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RECUERDO DE LOS SALESIANOS DEL CARMEN | Paco Rodríguez

(Según artículo de Don Juan Gamero. Ilustre abogado de Écija)

  • Por coincidir el día de hoy, 24 de Mayo de 2022, la conmemoración o festividad de MARÍA AUXILIADORA, a la que la Congregación Salesiana, la tienen como su Madre y Señora, según su Fundador DON BOSCO, creo conveniente extraer de las MEMORIAS del Ilustre ecijano ausente, RAMÓN FREIRE GÁLVEZ, un formidable artículo que escribiera el también desaparecido, Abogado Ilustre de Écija, Don JUAN ANTONIO GAMERO SORIA, en cuyo documento, hacía una detallada reflexión, a la marcha de los Salesianos del Carmen de nuestra ciudad, después de setenta años trabajando y formando ecijanos en su centro, que hoy es Colegio Privado de Santa María.

A LOS SETENTA AÑOS. El 2 de julio de 1897, Écija saludaba alborozada con un nuevo amanecer de su historia la llegada de los Hijos de San Juan Bosco. Desde entonces y durante setenta años, aquel patio del Carmen ha sido familiar para centenares y miles de alumnos que han debido su formación a los Salesianos. Sus aulas, hoy desiertas, han sido un semillero constante donde promoción tras promoción de nuevos alumnos han ido recibiendo los cimientos de su educación para ocupar su puesto en la sociedad ecijana. El nombre del Carmen, de María Auxiliadora y de San Juan Bosco, se ha repetido durante setenta años en Écija y en todos los hogares ecijanos. Todo el que ha pasado por aquellos patios guarda como el mejor de sus recuerdos aquel paseo largo con la comida, bajo los olivos de las Habanillas o al sol en el Cortijo de Benavides; de aquel Carmen Balompié donde jugaron los ídolos del balompié ecijano; de aquel coscorrón que le dieron cuando saltaba las tapias de la huerta buscando las alcachofas que tenía sembradas don Mariano Soubirón; de aquel primer mandamiento que recibía el niño que entraba por primer vez de boca de su propio padre y que era un compendio doctrinal: “Hijo, haz lo mismo que hizo tu padre cuando tenía tu edad”. Todo ha pasado a ser historia, cuando en una tarde del mes de agosto la Congregación Salesiana ha dicho el último adiós a Écija. Aquella tarde, las terrazas de los cafés y el rumor de la calle era el mismo. Los salesianos se van. Se ha marchado don Rafael. No era necesario más apellido. Todo el mundo sabía que se referían a don Rafael Flores. No había antiguo alumno grande o pequeño que no tuviera para don Rafael el mejor de sus recuerdos. Don Rafael era como un símbolo del salesianismo en Écija. Y ahora, cuando su segunda naturaleza se aprestaba a rendirle el homenaje que se merecía, cuando el Pleno Municipal acordaba unánimemente rendirle el tributo de una labor de treinta y daños de trabajo por Écija y sus hijos, los salesianos se van y dejan Écija. Todo se fue amasando en el más logrado de los silencios, hasta que de pronto en una tarde se truncó el fruto de setenta años. Ya pueden aparecer 5 artículos en la prensa glosando el sacrificio del cierre de las casas de Écija y Arcos, en pro de una ciudad salesiana en Sevilla. Son teorías nuevas con problemas viejos. El viejo problema de que el pez grande se come al chico. De nada ha servido… el esfuerzo de unos pocos por tratar de evitar un diagnóstico, cuando ya el enfermo estaba desahuciado. De nada ha servido… que la bandera que no se arrió durante los tiempos de la República, treinta y cinco años más tarde, en plena paz española, fuera cargada en la caja de un camión con rumbo desconocido. De nada ha servido… que cien hogares humildes de esta ciudad bendijeran el nombre de San Juan Bosco, merced a un reparto de cien bolsas de comida, conseguidas con la aportación de todos los ecijanos, a quienes, venciendo la propia vergüenza y la ajena, le fuera solicitada su colaboración por los cooperadores salesianos. De nada ha servido… que las aulas del colegio hayan producido catorce salesianos y otros tantos sacerdotes del clero regular que debieron su vocación a su paso por aquel patio del Carmen. De nada ha servido… que centenares de niños del Oratorio esperaran los domingos que se abrieran las puertas del Carmen para asistir a los juegos y al cine que les permitía ser alejados de las mesas de los futbolines. De nada ha servido… que una nueva labor pastoral, completiva y complemento de su actividad, le abriera el horizonte de una nueva parroquia con una feligresía ya delimitada por la devoción a María Auxiliadora. De nada ha servido… que esa nueva parroquia contara ya de antemano con una Acción Católica constituida por el cuerpo social de AA.AA