En el África salvaje se oyen tambores lejanos y aullidos de perros salvajes, los licaones pintados, cuyo método de caza es el más cruel de todos los empleados por animales carnívoros. Cazan en manadas, son muy veloces y persiguen a los antílopes de tamaño pequeño o mediano; a los que van mordiendo, arrancándoles trozos de carne, a dentelladas, y dejándoles escapar, hasta que de nuevo los vuelven a alcanzar; la presa cae extenuada por la pérdida de sangre y es entonces devorada.
Cada año muchas personas tratan de llegar a la Unión Europea, de forma ilegal, atravesando ciudades y desiertos, villorrios y parajes inhóspitos, escondiéndose, huyendo, recibiendo negaciones y miradas de desprecio, como si vinieran perseguidos por sus propios perros, sufriendo mordiscos y dentelladas que les da la realidad salvaje de la vida civilizada. Llegan debilitados, extenuados, y muchos terminan devorados, tragados por aguas de mares bravíos. ¿Y los que lo consiguen? ¡Qué decepción! Encuentra trabajo, con sueldo reducido y echando más horas de las convenidas, dejándose explotar con felicidad. Otros no encuentran nada y desesperados terminan buscando desechos en los contenedores, ¡Qué ironía! Y pensar que vienen de lugares ricos en materia prima… Las grandes empresas occidentales van a sus países, perforan su suelo y se traen verdaderos tesoros minerales, mientras ellos, emigrados, que creían que habían conseguido llegar a un paraíso sin moscas terminan hurgando en nuestra basura. Se les ve mendigando, avergonzados, con los ojos amarillentos de sufrir tanta humillación y repulsa.
La vida del que deja su casa para trabajar fuera es muy triste, siempre será un ser distante. Si en Cataluña, charnego, si en Baleares, forastero, si en Vaskonia, maketo, si en Canarias, godo, si en Francia, español –pero con ironía-, si en Suiza, italiano, si en Estados Unidos, espalda mojada o chicano, si en Suramérica, gallego… Y en todas partes, al subsahariano, negro de m…
¡Qué lástima de África, qué lástima del mundo! Sudán, donde todavía hay venta de esclavos, el 42% de la población no tiene acceso al agua potable, cuenta sólo con 28 médicos para cada 100.000 habitantes, sin embargo, produce muchos miles de barriles de petróleo, diarios, cuyo fruto es empleado mayormente para comprar aparatos bélicos. Pues bien, entonces la solución estaría en no venderles armas, pero, ¿Cómo se va a pedir a las instituciones internacionales que impidan el tráfico ilegal si son los países con más poder los que las fabrican y las venden? (Continuará)






















