Hay meses muy significativos, meses significativos y meses tontorrones. Desde tiempos inmemorables, el hombre calificó, relacionó y definió los meses con apellidos y reseñas, pero sobre todo los llenó de refranes, a unos más que a otros y con acierto desigual. Sirvan estos ejemplos que a continuación relaciono.
ENERO: ya saben, aparte de frío y heladero, le colgaron el jodido sambenito de “cuesta”. FEBRERO: poca cosa, puede ser un mes tontorrón si no fuera por su locura y el carnaval. Entre MARZO y ABRIL, se reparten las aguas mil, la llegada de la primavera, que ya todos sabemos cómo fue, la Semana Santa, las ferias y pare usted de contar. JUNIO: mes tontorrón. Puente entre primavera y verano con sus primeros sofocos, sin dejar de recordar a esos tres Santos tan significativos y que tanto se celebraban en la antigüedad como San Antonio, San Luis y San Juan. JULIO: si no fuera por la paga extra (antes del 18 de julio) y el comienzo de vacaciones para muchos, pasaría desapercibido. AGOSTO: calor, calor, más vacaciones y muchísimas ferias por todos sitios y el día 15, la Virgen de… OCTUBRE: Otro mes tontorrón. Lo único que lo salva es el día 12, ya saben. NOVIEMBRE: bendito mes que empieza por todos los Santos y termina por San Andrés. DICIEMBRE: Posiblemente el mes más importante, con más abolengo, significación y tradición de todo el año. Principalmente porque en la madrugada del 24 al 25, se produce el acontecimiento más esperado por todos los católicos del mundo: el nacimiento del niño Jesús. Después porque esperamos la segunda para extra con la misma ilusión que al familiar que vuelve a casa como el turrón, sin olvidar claro está ese día 22, que hace a algunos millonarios y a otros nos colma de “salud”, que es lo que importa.
Algunos pensarán que se me olvidó un mes. Pues no. Por eso este artículo se titula así: Septiembre, unos de los meses a caballo entre verano y otoño, cuando el paisaje empieza inevitablemente a transformarse dejando atrás las calores y los colores pastueños de la campiña y verdes de las pocas riveras que quedan en esa acuarela con toda su gama de ocres.
Septiembre es para mí el segundo mes más importante. Fijaros si es así que casi todo se deja para cuando llegue él. Tú vas en junio a pedir cita al hospital y te dice la enfermera: el Dr. Coronillas tiene la agenda cerrada hasta Septiembre. En cualquier oficina pública a la que acudas en verano, siempre te dicen igual: vuelva usted en Septiembre. Los estudiantes menos avezados y poco aplicados tienen que saldar sus conocimientos en Septiembre, y así hasta llegar a…
Y para terminar las loas a este mes, nada más hermoso sobre todo para los amantes del vino que ver la transformación cuasi milagrosa del fruto de la vid en lo que después será previa consagración, claro está, la preciosísima Sangre de Cristo.






