y circulistas de Domingo Savio, con una Conferencia de S. Vicente formada por los cooperadores salesianos y con unas Damas de Caridad a la que se aglutinara la Archicofradía de María Auxiliadora. De nada ha servido… que un pueblo entero considerase festivo el día 24 de mayo, y que los comerciantes ecijanos, perjudicándose en sus legítimos intereses, accedieran a cerrar las puertas de sus locales para que la Virgen Salesiana, en jornada laboral, desfilara por las calles de Écija en el día de su festividad sin necesidad de trasladar su fiesta. De nada ha servido… que un salesiano de los de antes de la guerra derribara de un puntapié aquellos tabiques que la Milicia Popular levantara en 6 aquel mes de julio de 1936 para alejar a los salesianos de su pueblo cuando, en 1967, aquellos mismos tabiques vuelven a levantarse en los mismos lugares donde fueron derribados. De nada ha servido… que nuestra Semana Santa tuviera su clarín jubiloso en la salida de esa Borriquita, auténtico vivero de cofrades y capillitas ecijanos. De nada ha servido… la existencia afanosa de una banda de cornetas y tambores que ponían sus notas festivas en los festejos locales y llevaron el nombre de los salesianos a todos los pueblos de la comarca. De nada ha servido… que las Hijas de María Auxiliadora hicieran necesaria la asistencia espiritual de sus hermanos en religión. De nada ha servido… que cuatrocientos padres de familia ecijana sufran la consecuencia inmediata de tan funesta decisión y se encuentren en el grave problema educacional que le plantea la formación de sus hijos. De nada ha servido… que la imagen de María Auxiliadora presida todos los hogares ecijanos, aunque sea desde un almanaque, ni que su estampa figure en la cartera al lado del retrato de la novia o de la esposa. De nada ha servido… que San Juan Bosco hiciera suyo el precepto evangélico “Dejar que los niños se acerquen a mí”, cuando hoy se pretende hacer esa labor de captación a los catorce años, cuya ya, al no tan niño, se les puede inculcar conocimientos técnicos, mecánicos o intelectuales, pero no aquellos que tan difícilmente les pueden entrar a esa edad. Considerando todo esto, sólo nos viene a la memoria lo que le sucedió a aquel pobre Fernández, personaje creado por la voz de Pepe Iglesias el Zorro. ¿Y de qué sirvió todo esto? Porque, como al pobre Fernández, de todo eso ya nunca jamás se supo. Cualquier causa, sea de la índole que sea, no puede por menos de quedar envuelta en el devenir de los tiempos actuales, de tiempos de Mercado Europeo, de vocablos altisonantes que muchas veces se barajan sin conocimiento exacto de su alcance, de momento coyuntural, de índices productivos, de empresas gigantes, de módulos, de indicativos redimensiónales, de infraestructuras, de clímax y de techo económico, cuando la realidad escueta no es otra que la marea vertiginosa en que nos movemos, ha hecho que Écija haya perdido el autobús y se queda privada de los Salesianos. 7 Pero no. Écija no ha quedado desfasada, como se ha pretendido hacer ver, ni en Écija la Congregación Salesiana ha podido considerar terminada su tarea. En Écija, sus campos ven el fruto de nuevos planes de regadío, y roza como inminente realidad la apertura de un próximo polígono industrial. Écija puede ser que haya quedado aletargada, dormida, pero como aquellas personas de sueño muy ligero, siempre pronta a despertare cuando se le llame. A Écija, en esta ocasión, no se le ha llamado ni avisado, tal vez porque era preferible que no se despertara. La Congregación no puede darse en modo alguno con lo que ha logrado en Écija, porque los próximos años nos darán la razón en lo que se ha podido hacer por ella, por esta ciudad nueva que ha de resurgir. Cuando las primeras gotas de agua de septiembre resbalaban por el azulejo de Domingo Savio, que preside uno de los patios del Colegio, no se sabía si eran las lágrimas que derramaba Santo Domingo Savio por ese mundo de jóvenes ecijanos sobre los que ejerció su patronazgo durante setenta años, o eran las del propio lema salesiano que orla su figura, la del “Damihi animas caeetera tolle”. Dame almas y… llevaos lo demás, que derramaba así sus lágrimas por Écija.

 

JUAN A. GAMERO SORIA. Abogado y AA. AA. Salesiano”.

 

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1 COMENTARIO

  1. Estimado Sr.: Me gustaría mantener contacto con Ud. por email por si podría compartirme algunos datos y fotografías si existen de los colegiales de las primeras décadas de estancia de los Salesianos en Écija. Un saludo.

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