los resignados votantes, hartos de tanta corrupción, ineficacia, prepotencia, soberbia, engaños y mil calificativos más, se agarran al primer clavo ardiendo que encuentran.
Cuando descubran que más vale malo conocido que bueno por conocer, harán lo mismo con ellos. ¿O no?























mmmmmmm
Pepe; como se dice por ahí abajo, eramos pocos y parió la abuela…Esto pinta mal!!!